Ciudad de México, 22 de abril (SinEmbargo).– El área de máxima seguridad del Cereso Estatal de Chihuahua está a punto del colapso. El sobrecupo que tiene se debe a los 59 internos que ya cuentan con una condena vitalicia y 220 más que son candidatos para dicha pena.
De acuerdo con El Diario, el área tiene 88 celdas en dos módulos de 44 cada uno, de las que hasta el momento 59 están ocupadas, por lo que sólo restan 29 para dar cabida a los 228 que aún son procesados y se enfrentan a la cárcel de por vida.
Las celdas apenas son de dos metros cuadrados, con un pequeño baño, regadera y la cama de piedra cubierta con las dos cobijas que a los internos les son permitidas, además de tener la Biblia, el único libro que se les permite tener.
En los últimos dos años, 59 personas fueron sentenciadas a la pena de prisión vitalicia y a la fecha son ya casi 300 los que esperan ser enjuiciados y se enfrentan a dicha condena.
El gobierno del Estado destinó a la Fiscalía Especializada en Ejecución de Penas y Medidas Judiciales (FEEPyMJ), 228 millones 600 mil pesos para la reconstrucción del área de prisión vitalicia, ubicada en el área de máxima seguridad del Cereso Estatal 1.
El proyecto consiste en demoler parte del edificio de vitalicias ya existente y reconstruirlo para dar cabida a 504 celdas, todas con asoleadero y repartidas en seis módulos en un edificio de tres pisos.
El titular de Comunicación Social de la Fiscalía Especializada, Jorge Ramón Cháirez Daniel, adelantó que también se trabaja en programas exclusivos para los internos de prisión vitalicia, enfocados a enseñarlos a vivir en el reclusorio y a enfrentar física y emocionalmente su difícil situación.
Esto tomando en cuenta que no son reos como los demás que requieren de un programa de reinserción y preparación para cuando se reintegren a la sociedad, se tiene que diseñar un programa único para los que pasarán el resto de sus vidas en la cárcel.




