Markus Rothkowitz, quien nació en Daugavpils, Letonia, el 25 de septiembre de 1903 y murió en Nueva York, un día como hoy hace 42 años, provino de un familia judía que emigro a Estados Unidos cuando él tenía solo siete años de edad.
De acuerdo con los especialistas en su obra fue justo ese sentimiento de desarraigo lo que le desvinculó de corrientes localistas o ambientes específicos, dado que siempre dirigió su pintura a temas de carácter humanista y con ambición de universalidad.
Su condición de emigrante hizo que sus años de estudiante se centraran en un fuerte activismo político: fundó un periódico anarquista en la Universidad de Yale, y lideró grupos de artistas con ideas subversivas y de conciencia social como “The Ten”, en 1935.
No obstante su arte no buscó expresión en el realismo, sino que hundió sus raíces en el expresionismo, con obras comparables a la corriente alemana en Europa, que le permitía un campo de acción más amplio y mayor intensidad de emoción.
Su gran legado emergió en las décadas de los 20 y 30 del siglo pasado, años en los que pinta cuadros de paisajes urbanos, preferentemente el Metro, con figuras aisladas llenas de patetismo.
Rothko, dicen los críticos, parece querer sacar las entrañas de Nueva York para cualquiera que pueda observarlo desde fuera, pero ya desde una visión atemporal y abstraída; el simbolismo y centralidad de lo humano determina sus cuadros de este periodo, un drama que dominaría en el futuro su formato más característico.
Las figuras expresionistas se fueron tornando cada vez más violentas para conseguir una emoción más intensa.
Paulatinamente, Rothko va mutilando las figuras hasta que la descomposición es tal que sus imágenes se vuelven informes. Este proceso de convulsión se vincula a los acontecimientos históricos: durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial los artistas de la Escuela de Nueva York asumieron el papel protagonista de la vanguardia parisina en las décadas anteriores e inclinaron su visión artística a responder los interrogantes del hombre desolado en época de crisis.

















