Desoído, el movimiento de Sicilia promueve voto blanco y afirma: ¡seguimos hasta la madre!

01/04/2012 - 9:00 am

A primera vista parece que el Movimiento de Paz con Justicia y Dignidad perdió una parte importante de la convocatoria que tenía en su origen, cuando Javier Sicilia llamó a las víctimas de la violencia a hacerse visibles. No obstante, el poeta confía en la fortaleza de las organizaciones que lo conforman y en la legitimidad de su causa, y adelanta que si bien están decepcionados en su intento de sensibilizar al Papa, al presidente Calderón y a la mayoría de los legisladores, promoverán el voto blanco, marcharán a Estados Unidos y buscarán que los candidatos presidenciales se comprometan a limpiar al país.

Por José Gil Olmos

CUERNAVACA, Mor. (proceso).- La Plaza de Armas luce semivacía, sólo frente al Palacio de Gobierno hay unos cientos de personas oyendo historias sobre más muertos y desaparecidos en el país. Decenas de cruces de madera regadas por el suelo junto a flores, poemas, denuncias y muchas fotos, forman el altar que desde hace un año se instaló para recordar a las miles de víctimas de la guerra contra el narcotráfico que día con día se van amontonando.

A la memoria vienen las decenas de miles de participantes de la marcha del 8 de mayo, desde Cuernavaca hasta la Ciudad de México; los que acudieron a los mítines de las caravanas del norte y sur con un recorrido de 11 mil kilómetros por más de 20 ciudades; los dos diálogos de Chapultepec en que obligaron a Felipe Calderón a escuchar a las víctimas de su guerra, y el encuentro con el Poder Legislativo en el histórico castillo.

Un año después Javier Sicilia reconoce que esto ha sido insuficiente para conmover a la sociedad, movilizarla y construir una solución a la tragedia que constituyen los 60 mil muertos y miles de desaparecidos del sexenio.

En el primer aniversario de la muerte de su hijo Juan Francisco, el poeta abatido: “Por desgracia así es, la sociedad esta creyendo que las elecciones van a resolver el problema. La ciudadanía está pensando en aceptar lo intolerable y eso es aceptar la muerte, es aceptar la no existencia del Estado, la pérdida del país. Sólo una ciudadanía movilizada puede sentar a un gobierno a dialogar, puede hacer los cambios, pero cuando baja su puerta, aunque haya un discurso moral y una verdad, los funcionarios se hacen pendejos y vuelven a sus complicidades, a su negligencia y vuelven a su idiotez. Parece que la sociedad olvida”.

Es el primer año también del surgimiento del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, por lo que se organizaron varias actividades el miércoles 28 en Cuernavaca. Pero a la plaza de armas no llegó toda la gente que se esperaba ni asistieron figuras como Emilio Álvarez Icaza, el obispo Raúl Vera, y los padres Miguel Concha, Alejandro Solalinde y Gonzalo Ituarte, que han acompañado a los familiares de las víctimas en estos meses aciagos. La sorpresa fue que sí vino Julián Le Barón, a quien le mataron a su hermano y su cuñado en Chihuahua y quien recientemente abandonó el movimiento argumentando que se le ha dado un uso político.

“Tienen miedo, ya en la noche nadie sale, las calles están solas. Yo invito a Alejandro Poiré a que venga solo, sin escoltas, y camine por las calles en la noche y verá lo que esta ocurriendo aquí”, dice el poeta, aludiendo al secretario de Gobernación que en los últimos días se ha dedicado a difundir los “logros” del gobierno calderonista en el combate al narcotráfico.

