Ciudad del Vaticano, 10 Abr (Notimex).- El Papa Francisco arremetió hoy contra la “dictadura del pensamiento único” que afecta la libertad de los pueblos y de las personas, durante el sermón de su misa matutina celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta.
Al repasar las lecturas bíblicas, el pontífice reflexionó sobre la actitud de los fariseos y su cerrazón frente al mensaje de Jesús, advirtiendo que ellos creían que todo se resolvería siguiendo los mandamientos, la “ley fría”.
“Es el drama del corazón cerrado, el drama de la mente cerrada, y cuando el corazón está cerrado, este corazón cierra la mente, y cuando mente y corazón están cerrados, no hay lugar para Dios”, aseguró.
“Es un pensamiento cerrado que no está abierto al diálogo, a la posibilidad de que exista otra cosa, a la posibilidad de que Dios nos hable, que nos diga cómo es su camino, como hizo con los profetas”, añadió.
Estableció que esa actitud no responde sólo a ser “cabeza dura” sino que esconde algo más, la “idolatría del propio pensamiento” que se manifestó cuando Jesús dijo a los fariseos que cargaban sobre las espaldas del pueblo tantos mandamientos que ellos ni siquiera tocaban con un dedo.
Sostuvo que a ellos Cristo les reprochó su incoherencia y su esclavitud a un esquema de pensamiento único. Y constató que se han perpetrado muchas desgracias cuando ese fenómeno se extiende en la historia de la humanidad.
Puso como ejemplo el siglo pasado en el cual se vieron las dictaduras del pensamiento único que terminaron por matar a mucha gente y cuando sus líderes se sentían dueños y no se podía pensar de otra manera.
Según el Papa, también en la actualidad existe la idolatría del pensamiento único porque hoy “se debe pensar así” y si uno no piensa de esa manera se le acusa de no ser moderno, de no ser abierto.
“Tantas veces dicen algunos gobernantes: ‘Pero, yo pido una ayuda, una ayuda financiera para esto’, ‘pero si tú quieres esta ayuda, debes pensar así y debes cumplir esta ley, y esta otra, y esta otra (...)’. También hoy está la dictadura del pensamiento único y es la misma de aquella gente”, indicó.
“Toma las piedras para lapidar la libertad de los pueblos, la libertad de la gente, la libertad de las conciencias, la relación de la gente con Dios. Y hoy Jesús es crucificado otra vez”, apuntó.
Ante esa situación recomendó “vigilar, rezar, no ser tontos y no comprar cosas que no sirven”. Ser humildes y rezar, para que Dios conceda la libertad del corazón abierto, ponderó.




