“Nadie está haciendo nada por los pitbulls”, dice Shorty Rossi, conductor de “El jefe y sus pitbulls”

22/02/2014 - 12:00 am

El jefe y sus pitbulls. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo
El jefe y sus pitbulls. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

Ciudad de México, 22 febrero (SinEmbargo).- Hay que ser muy buen actor o un gran mentiroso para llorar falsamente en una entrevista periodística cuando la  charla gira en torno a un pitbull que acaba de morirse.

Shorty Rossi no es ni lo uno ni lo otro, por el contrario, su afición a la raza perruna más odiada del mundo es la tabla de salvación que lo sacó de la cárcel, del delito, de la autoestima hecha trizadas por no haber nacido ni alto ni guapo.

Rossi, que dirige una agencia de talentos de Hollywood para gente pequeña y un refugio para perros pitbull, estrenó este 21 de febrero la cuarta temporada de su programa El jefe y sus pitbulls, por la señal de Animal Planet.

Se trata de un verdadero fenómeno del entretenimiento, que funciona a la vez como un gran programa educativo que capítulo a capítulo derriba los mitos en torno a una raza que se cree feroz, pero que en realidad obedece como ninguna los designios de sus amos.

MOSTRANDO EL LADO ÍNTIMO

La nueva temporada de El jefe y sus pitbull mostrará el lado más íntimo de este hombre nacido hace 45 años en Los Ángeles, California y que ha decidido vivir en Baja California, México, porque aquí le permiten conservar y cuidar sus nueve canes, en tanto que en su ciudad sólo le permiten tener tres.

En esta cuarta entrega del exitoso ciclo, la partida de un empleado afecta a todos y el intento de Shorty por salvar a un pitbull hace que termine esposado y quizá encarcelado.

El cariño de Shorty por los pitbulls nació cuando tenía 14 años. Un perro de esa raza lo ayudó a pasar una adolescencia difícil, aunque no impidió que Luigi Rossi –tal su nombre verdadero- conociera la cárcel, donde pasó una década tras la que salió libre decidido a transformar su vida.

Los pitbulls lo ayudaron a ser mejor persona y a los pitbulls quiere devolverles el favor por el tiempo que le queda de vida.

Shorty empezó con sus rescates en el 2001 y desde entonces junto a sus compañeros, trabaja incansablemente para ayudarlos a mejorar su reputación, que como sabemos está por los suelos en muchas comunidades del mundo.

Un hombre que llora por sus pitbulls. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo
Un hombre que llora por sus pitbulls. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

La estrella televisiva estuvo de visita de visita en el DF para promover la cuarta temporada de su programa, una circunstancia que aprovechamos para entrevistarlo.

–      ¿Qué tienen los pitbulls que no tenga otra perruna?

–      No es lo que tienen o no tienen, sino que nadie está haciendo nada por ellos. Se trata de una raza sobre la que la gente tiende a prejuzgar, sin entenderla demasiado. Las personas pequeñas y los que estuvieron en prisión como yo, también somos prejuzgados y poco comprendidos, así que por eso me siento tan identificado con ellos. Hay similitud entre un pitbull y yo.

–      ¿Hay Estados en Estados Unidos donde están prohibidos?

–      Sí. Miami y Denver tienen prohibidos los pitbulls. Gracias al programa estamos dando vuelta esas restricciones. Se usa mucho dinero para aplicarlo a la raza y no da resultado, es dinero que se podría utilizar para mejores causas.

–      ¿Quiere usted cambiar definitivamente esas leyes?

–      Mi objetivo no es sólo cambiar las leyes, sino también transformar la visión de la gente en torno al pitbull. Es una visión errónea. Las cosas están cambiando, afortunadamente. Mucha gente ha adoptado un pitbull gracias a nuestro programa.

–      César Millán, el entrenador de perros, también ama mucho a la raza pitbull

–      Sí, hay muchas cosas en común entre él y yo, aunque la gran diferencia es que César los rescata y los rescato y los rehabilito, los entreno.

–      Parece un programa muy difícil de hacer…

–      Cada dos meses, alguien del equipo técnico abandona el show. No soporta la presión ni las largas jornadas de grabación. Realmente es un trabajo muy pesado. Es un programa distinto. Hay peligros extra por trabajar con gente pequeña, pero también hay riesgos por trabajar con perros que uno va a rescatar. El camarógrafo, por ejemplo, no sabe si el pitbull que se le acerca lo va a morder o no.

El Jefe y su equipo. Foto: Animal Planet
El Jefe y su equipo. Foto: Animal Planet

–      ¿Ha habido casos que lamentar en el show?

–      Ha habido un par de perros que rescatamos y que eran bastante agresivos. La situación pudo salirse de control, pero tenemos especialistas que saben como manejar estos casos. El problema se resuelve cuando te vuelves la persona alfa que el perro agresivo necesita para calmarse. Hubo más problemas en realidad con gente pequeña que se ha lesionado grabando el programa que con los perros.

–      ¿Cómo lleva el hecho de haberse convertido en estrella de televisión?

