Una mujer camina frente a los anillos olímpicos en Tokio, el miércoles 10 de marzo de 2021. Foto: AP

En los antiguos Juegos Olímpicos de Grecia, hace unos 2 mil 800 años, inicio una tregua para garantizar que los atletas y los espectadores pudieran viajar con seguridad a los Juegos y regresar pacíficamente a sus respectivos países. Era un mundo aparentemente distinto al que conocemos, con rivalidades entre pueblos (aún no había Estados-nación), en las que no existía dialogo o negociación, la guerra era la primera respuesta ante el extranjero. Por tanto, era necesario instaurar una tregua para que pudieran celebrarse las olimpiadas de aquel entonces.

En la década de los 90, la ONU y el Comité Olímpico Internacional (COI) renovaron y actualizaron esta tregua en el marco de las justas olímpicas que se han realizado desde aquel momento. La Asamblea General de la ONU, previo cada Olimpiada, aprueba una resolución general en la que insta a los países a observar la tregua olímpica siete días antes de la apertura de los Juegos Olímpicos y siete días después de la clausura de los Juegos Paralímpicos.

Esas resoluciones contienen el mismo principio de garantizar el derecho de tránsito a atletas y espectadores para llegar a los Juegos Olímpicos en cuestión. Para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio 202One, los países integrantes de la ONU también aprobaron una tregua olímpica bajo el nombre “Construcción de un mundo pacífico y mejor mediante el deporte y el ideal olímpico”. Este espacio de paz y de concordia regirá del 16 de julio al 12 de septiembre de este año. Sin embargo, la adaptación de la Tregua olímpica al mundo actual incluyó otros elementos, como promover y fortalecer una cultura de paz; promover los derechos humanos y reforzar el respeto universal de tales derechos, contribuyendo de esta manera a su plena realización; observar los valores olímpicos y deportivos, así como tomar las oportunidades humanitarias que ofrece este periodo de conciliación mundial.

Sin embargo, a unos meses de que inicien las Olimpiadas de Tokio, el mundo se encuentra muy lejos de observar dicha tregua olímpica y, quizá, desde hace muchos años el pacto de paz deportivo se encuentra en riesgo de no ser respetado. La pandemia producida por el COVID-19 ha provocado que gran parte de los países implemente restricciones de ingreso a los extranjeros. Algunas medidas son más estrictas que otras y, sobre todo, se modifican paulatinamente con base en el comportamiento de contagios y defunciones en las naciones del orbe. Las competiciones clasificatorias para Tokio se han reanudado en este contexto, representando para muchos atletas del mundo, sobre todo los del sur austral, un desafío para poder acudir y, eventualmente, llegar a los Juegos. Deportistas, comités olímpicos, federaciones deportivas y cancillerías de muchos países están postrados haciendo gestiones ante un sinnúmero de países para que permitan el ingreso a los atletas de sus naciones a las competencias que requieren para ganarse un lugar en las Olimpiadas. ¿No sería prudente que la ONU y el COI impulsaran una nueva resolución en la que se acordara que los atletas pudieran viajar por el mundo, previo a los Olímpicos, con menores restricciones que las que imponen los países? Es decir, hacer operativa la “Tregua Olímpica de Tokio” en estos momentos en los que es vital para los deportistas moverse alrededor del mundo. De lo contrario, poco servirá que se facilite el traslado de atletas por el mundo a partir del 16 de julio, en dado caso de que en ese momento sí se respete la resolución de la ONU referida líneas atrás.

Por otro lado, desde un ángulo más amplio, cuán deseable sería que la tregua olímpica fuera permanente, o al menos, durara todo el 2021 y que las acciones de los países se guiarán por los preceptos y valores olímpicos de fraternidad; justo en estos momentos en el que se necesita de la cooperación y el hermanamiento para tratar de vencer a la pandemia producida por el virus Sars-Cov 2. Esto incluye vacunar a las personas de todo el mundo y no sólo a una parte. El acceso equitativo a las vacunas es un imperativo humanitario y una forma de respetar el derecho universal a la salud y el bienestar, que son partes de espíritu olímpico y más en un año olímpico.