Muy buena y muy “british”: llega la tercera temporada de “Downton Abbey”

07/03/2013 - 1:00 am

 

Foto: Especial

Ciudad de México, 7 mar (SinEmbargo).- Downton Abbey es una serie que batió todos los récords de audiencia y que puso de moda en Hollywood los programas de época, al punto de que sus productores preparan un show en esa línea para la televisión estadounidense.

Así, Daniel Day-Lewis es favorito para debutar en la pantalla chica encarnando a un magnate ferroviario en la la serie de la NBC The Gilded Age, un drama de época escrito y producido por Julian Fellowes.

La trama de la serie se enfocará en los titanes millonarios de Nueva York de 1880, “una época intensa, con ascensos brillantes y vertiginosas y calamitosas caídas, récords de ostentación y rivalidades salvajes: una época donde el dinero era soberano”, explica el ganador de un Oscar por el guión de Gosford Park.

La cadena NBC cree que Day-Lewis sería perfecto para el papel principal de ferrocarril magnate Cornelius Vanderbilt, aunque un portavoz del actor se limitó a decir que Daniel nunca discute los proyectos con la prensa antes de firmarlos.

Pero el tema de esta nota es Downton Abbey, cuya tercera temporada la audiencia mexicana comenzará a disfrutar hoy a las 23 horas, por la señal de Film & Arts.

Protagonizada magistralmente por Maggie Smith como Violet, viuda condesa de Grantham; Hugh Bonneville como Robert, Conde de Grantham y Elizabeth McGovern como Cora, la Condesa de Grantham, junto a un gran y prestigioso elenco, el programa ha capturado la atención de espectadores de toda laya.

La nueva temporada de la serie éxito se sitúa durante 18 meses de los “locos años 20”. La gran noticia es que se suma al elenco la actriz estadounidense Shirley McLaine como Martha Levinson, la madre de Cora (Elizabeth McGovern), en escenas que auguran un duelo actoral antológico entre la famosa hermana de Warren Beatty y la inefable Lady Violet, interpretada por Maggie Smith.

EL PRIMER EPISODIO DE LA NUEVA TEMPORADA

En el primer episodio veremos la celebración de la tan esperada boda de Matthew y Mary. Los invitados van llegando y entre ellos, la señora Martha Levinson, la abuela materna de la novia.

Una auténtica revolución para todos los habitantes de Downton, poco acostumbrados a cualquier cosa o persona que no cumpla estrictamente la tradición. Además,  Lord Grantham recibe pésimas noticias respecto a sus inversiones. ¿Está en peligro la mansión?

El servicio recibe a Alfred, el nuevo lacayo y sobrino de O'Brian. Aunque el joven se esfuerza mucho, no es fácil contentar a Carson, siempre exigente con todos los trabajadores a sus órdenes.

LA ENTRONIZACIÓN DEL DETALLE, LO MÁXIMO DE LO MÍNIMO

Downton Abbey explora el universo de relaciones de la aristocrática familia de Grantham y de su personal de servicio, desde los comienzos del siglo XX hasta el desarrollo de la Primera Guerra Mundial.

El programa ha logrado 8 millones de espectadores en los Estados Unidos. Se trata de un número mayor para una audiencia “gringa” interesada en la atildada sociedad inglesa de los ’20.

Un éxito que le ha permitido ganar a sus productores el Globo de Oro en 2012 y vender muchos videos en Amazon.com, donde la serie resulta un verdadero fenómeno entre los programas más bajados de la página.

Alrededor de Downton Abbey, además, hay un gran merchandising sumado a varias páginas de Internet dedicadas íntegramente a la serie. Entre otras cosas, se venden camisetas con frases de Violet, la aristócrata convencida y convincente encarnada por Smith.

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Filmada con enorme celo, donde el mínimo detalle es cuidado hasta la exasperación, la serie es, precisamente, la entronización de lo nimio como disparador de una tragedia o de un cambio social abrupto.

Como cuando la cocinera confundió la sal con el azúcar al preparar un pastel de frambuesa y merengue, circunstancia que derivó en su envío a Londres para ser operada de cataratas y el ingreso de una reemplazante que pretende implantar nuevas normas en su reino.

O como cuando Mary, la hija mayor de la familia, osa entrar al cuarto de un diplomático turco con el que mantiene algunos escarceos amorosos antes de que el muchacho quede inmóvil para siempre a causa de un infarto. Toda la vida tendrá que cargar la muchacha la vergüenza de haber estado en el momento equivocado, en el lugar ídem.

Julian Fellowes, novelista y guionista, ha ido retratando a lo largo de sus obras los matices y propósitos de la clase alta inglesa del siglo XX, obsesionado como siempre ha estado por observar las diferencias entre los distintos estamentos sociales de su país origen.

El autor, de 63 años, fue actor hasta los 30 años, una carrera discreta donde ni cerca estuvo de obtener los éxitos logrados como escritor, fundamentalmente, según ha dicho, “gracias al trabajo duro y al poder de observación” que le han permitido tener la buena fortuna de que hoy goza.

“Estoy interesado en los detalles de la vida de las personas. Cuando era joven emitía juicios de valor hacia esas cosas que veía, pero ahora simplemente observo y tomo nota. No hay una sola cosa en una casa que no hable de su morador y mi trabajo consiste en apuntarlo”, confesó en una entrevista.

Con el melodrama floreciente de personas que desde distintas trincheras luchar por no caer en el fondo oscuro de la existencia, la serie es testimonio de una vida pausada donde las normas que hoy detestamos daban cierto marco moral a una forma de entender el mundo más pausada y previsible.

Redacción/SinEmbargo

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