Y fuera por ese miedo o por simple apatía, poca resonancia tuvo la convocatoria para rememorar la muerte de Juan Francisco Sicilia, María del Socorro Estrada Hernández, Jaime Gabriel Alejo Cadena, Álvaro Jaimes Aguilar (exmilitar, con el grado de subteniente), Julio César Romero Jaimes, Luis Antonio Romero Jaimes y Jesús Chávez Vázquez. Ya no estuvieron los miles que hace un año marcharon por las calles de la ciudad; apenas llegaron dos autobuses de la Ciudad de México y por la noche cerca de 300 personas acompañaron a las familias de las víctimas en la marcha por unas cuantas calles y con velas encendidas.

A pesar de ello, Sicilia relanzó el llamado a la movilización ciudadana con un “¡Seguimos hasta la madre!”, para que las víctimas sean tomadas en cuenta por el próximo gobierno federal y, al mismo tiempo, pidió no apoyar a ninguno de los candidatos a la Presidencia de la República, emitiendo un voto blanco el 1de julio.

VOTO BLANCO

El poeta ha llamado a la ciudadanía para que vaya a las urnas y tache en las boletas todas las opciones para candidatos presidenciales, a fin de emitir así el llamado “voto blanco” y expresar su inconformidad por la violencia que ha provocado ya más de 60 mil muertes.

Sostiene que desde la concentración del 8 de mayo pasado se pidió a la ciudadanía que no aceptara lo intolerable: “Si llegamos como ahora estamos a las elecciones, la ciudadanía deberá preguntar, no por quién votar sino por qué cártel va a votar. Lo dijimos desde mayo del año pasado; ya llegamos a esta situación, es la crónica de un desastre anunciado”.

–Pero si el voto blanco no está reconocido oficialmente, ¿qué valor tiene emitirlo?

–¡Es un voto moral! Los partidos políticos nos lo están negando y todavía quieren que vayamos a las urnas y les demos un cheque en blanco. Ahora lo que sostiene a este país es la dignidad moral, no la legal. Entonces el voto blanco tiene un peso moral y es lo único que tenemos. Esa es la esencia del movimiento, la dignidad moral, la reserva moral, ese es el soporte. Nos tienen  que reconocer esa fuerza moral como legalidad, porque no van a poder gobernar con sus votos duros, con los que no gobiernan a nadie, sólo a sí mismos.

Se le plantea que una parte de la izquierda mexicana cuestiona esta posición y pregunta por qué no pide el voto para Andrés Manuel López Obrador. Responde el escritor:

“Parece que no tienen claridad. Ya no estamos en la época del priato, en la cual el presidente era el amo y señor del país. López Obrador tiene todos mis respetos, mi credibilidad como persona, pero se ha mantenido en un partido lleno de delincuentes, con ellos está negociando. Que nos digan qué gobierno del PRD ha sido mejor que los panistas o priistas.

“Si él y su partido no empiezan por limpiar sus filas y meter a sus propios delincuentes a la cárcel, como decía Juárez de los castigos ejemplares, simplemente lo que está diciendo es retórica y la prueba más clara es que los gobiernos perredistas son igual que los otros. López Obrador es un buen hombre con buenas intenciones, un hombre honesto, pero no es el PRD”.

El año pasado Sicilia y López Obrador se reunieron un par de ocasiones. El candidato presidencial le ofreció una candidatura legislativa, pero le pidió el apoyo del Movimiento de Paz a su causa y el poeta se negó.

Entrevistado en vísperas del arranque formal de las campañas, Sicilia cuestiona a López Obrador: “Si gana, cómo nos va a gobernar si ni siquiera puede controlar a sus gobernadores, ellos mismos se protegen… Cuando hablan de Morena como movimiento ciudadano se equivocan, porque son su base electoral. López Obrador no va a sacar los candidatos de Morena, va a negociar con el PRD en una rebatinga, en una pelea por los votos de representación como si fueran delincuentes.

“Voy a parafrasear a Clausewitz, cuando decía que la política es la continuación de la guerra por otros medios. En este país la política es la continuación de la criminalidad por otros medios. A esto se ha llegado. Por eso las votaciones serán las de la ignominia, la legitimación del crimen, el horror y la intolerancia”.

