Ciudad de México, 26 de mayo (SinEmbargo).- Las expectativas de la serie final de la conferencia del este eran altas tras conocerse que los Indiana Pacers enfrentarían al Miami Heat de Lebron James. Luego de superar a los Knicks, Indiana no se dejó subestimar por el favoritismo que Miami despierta. Tras los dos primeros partidos de la serie ha quedado claro que el este se definirá en no menos de cinco partidos y con mucho agobio.
Lebron James se fue de los Cleveland Cavaliers para confromar un equipo fuerte y competitivo. Junto con Dwyane Wade y Chris Bosh, James ha formado parte desde entonces de un equipo al que se le ama o se le odia sin ningún punto intermedio. Michael Jordan, el mejor jugador de la historia, criticó la decisión de Lebron. Para Jordan, unirse a los mejores jugadores para ganar un campeonato no tenía ningún mérito. “Yo quería ganarles a los mejores, no unírmeles. Demostrar que era el mejor”, declaró Michael.
Desde 2010, el Miami de Lebron ha ganado solo un campeonato. La dinastía que el Heat pretende formar sigue siendo una promesa. La actual campaña ilusionó a sus aficionados con una racha de… consecutivos y el enorme rendimiento de sus tres principales jugadores. En los playoffs, el máximo escenario de la liga, el rendimiento del Heat ha sido superlativo. Superando con claridad a Milwaukee y Chicago, los Pacers son el rival más serio que Miami se ha topado.
En semifinales, los disminuidos Chicago Bulls le hicieron frente a Lebron con unas agallas que pocos equipos han demostrado a lo largo de la temporada. En el primer partido Chicago logró ganarle el primer partido a Miami en Florida. Con la admiración ganada, los Bulls aumentaron sus posibilidades en los análisis periodísticos, no así en la cancha. Con una gran actuación de James, el Heat ganó cuatro partidos seguidos dejando en claro el objetivo claro de ser bicampeones.
Indiana llegó a Miami para el primer partido de la serie con todo su poder defensivo. Con agresividad leal, se han convertido en el equipo que más rebotes ha ganado en la postemporada por encima de Memphis. El desarrollo del juego mostró a un James solo. Wade ha perdido el ritmo que mostró en la temporada regular mientras Bosh sigue sufriendo el eco de molestias físicas que lo han dejado mermado. Los Pacers mantuvieron el liderato del juego en gran parte del mismo hasta que Miami emparejó de la mano de Lebron y en tiempo extra anotó el último tiro para evitar perder el primero al igual que contra Chicago.
Sin embargo, las sensaciones de que esta serie sería cerrada y espectacular se afianzaron más que nunca. El viernes pasado, Indiana confirmó que son un equipo serio y competitivo que ha llegado hasta estas instancias en busca de un rol protagónico y no ser un mero acompañante del libreto que Miami pretende formar. Con Roy Hibbert majestuoso en la pintura y junto a Paul George se encargaron de poner a los Pacers a una altura promedio de una final de conferencia. Indiana aprendió la lección del primer partido y no dejó escapar la ventaja del segundo juego. Con la serie empatada, y sin tener las bajas ni las complicaciones de los Bulls, Miami tendrá que hacerle frente a un serio equipo que este domingo jugará de local por primera vez en la serie.