–      Me jode un poco para mi trabajo de rescate de los perros. De pronto estás en una tarea un poco complicada y aparece alguien pidiéndote un autógrafo y lo arruina todo. Ser una celebridad vuelve tu vida un poco más difícil. Antes, cuando no era famoso, iba a rescatar a un pitbull la gente no sabía quién era yo. Pensaban que sólo era un loco más por ahí. Ahora quieren sacarse fotos conmigo y a veces les explico que no puedo y de todos modos no lo entienden. Antes podía decir lo que quería, ahora tengo que cuidar cada palabra que emito.

–      Además, se ve obligado a participar de actos políticos

–      Eso es lo peor. Sabes que necesitas sacarte la foto con el alcalde porque eso ayudará a cambiar la legislación sobre el pitbull, pero si vieras mis gestos detrás de cámaras te darías cuenta de lo que realmente siento cuando me toca participar de esos actos. Lo único que quiero es escapar de ahí y correr por un trago.

–      ¿No se cansa de tanto trabajo, de estar pendiente siempre de los perros, de la gente que trabaja con usted?

–      Cuando no estoy grabando el programa, regreso a casa para seguir trabajando…una de las razones por las que vivo en México es porque el tiempo me rinde un poco más y puedo descansar un poco de vez en cuando.

–      ¿Está contento con lo que ha logrado con el show?

–      Estoy contento por dos razones: una es que puedo ser yo en la televisión, no tengo que fingir ni esconderme. La gente me querrá o no, pero el que ven es real. La otra razón para estar alegre es la cantidad de perros a la que el programa ha podido ayudar.

–      Da la sensación de todos modos que más allá de los pitbulls, usted nació para trabajar en la televisión

–      Sí, mucha gente dice eso. No lo sé. Siempre pensé que iba a dedicarme sólo a las leyes y cuando miro para atrás no entiendo cómo llegué hasta aquí. Lo único que puedo decir al respecto es que sabía que algún día iba a conquistar algo. Creo que de eso se trata El jefe y sus pitbulls. He aprendido también a quererme, a gustarme como soy. Si escuchara lo que la gente me dice, cuando mis amigos o familiares me preguntan cuándo voy a tener un trabajo de verdad o qué hago con esos perros que me pueden matar, no estaríamos hablando en este momento. Sigo siendo un tipo mala onda, pero hice algo con mi vida. Esa es la historia.

Vive en Baja California con sus nueve perros. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo
Vive en Baja California con sus nueve perros. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo

–      ¿Hay mucha ligazón afectiva con sus perros?

–      No quiero ni pensar en la muerte de alguno de mis perros. Hace 14 años salí de la cárcel fui a rescatar a un pitbull de una perrera, donde había un cachorro de seis meses que iban a sacrificar. Pagué la tarifa de adopción y esa perra ha sido la razón por la que estoy hablando ahora contigo. (llora) El año pasado murió…La gente no sabe lo que un perro o un gato puede hacer por ella. Los niños, los viejos, la gente sola, la gente necesita, es mucho lo que puede recibir de una mascota.

–      Entre los nueve perros que tiene, ¿establece el concepto de manada del que suele hablar César Millán?

–      Sí, es el mismo concepto. Hay perros que se portan mal y que enseñan a otros a portarse mal. Hay veces que algunos comienzan a pelearse y tienes que separarlos. Tengo uno que odia las multitudes y ama estar en la casa. Si los emocionas mucho se meten en problemas. Son celosos entre ellos y en la manada siempre habrá alguno que le hará bullying a otro. Y está el que como Mussolini Rossi, el pitbull que murió en marzo del 2013, te abre la puerta del refrigerador y te roba la cerveza.

Foto Animal Planet
Foto Animal Planet

Shorty Rossi en 10 datos

  1. Estudió informática y leyes.
  2. Es consultor legal
  3. Debutó en el cine en Alvin y las ardillas
  4. Ha actuado en películas como El Grinch, con Jim Carrey; Llámame Santa Claus, con Whoopie Goldberg y ShowTime, con Eddie Murphy.
  5. Es soltero. Tiene un hijo con el que no guarda mucha relación
    Sigo siendo un tipo mala onda, pero hice algo con mi vida: la honestidad brutal de Shorty Rossi. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo
    Sigo siendo un tipo mala onda, pero hice algo con mi vida: la honestidad brutal de Shorty Rossi. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo
  6. En su juventud fue condenado por intento de homicidio, por lo que pasó 10 años, 10 meses y 10 días en la cárcel
  7. Dirige una agencia de talento para personas de corta estatura en Los Ángeles
  8. El jefe y sus pitbulls no hace más que grabar en jornadas intensas de más de 10 horas la actividad de rescate y reeducación de la raza que Shorty hacía normalmente antes de iniciar el show
  9. Si un niño es malo, la culpa de los padres. Si un pitbull es agresivo, la culpa es de su dueño: así piensa

10. La nueva temporada de su programa inició este viernes 21 de febrero por Animal Planet y consta de 14 episodios

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero