
Ciudad de México, 31 de ene (SinEmbargo).- El par de manos más seguro del Oeste (de Virginia) lo han llevado a imponer distintos récords en la NFL, marcas que han impregnado de éxito la carrera de uno los receptores más polémicos de la liga, y cuya historia pudo no haber ocurrido por sus problemas fuera del emparrillado.
La presencia de Randy Gene Moss en el Super Bowl 47 es una de las razones para observar el juego del próximo domingo, pues pudiera ser la última oportunidad de que obtenga un anillo uno de los deportistas que más ha deslumbrado a Estados Unidos, y que pudo tener su desenlace en una celda.
Próximo a cumplir 37 años, Moss ha deleitado a los fanáticos del futbol americano tanto en números como en habilidad. Si uno repasa la histórica marca de 23 pases de anotación en una temporada (2007), es la facilidad para deshacerse del rival y atrapar el ovoide lo que destaca del jugador que apenas perdió 16 balones en 218 partidos.
Pero la edad pasa factura y reactiva brotes como el del pasado media day, donde se autoproclamó mejor receptor de todos los tiempos, una constante en la polémica trayectoria del deportista que también anunció desde preparatoria las batallas personales que lo llevaron a la cárcel en un par de ocasiones.
Fue en 1995 cuando Moss se "boicoteó" por primera vez su futuro, al participar en una pelea con tintes racistas en la que una persona terminó hospitalizada, lo que le ocasionó perder la beca de palabra que tenía con Notre Dame, así como ir a las otras diagonales...las penitenciarias.
El impacto de Moss en los directivos de Notre Dame fue tan grande que le recomendaron inscribirse en la Universidad Estatal de Florida, pues su coach Bobby Bowden tenía reputación de saber manejar jugadores problemáticos, por lo que decidió enrolarse en los Seminoles, aunque no pudo jugar en su primera temporada por reglas de cambio en Universidad.
Cuando cumplía con sus 30 días de cárcel, Moss violó su período de prueba al dar positivo a mariguana, lo que le valió estar 60 días más tras las barras, y la expulsión de la Universidad Estatal de Florida.
Fue tras perder su segunda oportunidad colegial, y con más de 60 días de cárcel, que el atleta recompuso un poco el camino tras busar ayuda divina que le diera una nueva oportunidad.
"Piensas mucho cuando estás en una celda de cárcel. Solo te tienes a ti mismo, no hay nadie a quien abrazar o con quien bromear. Tienes mucho tiempo para sentarte y pensar sobre lo que hiciste mal. Lo arruiné, tan sencillo como eso", le comentó a la revista Huntington Quarterly.
El tiempo aparentemente ayudó en demasía a Moss, que terminando su sentencia (1996) se inscribió en la Universidad de Marshall y se enfocó en lo que mejor ha hecho...jugar futbol americano.
Dos años le bastaron para adjudicarse 54 recepciones que acabaron en las diagonales (al menos un TD en los 28 juegos que disputó con Marshall), que entre otras actuaciones le valieron estar en la boleta final al trofeo Heisman (1997), junto a nombres como Peyton Manning, y el ganador Charles Woodson.
Tras dos de sus cuatro años de carrera colegial, el receptor fue seleccionado por Vikingos de Minnesota en la posición 21 del draft de 1998, siendo olvidado por su equipo de infancia, Vaqueros de Dallas, quienes mostraron interés en él pero optaron por evitarlo dado su controversial pasado.
A partir de su debut emergió la gran historia de 14 temporadas de un futuro salón de la fama de la NFL, un jugador que está a 18 recepciones de las mil, con 156 anotaciones y 15 292 yardas en 218 juegos, pese a anunciar su retiro el 1 de agosto del 2011, y arrepentirse al año siguiente.
Pero la ayuda divina no lo cambió de la noche a la mañana, ni de manera drástica. Moss reavivó episodios polémicos sin que le truncaran su exitosa, especialmente en 2005 cuando reconoció que fumaba mariguana desde que ingresó a la NFL, especialmente fuera de la temporada.
"He usado, tú sabes, mariguana...desde que he estado en la liga. Pero en cuanto a abusar de eso, y, tú sabes, dejar que tome el control de mí, no hago eso. Pero, tú sabes, no quiero que los niños vean esto tomen una lección de mí como que 'bueno si Randy Moss la usó, entonces yo la voy a usar'. No quiero que pase eso, como he dicho...he usado en el pasado, y en cada luna azul o una que otra ocasión puede ser", dijo al programa de HBO "Real Sports with Bryant Gumbel".
A este episofio le siguieron otros como ligero atropellamiento a una oficial de tránsito en 2002, hasta curiosos como cuando la NFL lo multó 10 mil dólares por simular que se bajaba los pantalones y enseñaba los glúteos en un festejo de anotación, aumentando su pergamino de problemas con la ley, que en extensión dista mucho de la que ostenta con récords en el futbol americano.
Queda ver como encausa su energía el próximo domingo, luego de que en su única aparición en un Superbowl (2007) recibió un pase de anotación que parecía darle el anillo en los Patriotas de Nueva Inglaterra, pero que finalmente caería de forma dramática ante el brazo de Eli Manning y sus Gigantes de Nueva York.





