
Los Ángeles (EE.UU.), 12 dic (EFE).- Miles de creyentes acudieron hoy a la iglesia Nuestra Señora Reina de Los Ángeles para cantar "Las Mañanitas" a la Virgen de Guadalupe a pesar de las lluvias y bajas temperaturas reinantes.
Los festejos en la Placita Olvera, uno de los símbolos latinos más emblemáticos de Los Ángeles, coinciden con la llegada de millones de peregrinos a la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México, y con otros actos que se llevan a cabo en diversas ciudades de Estados Unidos.
Cada hora desde las cinco y media de la tarde de este jueves hasta la noche de hoy, distintas procesiones van llegando hasta la iglesia Nuestra Señora Reina de Los Ángeles entonando cánticos de agradecimiento a la morenita del Tepeyac.
La entrada a esta histórica iglesia del siglo XIX está vigilada por Rodrigo López, un ministro de eucaristía y voluntario mexicano que asegura que "hay que venirle a celebrar a la Virgen por los milagros que nos concede. Estoy vivo ¿Qué más puedo pedirle?", dijo a Efe.
Al igual que López, decenas de voluntarios prestan su ayuda para garantizar que las festividades guadalupanas cumplen las expectativas de los creyentes católicos a este lado del Atlántico.
"Aunque no lo celebremos en España, 'Las Mañanitas' son algo muy bonito y hermoso que forma parte de la tradición de México", comenta Petry González, una española que lleva catorce años trabajando como voluntaria para este centro eclesiástico de Los Ángeles.
En el interior de la iglesia, multitud de fieles esperaron con paciencia su turno para acercarse a los pies del altar y rendirle tributo a la Virgen de los mexicanos.
En paralelo a las misas, la explanada de la Placita Olvera recibe a conjuntos de bailarines que protagonizan danzas aztecas, polcas y otros bailes en honor a la santísima, mientras cientos de niños, padres y madres se reúnen alrededor para no perderse detalle.
"Los mariachis le cantan a la virgencita frente al mural", explicó González a Efe. "Eso sí que es un espectáculo bien bonito", opinó.
A las 00.45 hora local (8.45 GMT), se celebró la misa más concurrida de este festejo.
"Los danzantes entran a bailarle a la Virgen y es algo muy emocionante", aseguró Rosa Sosa, una mexicana que lleva quince años en Los Ángeles y que, aseguró, jamás ha faltado a esta cita.
Para algunos devotos, la peregrinación es el vehículo principal para profesar su amor y agradecimiento a la morenita. "Cada año caminamos desde nuestra casa a la placita, y tardamos hora y media", relató Angélica García con su hijo en brazos, que justo hoy celebra su primer cumpleaños.
"El año pasado le prometí a la Virgen que le iba a traer al bebé vestido de Juan Dieguito, y aquí está", señaló a Efe Patricia Flores, la tía del pequeño, en alusión al indígena a quien se le habría aparecido la Virgen de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac (México) en diciembre de 1531.
En Los Ángeles, la ciudad con más mexicanos después de Ciudad de México, la fiebre guadalupana se palpa por distintos puntos de su geografía.
No muy lejos de la Placita Olvera, en la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, se celebran también actos litúrgicos para venerar a la morenita. Es aquí donde algunos aprovechan este día para pedirle a la santísima un milagro migratorio.
"La mayor parte de personas que están aquí ahora son indocumentados", dijo a Efe Rolando Bautista, un oaxaqueño que lleva doce años en situación irregular en Los Ángeles. "Le pido a la Virgen que me ayude con mis papeles y mi salud".
TAMBIÉN EN CHICAGO
El nuevo arzobispo de Chicago, Blase J. Cupich, ofició la misa principal hoy ante decenas de miles de fieles que desafiaron el gélido invierno para rendir homenaje a la Virgen Morena en el santuario Nuestra Señora de Guadalupe.
En la misa, que se realizó en la madrugada y al aire libre, Cupich habló en español durante el sermón dirigido a los fieles, predominantemente de origen mexicano, que se reunieron en las escalinatas envueltos en frazadas, con abrigos invernales y sombreros.
Antes, en conferencia de prensa, el nuevo líder de la iglesia católica en la ciudad expresó su "admiración y respeto" por todos los que se congregan anualmente en el llamado Cerrito del Tepeyac del suburbio de DesPlaines, ubicado al noroeste de Chicago.
En ese lugar hay una ermita que desde 1995 alberga una estatua de la virgen acompañada por una imagen del pastor Juan Diego.
La réplica de la virgen fue donada por la Basílica de Guadalupe de México y todos los años es el eje de peregrinaciones que llegan desde todos los rincones de Illinois.
Esta celebración se sumó a las realizadas en otras ciudades del país, como en Los Ángeles, donde miles de personas se congregaron esta madrugada en la iglesia Nuestra Señora Reina para cantar "Las Mañanitas" a la Virgen de Guadalupe y en numerosas iglesias del Valle de Texas.
Según declaró el arzobispo, que asumió el mes pasado y tuvo la primera oportunidad de hablar ante una multitud de latinos, que componen el 40 % de los 2,3 millones de fieles del área, el evento es "un recordatorio de que todos nosotros estamos en una peregrinación".
La celebración de este año fue la primera en que el arzobispo presidió la misa de madrugada, el evento principal de los dos días de celebraciones a la virgen que se realizan desde hace 26 años.
Según estimó, el 90 por ciento de los fieles que participan hablan español y la devoción por Nuestra Señora de Guadalupe ha dejado de ser estrictamente mexicana para extenderse al resto de la comunidad hispana.
Entre los creyentes se encontraba el inmigrante Onorio Martínez, de Oaxaca México, quien vino a agradecer a la virgen por su nuevo negocio.
"Vine a agradecerle porque estoy haciendo algo bueno para mi familia y porque me da la oportunidad de hacer algo en este país", declaró a Efe.
Muchos de los fieles hicieron largas peregrinaciones a pie y en bicicleta en la noche desde las 145 parroquias del área de la arquidiócesis que organizaron procesiones, misas y mañanitas cantadas por mariachis.
En el santuario fue bendecida además la antorcha guadalupana, una ceremonia que se hace desde 2004 y donde cada una de las diez parroquias participantes encendió una antorcha con el fuego que hay en la base de la imagen de la virgen y los peregrinos la transportaron de regreso.




