México, 22 Feb. (Notimex).- La actitud de Francisco I. Madero frente a Victoriano Huerta y a los generales golpistas, así como su firma de renuncia, mismas que lo llevaron a la muerte, fueron parte de los temas abordados por investigadores del INAH, en el marco de la celebración del centenario de la Decena Trágica.
En el Museo Nacional de Historia (MNH) "Castillo de Chaputepec", estudiosos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se reunieron para efectuar una mesa de confrontación de opiniones, titulada "Diálogos, Hablemos de Madero y su tiempo a cien años de su muerte".
De acuerdo con el INAH, participaron en la mesa el director de dicho recinto, Salvador Rueda Smithers, y los investigadores Rosa Casanova, Thalía Montes, María de Lourdes López y Alfredo Hernández.
En la sesión, se discutió sobre el violento golpe de Estado que terminó con la vida del presidente Francisco I. Madero, el 22 de febrero de 1913, pues aún persisten muchas interrogantes sobre la actitud del político coahuilense frente a los generales golpistas.
El historiador Rueda Smithers precisó que todavía son difíciles de entender las causas por las que Francisco I. Madero no tomó medidas ante la actitud golpista del general Victoriano Huerta, aun cuando tenía suficiente evidencia de las ambiciones y de su actitud sanguinaria, por lo menos desde que aplastó la rebelión orozquista de 1912.
Subrayó que una vez iniciado el Cuartelazo, Gustavo Madero detuvo a Victoriano Huerta y lo presentó desarmado ante el presidente, sin embargo, Francisco I. Madero lo perdonó, le devolvió su revólver y reprendió a su hermano.
A los pocos días, Huerta efectuó el "levantón" del hermano del "Apóstol de la democracia" y ordenó el asesinato de éste y del vicepresidente José María Pino Suárez, además de obligarlos previamente a firmar su renuncia.
Rueda Smithers interrogó por qué Madero se quedó en la ciudad de México y actuó como un predestinado, pues se culpabilizó de la muerte de su hermano Gustavo y de lo que estaba pasando, decía que había tenido una venda en los ojos.
En diversos estudios y ensayos, se ha mencionado que el Cuartelazo era del conocimiento de todos, había rumores de que habría un levantamiento felicista y quiénes estaban involucrados, Gustavo le mostraba listas de los conspiradores, pero Madero no reaccionó, lo que representa una gran incógnita.
Por su parte, Rosa Casanova se refirió a los motivos que llevaron al presidente a firmar su renuncia y señaló que "para Madero fue muy importante respetar la legalidad, aunque sabía que su vida corría peligro" y vio esta salida "como única posibilidad para pacificar y como opción de sostener la legalidad democrática por la cual había luchado desde siempre".
En este sentido, Rueda Smithers añadió que Pedro Lascuráin, quien sucedió a Madero en la presidencia solo por algunos minutos, llevó la promesa de Huerta de que iba a respetar la vida del presidente y del vicepresidente si firmaban su renuncia.
Madero le creyó porque le preocupaba salvar la vida de Pino Suárez y del general Felipe Ángeles, militar de su confianza, y redactó una renuncia creíble para que fuera aceptada por la Cámara de Diputados, recordó.
Otras interrogantes sobre la Decena Trágica giran en torno a la intervención de otros actores del Cuartelazo, el papel de los diputados, los gobernadores maderistas y del embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, quien promovió la firma del llamado "Tratado de la Embajada".
Casanova opinó que por la reacción que tuvo el gobierno estadounidense, ante los asesinatos de Madero y Pino Suárez, queda claro que nunca se dio el visto bueno para apoyar el golpe de Estado, lo que se buscaba era más bien defender los intereses e inversiones estadounidenses en México.
Sostuvo que el entonces presidente William Howard Taft escribió una carta a Madero reconociendo su gobierno como legítimo y que no pensaba intervenir en el país.
Años después, en sus memorias el embajador estadounidense Lane Wilson quiso ser protagónico en la conjura para deponer a Madero, al grado de que exageró su postura en la reunión que tuvo con Huerta, Félix Díaz y Manuel Mondragón, acotó.
Por su parte, la investigadora Thalía Montes mencionó que las inversiones estadounidenses decrecieron a finales del Porfiriato, entre 1900 y 1910, y en contraste aumentaron las francesas y alemanas, en cambio con Madero los capitales de Estados Unidos en México se incrementaron, sobre todo en la exploración y explotación minera y del petróleo.
Rueda Smithers puntualizó que el Cuartelazo terminó con el Pacto de la Ciudadela e incluso con la traición de Victoriano Huerta a sus compañeros de armas, porque entre las cosas que prometió y no cumplió, fue llamar a elecciones para abril de 1913, en las cuales el candidato iba a ser Félix Díaz. Después lo envió a una comisión extraña a Japón.
Agregó que el golpe de Estado se llevó a cabo los siguientes meses de 1913, con la sustitución de los gobernadores maderistas de Morelos y Querétaro, donde Huerta instaló jefes militares, la segunda parte de la ofensiva se concretó "con el ataque directo a los diputados federales y, para octubre, los metió a la cárcel a todos, instalando un gobierno autocrático".




