“QUEBRANTO”, EL MEJOR CINE MEXICANO CON LOS OJOS Y EL CORAZÓN DEL TALENTOSO ROBERTO FIESCO

02/02/2014 - 12:00 am

Fotograma de Quebranto. Foto: Especial
Fotograma de Quebranto. Foto: Especial

Roberto Fiesco y Alfonso Cuarón no cumplen en principio los famosos seis grados de separación y no hay entre ellos relación inmediata aparente.

Ambos, eso sí, son cineastas mexicanos.

Sin embargo, aun cuando los divide la línea del tiempo (Alfonso tiene ya 52 años y Roberto apenas si llega a los 42) y se mueven en territorios diferentes, el uno como gran estrella del cine internacional y el otro picando piedra como productor, periodista y director de la pantalla grande vernácula, comparten queriéndolo o no una gran pasión por cine.

De eso, de cine, tenemos que hablar cuando nos referimos a Quebranto, la ópera prima de Fiesco y de cine puro se trata Gravity, la película que seguramente llevará a nuestro compatriota a ganar el Oscar.

Roberto Fiesco en Acapulco, en entrevista con SinEmbargo. Foto: Especial
Roberto Fiesco en Acapulco, en entrevista con SinEmbargo. Foto: Especial

Esto es: usar todas las técnicas de montaje, iluminación, actuación y sonido que ofrece el séptimo arte para construir una narrativa que sólo tiene sentido en su marco natural.

Quebranto es eso: la fe irredenta en el discurso del cine para contar la historia de Fernando García Ortega, devenido en Coral Bonelli en su adultez, con un pasado de niño actor que incluye una participación memorable en la película Fe, esperanza y caridad (México, 1974; Luis Alcoriza, Alberto Bojórquez, Jorge Fons), con las actuaciones de Katy Jurado, Estela Inda, Sara García y Leonor Llausás.

Con un gran uso del silencio y un montaje que recrea planos sugestivos, envolventes, el documental cuenta con objetos y paisajes lo que una estructura más formal hubiera narrado con palabras.

Así, Fiesco produce el milagro que todo buen cine genera: borrar la línea difusa que existe entre ficción y realidad y enseñarnos que, como lo decía el mismísimo William Shakespeare, “todo el mundo no es más que un escenario y mujeres y hombres, sólo actores”.

CÓMO NACIÓ QUEBRANTO

La ópera prima de Roberto es en toda la regla una película de 2013, no obstante lo cual tendrá larga vida en 2014 con exhibiciones en Tijuana, Zacatecas, Cartagena (Colombia) y San Diego (Estados Unidos).

Mientras tanto, el cineasta llegó a Acapulco para mostrarla en el marco de la novena edición del Festival Internacional de Cine (FICA), junto con el corto “Estatuas”, que realizó para el IMCINE.

Quebranto, que ha recibido varios premios en distintos festivales de cine –entre ellos Guadalajara y San Sebastián– nació en 2003  cuando Fiesco producía El Mago (México, 2004; Roberto Aparicio), que tuvo en su elenco a Julissa, Maya Zapata, Claudia Goytia y Esteban Soberanes.

En el casting se encontró con una actriz de nombre Lilia Ortega, Doña Pinole, madre de Coral Bonelli y  cuya fantástica relación sirve de sostén a la historia emocional que también pervive en la película.

Hay una gran valoración del silencio en Quebranto y eliges muchas veces contar con la mirada, sin palabras…
Creo que hay una enorme cantidad de recursos narrativos que podían usarse en esta película y quería salirme además del documental al uso donde hay un personaje que ofrece su testimonio y a partir de ahí comienza a construirse la historia. Hay mucho testimonio para contar la vida de estos dos personajes que vivieron en forma periférica y casi anónima alrededor del mundo del espectáculo nacional. Estos dos personajes tienen muchos recursos, uno de ellos sin duda es la voz de cada uno expresadas en los distintos números musicales que pueblan el documental. Luego están los rostros, los cuerpos, las maneras de caminar de cada uno, los espacios en los que se mueven, son lo suficientemente ricos como para no tener que agregar mucho más a esa narrativa.

