El cine británico en el thatcherismo, las películas que nunca quiso ver la Dama de Hierro

10/04/2013 - 12:30 am

Foto: Especial
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Ciudad de México, 10 abr (SinEmbargo).- Aunque la actriz estadounidense Meryl Streep se rasgue las vestiduras y lamente “el escarnio” de que ha sido objeto Margaret Thatcher, la fallecida ex Primer Ministro de Inglaterra, lo cierto es que la percepción popular acerca de la figura de la llamada Dama de Hierro, es un asunto mucho más complejo.

La dirigente política muerta este lunes, a los 87 años, víctima de un derrame cerebral y en medio de un estado de demencia senil que padecía desde que había cumplido 80, pasará a la historia como un líder irrepetible en la historia de Inglaterra.

También, será recordada como la mujer a la que no le tembló la mano para imponer duras medidas conservadoras, que no se dejó doblegar por los sindicatos y que manejó a su pueblo con el sentido práctico de la derecha: sin compasión, sin políticas sociales de ayuda a los más desprotegidos, sin apoyar las artes ni el conocimiento.

Como lo dejó expresado en su muro de Facebook el filósofo Slavoj Žižek: “Thatcher muerta, supongo que los camaradas mineros estarán llorando a lágrima viva”.

Foto: Especial
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Se refería el pensador esloveno a la huelga que dividió a los ingleses tras el anuncio del cierre del pozo de Cortonwood (South Yorkshire, norte inglés) el 1 de marzo de 1984 -el primero de más de 25, aunque fueran rentable- y en respuesta, el 5 de marzo los mineros de la zona se echaron a la calley el 12 les siguieron hasta 200.000 colegas de otras partes del Reino Unido.

El gobierno de Thatcher no cedió y el paro terminó un año después, sin que los mineros obtuvieran ninguna de las cosas que pedían en una derrota que significó “la destrucción de comunidades enteras, en las que ha hecho mella la pobreza, la delincuencia y la drogadicción”, según Stan Peerce, ex minero y huelguista de 76 años, habitante de la localidad de Washington (noreste), en un reportaje publicado por EFE en 2009.

A propósito de su muerte, el cantante Morrissey emitió un comunicado:  “Thatcher es recordada como la Dama de Hierro solo porque poseía rasgos completamente negativos tales como una persistente terquedad y un decidido rechazo a escuchar a los demás.

Cada movimiento que hizo fue causado por la negatividad; destruyó la industria manufacturera británica, odiaba a los luchadores por la libertad irlandesa y permitió que murieran, odiaba a los pobres ingleses y no hizo nada en absoluto por ayudarlos, odiaba a Greenpeace y a los defensores del medioambiente, fue el único líder político europeo que se opuso a la prohibición del tráfico de marfil, no tenía ni ingenio ni calidez e incluso su propio gabinete la expulsó. Dio la orden de volar el Belgrano a pesar de que estaba fuera de la zona de exclusión de las Malvinas y ¡navegaba LEJOS de las islas! Cuando los jóvenes argentinos que estaban a bordo del Belgrano habían sufrido la muerte más atroz e injusta, Thatcher levantó los pulgares ante la prensa británica.

¿Hierro? No. ¿Bárbara? Sí. Odiaba a las feministas a pesar de que fue en gran parte debido al avance de los movimientos de mujeres que los británicos aceptaron que un Primer Ministro podía ser una mujer. Pero gracias a Thatcher, nunca volverá a haber otra mujer en el poder en la política británica y en lugar de abrir esa puerta para otras mujeres, la cerró.

Thatcher solo será recordada con cariño por los sentimentalistas que no sufrieron bajo su liderazgo, pero la mayoría de los trabajadores británicos la ha olvidado ya y el pueblo de Argentina estará celebrando su muerte. Es un hecho incuestionable, Thatcher fue un terror sin un átomo de humanidad.”

“Sus recortes sociales, su liberalismo económico y su dura posición durante la guerra de las Malvinas en 1982 provocaron la explosión del arte como protesta contra la Dama de Hierro, que nunca apostó por la cultura en sus gobiernos conservadores”, precisó este lunes la periodista de la agencia EFE .

De esas expresiones artísticas, las canciones y las películas pintaron con destreza las duras circunstancias sociales, económicas y culturales del período denominado “thatcherismo”, un movimiento que llegó al poder en Inglaterra en mayo de 1979.

La primera mujer en gobernar en la historia de Inglaterra, se mantuvo en el poder durante toda la década de los ‘80 hasta noviembre de 1991 y su huella fue profunda en la sociedad británica que tuvo en los cineastas Ken Loach, Stephen Frears y Peter Greenaway, entre otros, voceros de privilegio.

Mi bella lavandería (Foto: Especial)
Mi bella lavandería (Foto: Especial)

Mi hermosa lavandería (Stephen Frears, 1985). El guión de Hanif Kureishi no sólo mostraba la marginalidad en una sociedad alejada de “los beneficios” del capitalismo salvaje implementado por Margaret Thatcher, sino que mostraba la posibilidad de un amor intenso entre un blanco y un “paqui”.

Agenda oculta (Ken Loach, 1990). Los secretos y verdades a medias del conflicto irlandés salpican hasta la mismísima residencia de Downing Street y no falta el consabido asesinato del que descubre cosas incómodas para Margaret Thatcher.

When the Wind Blows (J. T. Murakami, 1986)

Jim y Hilda Bloggs integran una pareja de jubilados que vive en una remota zona rural de Gran Bretaña poco antes del inicio de una guerra nuclear. Profundamente patriotas, tienen absoluta confianza en su gobierno. Jim ha leído los folletines oficiales sobre la bomba atómica e inicia la construcción de un refugio que los protegerá en caso de una explosión nuclear.

The Last of England (Derek Jarman, 1988)

Protagonizada por Tilda Swinton, las fuertes imágenes de sadomasoquismo y homosexualidad, en una época profundamente hostil hacia la comunidad gay, conforman un poema visual que, con versos de Allen Ginsberg y T.S. Eliot, construyeron un verdadero gesto de rebelión frente al conservadurismo reinante.

El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (P. Greenaway, 1989)

Parodia de los nuevos ricos que hicieron su agosto durante el periodo derechista de Margaret Thatcher y a los excesos de un gobierno que no se midió en gastos para tirar la casa por la ventana, mientras el pueblo se sometía a recortes sociales profundos e implacables.

Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000)

En 1984, durante una huelga de mineros en el Norte de Inglaterra, los enfrentamientos entre piquetes y policía están a la orden del día. Entre los que protestan con más vehemencia se encuentra un padre empeñado en que su hijo pequeño, Billy, reciba clases de boxeo, pero él sólo quiere bailar. La película es del 2000, pero recrea en retrospectiva el periodo thatcherista.

The full Monty (Peter Cattaneo, 1997)

Cuando Margaret Thatcher dejó el gobierno, presionada por sus propios compañeros de Partido, Inglaterra comenzó a recoger los restos de sus duras políticas conservadoras. Este filme emblemático con un jovencísimo y talentoso Robert Carlyle hizo inmortal aquel dilema por medio del cual, frente al desempleo y la pobreza reinantes, te suicidas o te desnudas.

Redacción/SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

Lo dice el reportero