“¡Es bello ser anciano!”: Benedicto XVI

12/11/2012 - 11:25 am

Ciudad del Vaticano, 12 Nov (Notimex).- El Papa animó hoy a un grupo de ancianos a vivir con plenitud la tercera edad y les pidió llevar “un rayo del amor de Dios” a la sociedad actual, a menudo demasiado individualista y partidaria de la eficiencia.

El líder católico visitó la mañana de este lunes la casa de acogida “Vivan los ancianos”, una estructura fundada en Roma por el movimiento Comunidad de San Egidio y en su discurso aseguró sentirse un coetáneo de quienes lo recibieron.

“Es superfluo decir que conozco muy bien las dificultades, los problemas y los límites de esta edad y sé que estas dificultades, para muchos, se agravan con la crisis económica”, aclaró el pontífice, de 85 años.

Advirtió que los ancianos son un valor para la sociedad, sobre todo para los jóvenes y sostuvo que no puede haber un crecimiento humano verdadero ni una verdadera educación sin un contacto fecundo con ellos, porque su existencia misma es como un libro abierto.

Al dirigirse idealmente a todos los adultos mayores les recordó que es bello vivir la ancianidad y los exhortó a nunca dejarse aprisionar por la tristeza.

Reconoció que, así como todas las personas mayores, también el Papa necesita la ayuda y el afecto de los demás, porque nadie puede vivir solo y sin apoyo.

Aseguró que la calidad de una sociedad y de una civilización, se juzga también por cómo se trata a los ancianos y por el lugar que ellos ocupan en el vivir común.

Según Joseph Ratzinger a veces, a una determinada edad, sucede que se piensa en el pasado, añorando la juventud, la energía y los proyectos para el futuro; y así la mirada se empaña de tristeza, considerando esta fase de la vida como el tiempo del crepúsculo.

“Hemos recibido el don de una larga vida. Vivir es hermoso, también a nuestra edad, a pesar de algún que otro achaque y limitación. ¡Que en vuestro rostro se lea siempre la alegría de sentirse amados por Dios, y no la tristeza!”, señaló.

“No os descorazonéis nunca; sois una riqueza para la sociedad, también cuando sufrís y estáis enfermos. Y esta fase de la vida es un don para profundizar la relación con Dios”, apuntó.

Redacción/SinEmbargo

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