Lo que Quebranto nos dice es que la realidad no existe, que todo es ficción…
Lo que es muy apasionante es que ellas también son actrices y que este juego de máscaras permanente en el cual Fernando imita a Raphael, hace luego personajes en el cine, se vuelve después Coral Bonelli y como tal imita a Lucha Reyes y nuevamente a Raphael, se convierte en una especie de metaficción constante. Eso era muy rico de explorar, las diferentes capas del personaje proponiendo varias lecturas, no sólo la obvia. El documental no alcanza a mostrar todas esas capas, pero sí hubo un intento de construir alrededor de esos bordes que separan a la realidad de la ficción. Los puristas del documental, los fundamentalistas, me han dicho que Quebranto es una película de ficción. En mi caso, siempre creeré que hice un documental que por supuesto echa mano de recursos que no siempre aparecen en el género clásico.

Quebranto, un gran juego de máscaras. Foto: Especial
Quebranto, un gran juego de máscaras. Foto: Especial

Tal vez porque los documentales al uso se olvidaron del cine…
Sí, aunque creo que donde lo podemos ver más claro es en la ficción cuando echa mano del documental para construir su narrativa. Lo que me parece es que estas fronteras ya no tienen sentido, que el mejor periodismo que leemos es el más cercano a la ficción y la mejor ficción es la que más cercana está a la realidad.

¿Cuándo Quebranto comenzó a ser un documental ambicioso y se contempló la idea de incluir tantos materiales valiosos como las canciones, las escenas de películas?
Las canciones son carísimas (risas). Es una especie de trampa. Como productor, jamás hubiera permitido al documentalista usar tanto material de archivo, pero como fui el director y conozco los procedimientos que hay que hacer para conseguir cada permiso, me pude permitir más libertades y caprichos.

UN HOMBRE DE CINE

Roberto Fiesco se encuentra en plena etapa de preproducción de Rencor tatuado, la historia de alguien que busca vengar a las mujeres que sufrieron abuso psicológico o físico.

Se trata de un proyecto que dirigirá Julián Hernández (Mil nubes de paz cercan el cielo…) y en el que participarán los actores Diana Lein, Mónica del Carmen y Dayamanti Quintanar.

Hernández y Fiesco también llevarán a cabo el largometraje Yo soy la felicidad de este mundo

Otro proyecto que comparten Roberto y Julián es el largometraje Yo soy la felicidad de este mundo, protagonizada por Hugo Catalán, Gabino Rodríguez y Andrea Portal, a estrenarse en el Festival Internacional de San Francisco (Estados Unidos) en febrero próximo.

En el tiempo que le quede libre, el incansable Roberto Fiesco escribirá un libro histórico para la Academia Mexicana de Artes y Ciencias.

Hiciste siempre muchas cosas ligadas al cine, hasta que llegó el momento de hacer tu película. Algo que es bueno mostrarle a las nuevas generaciones, que a veces se desesperan por hacer su ópera prima antes de tiempo
Estuve siete años como productor antes de hacer mi película. Aprendí muchísimo al lado de gente como Julián Hernández y Arturo Ripstein, entre otros. Mi impresión es que realmente tenía que vivir todo este proceso de aprendizaje hasta poder filmar mi ópera prima. Lo importante es que no me corría ninguna prisa y que ellas aparecieron en mi vida, no fui a buscarlas. Hubiera sido muy imbécil dejarlas pasar.

Es raro destacar un elemento técnico de un filme, pero qué gran montaje tiene Quebranto
Bueno, la estructura es lo que define la calidad de una película y ahí Julián Hernández, una persona importante en los últimos 20 años de mi vida, fue quien puso la estructura en un trabajo de edición que llevó todo un año. Arturo Ripstein y Everardo González también asesoraron mucho en la materia.

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero