México, 17 Dic. (Notimex).- Con la intención de restaurar y conocer la historia de esculturas policromadas de carácter religioso en las que se imitó la suntuosidad de las telas para vestirlos, las cuales datan de los siglos XVI, XVII y XVIII, un equipo de especialistas interdisciplinario estudia desde distintos ámbitos las piezas.
Los estudios a cargo de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ayudarán a entender, restaurar y conservar mejor las piezas, así como su contexto.
En un comunicado, el INAH informó que en la investigación sobresale el análisis que se hizo a siete esculturas del Templo de Santa Prisca, en Taxco, Guerrero.
Fanny Unikel, responsable del seminario Taller de Restauración de Escultura Policromada de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH, dijo que se trata de las advocaciones de la Inmaculada Concepción, imagen principal del templo.
También, la Virgen Dolorosa, San José, Señora del Pilar, San Juan Nepomuceno, Santa Lucía y San Isidro Labrador, en las que se muestra la riqueza de sus vestimentas.
Unikel detalló que San Isidro era un campesino, pero la pieza que se estudia presenta accesorios que hacen la escultura una representación elegante y decorosa de un santo trabajador del campo del siglo XI español.
Detalló que la Virgen Dolorosa cuenta con uno de los trajes más cuidados, tanto por la calidad de la policromía, como por el detalle en los motivos ornamentales de flores y frutas a los que se agregaron sobre el manto torres, como símbolo marino y distintivos pasionarios representando sus dolores.
Por el envés del manto se aprecian: la cartela, la lanza, los dados, el hisopo, el Santo Sudario, la lámpara, el gallo, el guante, las pinzas, el martillo, la cuerda, los clavos y la corona de espinas.
Agregó que el estudio de la policromía en el templo de Taxco, que forma parte de los ensayos realizados en el Seminario de Escultura Virreinal del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, dio como resultado el libro "El Tejido policromo. La escultura novohispana y su vestimenta", editado por el IIE-UNAM.
Al estudiar las piezas, la especialista dedujo que los creadores debieron tener un referente, una tela real, tal vez algunos de los motivos ornamentales sean originales, pero se basaron en flores, grabados u otras ideas, de tal forma que se trató de una imitación y tomaron los elementos más para ataviar a los santos a través de la policromía.
De forma paralela se inició otra investigación para identificar el taller donde se crearon las esculturas, la cual está a cargo de Josefina Bautista y la antropóloga física Heidy Guzmán, quienes encabezan a un grupo de especialistas de la ENCRyM.
Las encargadas realizan estudios morfológicos y morfométricos que ya se aplicaron a las esculturas de San Joaquín y de Santa Ana, del siglo XVIII, que actualmente se están restaurando y que proceden del Templo de San Bartolo Cuautlalpan, en Zumpango, Estado de México.
Unikel mencionó que las tallas no tienen firma y se cambian de lugar constantemente, las repintan, las raspan, y por lo tanto las transforman, por lo que conocer de dónde provienen vienen o quién las hizo es muy difícil de saber, pero se prevé que a largo plazo encuentren cierta evidencia que ayude a saberlo.




