Si usted buscaba a Debra Winger, la encontrará en la tercera temporada de “In Treatment”

21/08/2013 - 1:00 am

Foto: Especial
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Ciudad de México, 21 agosto (SinEmbargo).- Muchas cosas le pasan al doctor Paul Weston en la tercera temporada de In treatment, la exitosa serie nacida en Israel y que en su versión estadounidense protagoniza el irlandés Gabriel Byrne, uno de los actores más respetados del cine contemporáneo.

Los seguidores de la serie saben que la tercera temporada ha sido la última y que HBO decidió no hacer una cuarta entrega por resultar de producción costosa y de poca audiencia, por lo que la emisión en estos días de cuatro capítulos por sábado, a cargo de la cadena, constituyen una buena oportunidad para disfrutar el programa en tiempo real, viviendo imaginariamente lo que sería un día normal para nuestro terapeuta favorito.

En la tercera temporada, Weston tiene muchos problemas. Su hijo preadolescente decide ir a vivir con él, en un momento difícil para el psicólogo, quien está afligido por su divorcio y  por su temor a sufrir de Mal de Parkinson, una enfermedad que terminó con la vida de su progenitor.

Traicionado por su psicóloga de cabecera, personaje encarnado por Dianne Wiest, quien lo “balconeó” en su novela, comienza a tratarse con una nueva terapeuta, Adele, a cargo de Amy Ryan, la actriz de The Wire.

Uno de sus pacientes más atractivos resulta Sunil (Irrfan Khan), un profesor de matemáticas retirado que se muda a los Estados Unidos para vivir con su hijo Arun (Samrat Chakrabarti) y su nuera Julia (Sonya Walger), cultor de férreas ideas religiosas y a quien las conclusiones psicoanalíticas de Weston lo hacen desternillarse de risa en plena consulta.

Una famosa actriz en edad avanzada, Frances (Debra Winger), inicia sus terapias con Paul para descubrir por qué se queda en blanco durante los ensayos de su obra de teatro en Broadway. Durante sus sesiones también recibirá ayuda para lidiar con la enfermedad terminal de su hermana.

Por primera vez, los 14 episodios de media hora, son historias escritas en Estados Unidos. Las dos primeras temporadas de la serie dramática estuvieron basadas en la serie israelí Be Tipul, creada por Hagai Levi, Ori Sivan y Nir Bergman.

LA REAPARECIDA DEBRA WINGER

Es precisamente la aparición de Debra Winger lo que constituye uno de los grandes atractivos de la tercera temporada de In Treatment.

Muchos recordarán a la hermosa actriz, de 58 años, por su papel en la película de 1982 An Officer and a Gentleman, junto a Richard Gere. Imposible no evocar la escena final, cuando es llevada en andas de la fábrica donde trabaja como obrera, por un joven militar que le promete una vida de ensueño, en contraposición a la previsible existencia de provincias a la que parecía estar destinada.

También protagonista de Urban cowboy, Terms of endearment, Betrayed y Black widow, se convirtió luego en una de las actrices más enigmáticas de Hollywood, más interesada en retirarse de la pantalla para dedicarse de lleno a su familia que en cultivar la extraordinaria capacidad actoral y su indudable belleza al servicio del cine y la televisión.

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Fue entonces cuando Debra Winger, nacida en Cleveland Heights, Ohio, el 16 de mayo de 1955, se hizo famosa por alejarse de su profesión, al punto de haber inspirado el documental de 2002 Buscando a Debra Winger, donde la actriz Rosanna Arquette se pregunta por qué dejó la profesión en la cumbre de su carrera.

Este es el punto de partida del acercamiento a actrices de Hollywood y Europa de la talla de Jane Fonda, Holly Hunter, Whoopi Golberg, Sharon Stone, Melanie Griffith, mujeres que en su madurez fueron olvidadas por la industria y que hablan de sus experiencias, especialmente de cómo lograron compaginar vida familiar y laboral.

En In Treatment, la reaparecida actriz, casada con el también actor y director Arliss Howard, se muestra espléndida. En el borde de los 60, interpreta a una mujer con 10 años menos. Por su rostro no parece haber pasado el bisturí y en su desempeño hace gala de esa enorme virtud para transmitir emociones de forma brutalmente honesta que siempre la ha caracterizado.

La también actriz de La fuerza del cariño y de la película de 2009 Rachel Getting Married, donde encarnó a la madre de Anne Hathaway, dejó de actuar en 1995, a pesar de haber sido tres veces postulada al Oscar.

En 2002 volvió al cine, pero sólo en esporádicos papeles en películas de bajo presupuesto. En 2008 publicó su primer libro, unas memorias tituladas Undiscovere y el resto del tiempo lo pasó criando a sus tres hijos en Nueva York.

Sin embargo, la posibilidad que brinda In treatment es extraordinaria. Se trata de ver a la actriz en siete episodios de la tercera temporada, una ocasión para disfrutar sus gestos mínimos, sus miradas sugestivas, su ira tensa y acotada, expresión de una tormenta interior que se esconde, pudorosa, en su mente.

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Precisamente, en declaraciones a The New York Times en 2011, la veterana actriz confesó que fue el miedo a fracasar, el temor a mostrar demasiados lados frágiles de su personalidad, lo que la motivó a aceptar el rol en la serie.

“Estoy segura de que la gente piensa que se trata de mí, que soy yo la que se sienta en el consultorio una vez a la semana”, afirmó. Y ese riesgo fue el combustible al que Debra no pudo decir que no.

Sobreviviente de un accidente de tráfico que le produjo una hemorragia cerebral y la dejó ciega y paralítica por un tiempo cuando tenía 17 años, Winger comenzó su carrera trabajando en un parque de diversiones en California, disfrazada de La Mujer Maravilla. Más tarde interpretó a Drusilla, la hermana menor de la princesa Diana (en los comics la conocemos como Donna Troy), en tres episodios de la primera temporada de la serie televisiva Wonder woman, de 1976.

Luego de estar un año en un hospital, quiso dedicarse de lleno a la actuación, donde con apenas 20 años conquistó al público y a la industria del cine haciendo gala de una feroz sensualidad.

Con Shadowlands, el filme de 1993 dirigido por Richard Attenborough, compartió papel estelar con el inglés Anthony Hopkins y se ganó su tercera postulación al Oscar.

Poco tiempo después quiso dejar de ser una estrella de cine. Y aunque desapareció para Hollywood, Debra Winger dice haberse hecho cargo de su vida, sin un plan. Se hizo activista por el medioambiente y se dedicó a obras de caridad.

Cuando regresó al trabajo, declaró a The New York Times que “nunca pensé que iba a empezar a trabajar otra vez, y lo hice, pero era muy difícil y no sé si yo le aconsejaría a nadie a dar un paso atrás de la manera que lo hice”.

Como sea, es de desear que su vuelta a la pantalla comience a hacerse habitual. Será la oportunidad de disfrutar de una actriz formidable y de una mujer interesante, dueña de un rico mundo interior.

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero