
Ciudad de México, 1 enero (SinEmbargo).- Cuando supo que en el Sindicato de Actores de Reino Unido ya había un David Williams, cambió la “i” por la “a”. Para el comediante nacido en 1970 en Londres, el nombre de todos modos es lo de menos.
Si alguien dice “Little Britain” enseguida pensará en su rostro y en el de su amigo, el único gay del pueblo, Matt Lucas, con quien –entre 2003 y 2006- llenó la pantalla de la televisión británica de un humor corrosivo, políticamente incorrecto y, por qué no decirlo, a veces un poco asqueroso.
Pero David Walliams tiene una casi enfermiza afición al trabajo y no solo hace teatro shakespeariano, participa como jurado en Britain’s Got Talent (el programa del que salieron por ejemplo Susan Boyle y Paul Potts), sino que también escribe novelas juveniles que le han dado un éxito enorme en su país de origen.
El comediante, que ha sido padre por tercera vez este año junto a su esposa, la modelo de Calvin Klein, Lara Stone, se encuentra ahora restableciéndose de la operación de espalda a la que debió someterse por una lesión contraída mientras nadaba en la competencia benéfica Sport Relief en 2911.

Su estado de salud le ha impedido hacer frente a las labores de promoción de su novela reciente, lo que no ha impedido que en la Navidad, la BBC estrenara la comedia Gangsta Granny, basada en su exitoso libro homónimo y en el que participaron entre otros el cantante Robbie Williams y la célebre actriz Miranda Hart.
LA ABUELITA GÁNGSTER
Esa novela es la que ha llegado a México con el título de La increíble historia de la abuela gángster, editada en español por Montena, una división de Penguin Random House.
Ben odia ir a casa de su abuela. Ella es la típica abuelita con el pelo blanco, dentadura postiza y kleenex en las mangas de la camisa. Huele a col, no tiene televisión y sólo quiere jugar Scrabble con su nieto. ¡Vaya aburrimiento!
Hasta que un día el chico descubre dos detalles que le hacen ver que su abuela tiene una vida mucho más emocionante de lo que él pudiera imaginar: En su juventud fue una hábil ladrona internacional de joyas y en su vejez ocupa gran parte del tiempo planeando cómo robar las joyas de la Corona Británica.
Cuando Ben comienza a formar parte del plan, la abuela deja de ser anticuada y aburrida.

También está disponible en el mercado mexicano la novela La increíble historia de las Ratahamburguesas, que narra el periplo de Zoe, quien no tiene una vida demasiado fácil.
Su madrastra, Sheila, es tan floja que incluso le pide que le suene la nariz, porque a ella le da pereza hacerlo... Tina Trotts, la matona del colegio, le hace la vida imposible, básicamente lanzándole escupitajos a la cabeza y por si todo esto fuera poco, el malvado Burt, del restaurante Hamburguesas Burt, está intentando capturar a su mascota, una encantadora ratita llamada Gingernut, para hacer darla como plato a los clientes.
Walliams, quien se inspiró en un restaurante chino en el que le ofrecieron medusas para escribir su novela reciente, ama el helado de tutti frutti porque le recuerda a su infancia y podría pasarse el día comiendo Banoffee pie. Ya no tiene hámsters ni gatos como mascotas y siempre lee poesía antes de ir a dormir.

En su opinión, la lectura de poemas antes de cerrar los ojos es una actividad muy enriquecedora que alimenta los sueños cotidianos. Entre sus preferidos, está Philip Larkin (1922-1985), porque revela con valentía aspectos no tan agradables del ser humano.
Escribe en los largos tiempos libres que se originan durante el rodaje de una película, un hábito que a veces le crea problemas, como cuando durante una filmación en Los Ángeles le tocaron la puerta del camerino para avisarle que el set ya estaba preparado y sólo atinó a decir que iría después de terminar el capítulo en que estaba inmerso.
Para uno de los autores más importantes de Gran Bretaña en el género de literatura infantil y juvenil, lo más importante es tener una idea para una historia, no tanto la gramática o la ortografía cosas que puede resolver un corrector. Lo siguiente es buscar siempre lo sorprendente e inesperado, pues eso permitirá que el lector no abandone el libro por la mitad.