–¿Qué esperaría para el país en vez de esto?

–Que la sociedad se mueva, que cerque a las cámaras y al poder. Ya se hizo el 8 de mayo, con la marcha al zócalo, pero que se haga de nuevo en todo el país para decirles: ‘¡Así no, señores! ¡Sin justicia, nada! ¡Sin una ruta ciudadana, nada! Porque no nos gobiernan y nos están expoliando, porque sus altos salarios y su propaganda nos cuestan mucho’. Ese dinero debería ir a la paz en todo el país, para las víctimas, pero no, se invierte en sus propios intereses de clase social.

–¿Cuál va a ser el papel del Movimiento de la Paz en este proceso electoral? ¿Promover el voto blanco?

–No, el movimiento es sumamente abierto, hay mucha gente de todo, hay de Morena. Yo respeto su posición como pido que respeten la mía, pero lo que digo, a lo que convoco, no es una mera ocurrencia sino producto de una reflexión política.

BLOQUEO ECLESIÁSTICO

Sicilia acaba de regresar del Vaticano, donde dejó una carta dirigida al Papa. En ella le pidió que abrazara el dolor de los familiares de las miles de víctimas de la “guerra” del presidente Calderón contra el narcotráfico. Entregó la misiva a monseñor Mario Toso, secretario del Pontificio Consejo Justicia y Paz el jueves 22 de marzo, un día antes de que Benedicto XVI viajara a México.

Con ello Sicilia intentó exhortar al pontífice a que rompiera el protocolo y conversara unos minutos con víctimas de la violencia en México. “Estoy decepcionado”, reconoce, ya que el Papa nada más mencionó de paso a los afectados y saludó levemente a algunos, aunque la Presidencia de la República quiso capitalizar esto afirmando que había sido un encuentro, lo que pronto  desmintió la gente de Benedicto XVI.

–Acaba de regresar del Vaticano. ¿Qué pasó ahí?

–Tuvimos buena recepción, ojalá la jerarquía mexicana fuera como la del Vaticano, la de aquí es muy chiquita. En el Vaticano nos dijeron que habíamos llegado tarde, pero les dije que no fue culpa nuestra sino que grupos interesados, muy cercanos al Episcopado mexicano, nos bloquearon. Por eso llegamos tarde.

Explicó que, al enterarse del bloqueo del Episcopado mexicano, decidió difundir la carta del sábado 17, buscando que tuviera impacto en el Vaticano.

“Nos enteramos de que la reunión que teníamos con monseñor Toso la aplazaron para el 22, un día antes de que saliera el Papa. El mensaje llegó pero el protocolo ya estaba establecido, el Papa hizo lo que pudo, mandó un pequeño y pobre mensaje a las víctimas, pero no se salió del protocolo como lo esperábamos. Quizá Karol Wojtyla lo hubiera hecho, pero Ratzinger se ciñó a esta agenda inane, no abrazó el cuerpo de Cristo martirizado y abandonado por los criminales”.

Por eso, insiste Sicilia, la respuesta papal “fue decepcionante... pero creo que la responsabilidad es del Episcopado mexicano, que no incluyó en la agenda a las víctimas de pederastia ni de violencia. En todos los países (Benedicto XVI) ha abrazado a las víctimas de la pederastia, pero en México, donde se puso en evidencia el horror de esta parte de la Iglesia, no abrazó a las víctimas de Marcial Maciel. Pero no fue su responsabilidad sino, por desgracia, fueron los obispos del país, por la estupidez de la jerarquía católica”.

El poeta aclara enseguida que en la Iglesia hay una parte  noble, evangélica, la que entró con el Movimiento de la Paz al zócalo, como el obispo Raúl Vera, los padres Miguel Concha Malo, Gonzalo Ituarte, Alejandro Solalinde y muchos otros, que diariamente luchan con los pobres y desheredados de este país.

