
Ciudad de México, 21 agosto (SinEmbargo).- Tiene razón el presentador Bill Maher cuando apunta que los contratiempos recientes que han dejado sin programa de televisión a la famosa cocinera Paula Deen, no son tan graves y obedecen más a la corrección política que a una verdadera condena por las presuntas intenciones racistas de la conductora.
“En los Estados Unidos puedes matar a un negro pretextando temas de seguridad, pero no puedes pronunciar la palabra niger”, dijo más o menos Maher citando el caso de Trayvon Martin, el muchacho asesinado por el guardia vecinal George Zimmerman.
Lo cierto es que Paula Deen hace tiempo que viene sumando puntos para convertirse en una de las celebridades más cuestionadas de la televisión estadounidense y sus comentarios en el programa que desde hace años conducía en el canal Food Network le ganó el repudio de sus fans y el retiro de la publicidad por parte de nueve empresas, lo que derivó en la posterior cancelación del ciclo.

Ganadora de un Emmy, autora cinco libros de cocina y dueña de una línea de alimentos, tuvo la pésima idea de pronunciar la palabra prohibida en los Estados Unidos: niger y que se considera profundamente despreciativa hacia las personas negras.

De hecho, nadie la dice con todas las letras y por el contrario es mencionada eufemísticamente como la “palabra N”. En ciertas circunstancias, alguien incluso puede ser denunciado por racismo ante la justicia si la pronuncia a bocajarro.
Deen, de 66 años, habría llamado de esa forma a un empleado que la acusó de racismo, un hecho que la cocinera admitió llorosa en el Today Show, aunque luego, envalentonada, relativizó el episodio diciendo que el que estuviera libre de pecado que arrojara la primera piedra. No era la primera vez que se veía involucrada en un asunto semejante, pues el año pasado una empleada denunció que en uno de sus locales de comida en Georgia se ejercía el racismo y el acoso sexual, hechos ante los que Paula era tolerante, según dijo.
Poderosas cadenas de supermercados como Wal Mart retiraron de sus estantes los productos de la chef y la editorial que la habían contratado para escribir dos libros canceló de forma inmediata y unilateral el acuerdo.
La cereza del pastel la puso el agente de Deen, quien la abandonó tras una década de trabajo conjunto.
¿LA REINA DE LA COCINA SUREÑA?
“Soy lo que soy y no voy a cambiar. Y hay alguien malvado por ahí que vio lo que yo había logrado (con mi trabajo) y lo quería”, agregó Paula Deen en el Today Show, aludiendo así a su posición en el mundo del espectáculo estadounidense que la ha convertido en “la reina de la comida sureña”.
Sin embargo, la también dueña de dos restaurantes en Georgia, ha sido a menudo cuestionada por chefs de prestigio como el famoso Anthony Bourdain, quien ha criticado abiertamente sus platillos llenos de grasa y de azúcar, alejados de lo que se considera una cocina saludable.
Deen se ha defendido diciendo que no es una snob como Bourdain, pero Anthony, que ha llamado a Paula “La reina de la mantequilla” y “La persona más peligrosa de los Estados Unidos”, ganó la batalla cuando se supo que la cocinera padece desde hace tiempo una diabetes crónica, una enfermedad que sin duda le impide comer los pesados platos que prepara.
Paula no sólo tiene diabetes, sino que también lo escondió de su público, por lo que sus argumentos en defensa de su discutible comida quedaron bastante débiles.
Su “diabetes de closet” causó gran revuelo mediático en los Estados Unidos en 2012, al punto que la comediante Kristen Wiig realizó una parodia alusiva en el Saturday Night Live.
“Usted sabe, no todo el mundo puede permitirse el lujo de pagar $ 58 por unas costillas o $ 650 por una botella de vino. Mis amigos y yo cocinamos para familias normales que se preocupan por la alimentación de sus hijos y por pagar las cuentas”, había dicho Deen a Bourdain, autor del libro canónico Confesiones de un chef y dueño de uno de los paladares más refinados del mundo.
Bourdain preparó platos para príncipes y ladrones, para capos de la mafia y políticos famosos. Pasó también por todos los estamentos de la cocina: lavó platos, limpió los pisos y fue muchas veces vapuleado por fieros maestros que lo curtieron en el arte de los alimentos.

Como sea, hay algo más allá que la cocina popular y el esnobismo culinario en juego en esta disputa. Se trata de establecer nuevos paradigmas para una alimentación que ha cambiado sustancialmente en los tiempos que corren.
Hoy sabemos mucho más de comida que antes y conocemos mucho más que en el pasado la incidencia que sobre nuestra salud tiene cada alimento que nos llevamos a la boca y en dicho contexto, Paula parece haber quedado un poco antigua.
Pero si la nube negra que oscureció el universo brillante de Deen puede hacer pensar que la cocinera perdió ya todas sus batallas, la realidad se ha encargado de desmentir tal pronóstico.
Las cifras de ventas de sus libros de cocina en Amazon se han disparado y el reciente El nuevo testamente de Paula Deen es el primero en preventas en la red.




