
Ciudad de México, 7 de septiembre (SinEmbargo).– Un escenario apocalíptico fue anunciado para el estado de California tras publicarse un informe que advierte los efectos devastadores que en un futuro causará en la Costa Oeste de Estados Unidos el impacto de un tsunami provocado por un terremoto de gran magnitud.
Aunque no existe una fecha exacta para dicho evento geológico, los expertos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por su siglas en inglés) advierten que ante este escenario "tendrían que ser evacuadas unas 750 mil personas, incluidos 90 mil turistas y visitantes", según el informe, coeditado por el USGS y el Servicio Geológico de California.
California está consciente de las posibilidades de que sea afectado por un terremoto masivo superior a una magnitud de 8.5, popularmente conocido como "Big One", el cual podría ocurrir en alguno de los puntos débiles sismológicos debajo de ese estado, especialmente en la falla de San Andrés, ubicada al este de Los Angeles.
Sin embargo, las probabilidades de un tsunami generado por un terremoto se han tomado muy en serio, sobre todo desde el terremoto de 9.0 grados de magnitud ocurrido el 11 de marzo 2011 en Japón, que mató a alrededor de 19 mil personas y provocó una catástrofe nuclear.
Los especialistas basaron su evaluación de daños ante un posible sismo de magnitud 9.1 en la costa del Pacífico de Alaska, que según dijeron, es "hipotético, pero plausible".
De esta manera, un tsunami generado por un gran terremoto en Alaska podría causar, además, grandes daños a la economía de California. Un tercio de todos los barcos en las marinas de este estado podían resultar dañadas o hundirse, lo que representaría pérdidas de aproximadamente 700 millones de dólares, mientras que los principales puertos tendrían dificultades para hacer salir a tiempo, a alta mar, a grandes buques de carga para evitar el impacto del tsunami, advirtió el informe publicado en la Unión Americana.

En caso de que el tsunami tuviera lugar en los meses de verano, cuando los visitantes acuden en masa a las playas de California, afectaría principalmente a los turistas, los cuales correrían mayor riesgo debido a que estarían menos preparados para saber qué hacer. En este caso, las pérdidas humanas podrían ser de millones.
No obstante, a pesar de lo aterrador que pueda representar una ola de gran magnitud en territorio californiano, la esperanza es que hay "tres cuartas partes de la costa de California es de acantilados, y por lo tanto inmune a los impactos más duros y devastadores de un tsunami», dijo Lucy Jones, quien dirigió el estudio.
Por otra parte, según el estudio ninguna de dos plantas de energía nuclear en California –ambas cerca de la costa– correrían riesgo en el catastrófico escenario.
Sin embargo, también hay malas noticias: "... una cuarta parte de lo que está en peligro está en la zona económicamente más valiosa de California", agregó Jones.
El informe destacó el impacto potencial en los puertos de Los Ángeles y Long Beach, dos de los principales puntos comerciales de la Costa Oeste de EU, en donde los buques más grandes que quedan en los puertos también pueden ser vulnerables, debido al poco tiempo entre la alerta de tsunami y la llegada de la primera ola.
De esta manera, con las 3.5 horas de distancia que dividen la costa de Alaska con Los Ángeles y Long Beach, puede ser "difícil o imposible" llevar a las embarcaciones a alta mar, donde correrían menos riesgo. "El daño a barcos en los puertos es posible. Otros puertos de la Bahía de San Francisco y la Bahía de San Diego también son propensos a sufrir daños en este escenario", agregó la especialista.




