El Fiscal del ministerio Público, Carlos Cruz de Hoyos, quien acusó a los funcionarios de homicidio calificado por no contar con las medidas de seguridad en el penal de Topo Chico, ubicado en Monterrey, Nuevo León.

Ciudad de México, 13 de febrero (SinEmbargo).– La directora del penal de Topo Chico, Gregoria Salazar Robles y Jesús Fernando Domínguez Jaramillo, comisario de la Agencia de Administración de Seguridad Pública del Penal, fueron acusados de ser los autores materiales de la muerte de 49 reos el pasado 11 de febrero en el motín.
Así lo confirmó el Fiscal del ministerio Público, Carlos Cruz de Hoyos, quien acusó a los funcionarios de homicidio calificado por no contar con las medidas de seguridad en el penal de Topo Chico, ubicado en Monterrey, Nuevo León.
Entre las imputaciones hechas a los detenidos se encuentran el tráfico de drogas, privilegio en diversas celdas y cobro de piso.
El fiscal señaló que en algunas celdas los reos estar fuera de sus cuartos en horarios no permitidos.
El juez Miguel Ángel Eufrasio ordenó que ambos funcionarios fueran trasladados al Parque Alamey en Monterrey.
La Procuraduría General de la República (PGR) acusó ayer viernes a tres agentes estatales de homicidio tras un sangriento motín en el penal de Topo Chico, donde los reos pelearon con martillos, palos y cuchillos improvisados.
El Procurador del estado de Nuevo León, Roberto Flores Treviño, no aclaró si los agentes del departamento de seguridad estatal, encargado de los guardas de las prisiones, estaban acusados de asesinato. Pero las autoridades apuntaron que un guarda disparó una bala hallada en el cuerpo de uno de los reos fallecidos.
Flores señaló también que cuatro de los nueve cuerpos que todavía no han sido identificados no podrán serlo porque la prisión no tiene constancia de su presencia en el interior de las instalaciones. Los cinco cadáveres restantes sufrían quemaduras severas y se espera al resultado de pruebas de ADN para confirmar su identidad.
"Esta una situación bastante irregular", dijo sobre la violencia registrada en la cárcel de Monterrey, el corazón industrial del norte del país.
Las autoridades dijeron que la batalla, que se prolongó durante horas en la madrugada del jueves, fue un enfrentamiento entre bandas de narcotraficantes rivales y pone de manifiesto el poder que ejercen los cárteles en el interior de muchas de las cárceles del país.
El Gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, dijo que en el penal se encontraron 60 martillos, 120 puntas de metal artesanales y 86 cuchillos que fueron utilizadas en el enfrentamiento, que dejó además 12 heridos.
Al menos 40 de las víctimas "fallecieron por heridas de armas punzocortantes, golpes que se dieron a través de martillos, palos, lo que hoy mencioné que encontramos ahí", dijo el Gobernador en una conferencia de prensa.
"Lo que tenemos que ver con realidad en el sistema penitenciario es que hay autogobierno", dijo el gobernador. "Toda esta corrupción al interior del penal generó esta condición que hoy tenemos".
Reconoció que los presos controlan de forma efectiva las instalaciones y que no había suficientes guardas vigilándolos. Además, debido al bajo salario, "nadie quiere ser custodio", agregó.
Antes de volar de Cuba a México el viernes, el papa Francisco envió un mensaje al arzobispo de Monterrey expresando su pesar por las víctimas. El pontífice envió su pésame a los familiares de los fallecidos y deseó la pronta recuperación de los heridos en el motín.
Cerca de la mitad de los internos en Topo Chico han sido sentenciados por delitos de fuero común o son sospechosos que están a la espera de juicio. Sin embargo, se alojan en un penal sobrepoblado con otros presos condenados por narcotráfico y crimen organizado.
Uno de ellos era Raymundo González Hernández, de 23 años, acusado de secuestro y en espera de ser procesado. Él no estaba en la lista de heridos de la riña, pero su prima dijo que estaba cubierto de moretones y marcas en el cuerpo cuando lo vio.
"Tenía los dos ojos casi cerrados por todos los golpes que le dieron", dijo Cynthia Hernández.
"No podía hablar, nada más hacía así", añadió mientras movía su cabeza de un lado a otro.
No se reportaron fugas a raíz de los enfrentamientos, registrados en la víspera de la llegada a México del papa Francisco, que la próxima semana tiene previsto visitar una prisión en la localidad fronteriza de Ciudad Juárez, en el norte del país.
Flores confirmó que la pelea enfrentó a dos bandas lideradas por dos miembros del tristemente célebre cartel de los Zetas, Juan Pedro Zaldívar Farías, también conocido como "Z-27", y Jorge Iván Hernández Cantu.
Rodríguez culpó de la violencia al "viejo y obsoleto sistema" por el que se rigen la cárceles mexicanas y sugirió que, tras haber visitado Estados Unidos, su país podría decantarse por un estilo de gestión más parecido al estadounidense, con penales operados por empresas privadas.
También criticó las reformas judiciales que dan a los reos mayor capacidad para apelar a las órdenes de traslado y evitar así alejarse de sus localidades natales. Zaldívar tuvo éxito en su lucha para ser trasladado a Topo Chico, y Hernández ganó una apelación contra un traslado a otro lugar.
-Con información de AP



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