“Ya lo decía Hernán Cortés en una de sus cartas. Le dijo al rey: ‘estas tierras son pobres, necesitamos sacerdotes, pero mande franciscanos, que son pobres, no mande obispos porque dan mal ejemplo’. Desde entonces (los jerarcas católicos) han hecho esto que ahora muestra su pequeñez, su traición al Evangelio y eso no tiene nombre. Ellos no representan el Evangelio, sino juegos políticos.

“Por desgracia la Iglesia jerárquica tiene un doble rostro, hizo una alianza y una boda innatural con el pobre del Nazareno, con el César. Esa es la esquizofrenia de la Iglesia jerárquica para nuestra desgracia, pero abajo está el Evangelio. Los que caminan, los que se atreven, los que señalan y son capaces de hablar por los más pobres son la verdadera Iglesia; lo otro se llama juego de Estado, el rostro del César. Y eso, no es el Evangelio”.

–Fue decepcionante…

–Yo quiero decir que monseñor Toso lo entendió muy bien, cuando vio la carta dijo que se la daría al Papa antes de que viajara a México. ¿Por qué el Papa no rompió el protocolo? Eso quedará en el misterio. Pero de que Roma respondió, lo hizo, pero también nos dijeron que llegamos tarde y que el bloqueo se hizo en México.

“EL MOVIMIENTO SIGUE”

En el seno del Movimiento de Paz hay organizaciones que critican el acercamiento de Sicilia al poder político, los diálogos con Calderón y los legisladores, especialmente el senador Manlio Fabio Beltrones.

Dichos desacuerdos que Julián LeBarón, uno de los personajes emblemáticos del movimiento, lo abandonara. A su vez, otros integrantes cuestionan la decisión del chihuahuense porque tiene cercanía con Antonio Cervantes Guerrero del grupo In lak’ ech (en maya, “tú eres yo y yo soy tú), que encabeza Emiliano Salinas, hijo del expresidente Carlos Salinas de Gortari.

Ante estas divisiones, Sicilia dice que el movimiento debe mantener la dignidad y constituirse en la reserva moral del país.

“Seguiremos presionando. Tenemos una agenda de actividades: vamos a sentar a los candidatos en el Castillo de Chapultepec y para eso ya está trabajando Emilio Álvarez Icaza. Si no van, dejaremos sus sillas vacías, pero tendrán que responder al dolor de las víctimas y a la emergencia nacional. Realizaremos la caravana a Estados Unidos para responsabilizar a la gente de allá en esta guerra. Además tenemos pendiente el memorial; para eso ya pedimos un lugar en la segunda sección del Bosque de Chapultepec. El Gobierno del Distrito Federal aceptó, pero no dos miembros del Consejo Ciudadano”.

–¿Es el momento de redoblar esfuerzos?

–Absolutamente, sobre todo de parte de la ciudadanía. Si no hay presión ciudadana no va a haber reforma del Estado.

–¿Retomas el liderazgo? Se te veía un poco ausente.

–Yo he querido que se entienda que es un movimiento plural. Sigo estando ahí, lo que pasa es que hay que empujar las agendas fuertes. Fui a buscar al Papa como victima y como católico. He preparado la caravana a Estados Unidos; no ha sido fácil, sobre todo conseguir dinero y contactar a las organizaciones. Sigo trabajando, aunque un poco en la sombra. El que no estemos en los medios no significa que no esté fuerte el movimiento, y ahorita queremos apuntalar las acciones que ya veníamos realizando.

Precisa: “Quizá la voz que más se oye es la mía, pero el movimiento sigue ahí. No soy líder sino parte del movimiento, soy la voz de la tribu. El  movimiento sigue, es una gran fraternidad. No somos un partido ni una secta, somos una gran familia de víctimas, donde el que se quiera ir se va y, si quiere regresar, también. El dolor no tiene ideologías”.

Redacción/SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

Lo dice el reportero