Estas ilustraciones reflejan la vida cotidiana, el enamoramiento y la amistad, plasmadas con humor y un poquito de poesía. Muestran el lado más emocionante y tierno del amor, pero también su parte más desoladora y cruda, las obsesiones e ilusiones.

“El estereotipo que tenemos del amor romántico, lo construido a través de los medios, es utópico. Quiero mostrar que no siempre hay un final feliz”, explica el autor del libro cuyos personajes son variados: personas enamoradas, gente no correspondida y parejas que buscan otra oportunidad. Esta es la entrevista con Roberto Iván González.

Ciudad de México, 19 de octubre (SinEmbargo).- Las ilustraciones de Los Románticos pendejos reflejan la vida cotidiana, el enamoramiento y la amistad, plasmadas con humor y un poquito de poesía. Muestran el lado más emocionante y tierno del amor, pero también su parte más desoladora y cruda; las obsesiones e ilusiones.

“El estereotipo que tenemos del amor romántico, lo construido a través de programas y novelas, es utópico. […] Si bien el inicio suele ser muy romántico , también quiero mostrar que al último no hay un final feliz”, explica el autor del libro cuyos personajes son variados: personas enamoradas, amargados, gente no correspondida y parejas que buscan otra oportunidad.

Acerca del proyecto, el escritor explica que “todo inició como poemas que nadie quería leer” en Facebook, en el año 2006. “Luego le puse dibujitos a los post que tenían más éxito. Hice como 20, le pregunté a mis amigos cuáles les gustaban, subí algunas viñetas y como al mes ya tenía 10 mil seguidores. Ha crecido mucho la página, ahorita tengo unos 440 mil seguidores en redes sociales”, asegura el ilustrador.

Para Puntos y Comas, te presentamos la entrevista a Roberto Iván González, antropólogo social, escritor, ilustrador y conductor del programa de radio Lectores carnívoros.

Usted puede ser tan pesimista, o en su defecto, 

tan existencialista como quiera. 

Sin embargo, también se ha enamorado. 

Como cualquier idiota.

Emil Cioran

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–¿Enamorarse es adictivo?

–Sí, puede volverse adictivo. Pero más bien somos adictos a la persona. Es decir, podemos tener relaciones tóxicas a las que regresamos constantemente, pues esa persona nos da seguridad (o inseguridad). A veces somos adictos al maltrato.

–En tus viñetas hay distintos personajes y facetas del amor, ¿estas son tus propias vivencias o sólo reflejas las historias que te rodean?

–Muchas de las cosas que escribo son a partir de lo que observo en la calles, plazas, parques. Escucho lo que la gente me cuenta. Me gusta quitarme los audífonos y oír a la gente que va a mi lado. Claro, también hay algo de vivencias personales, va aunado.

–Y para los no enamorados o los “peleados” con el amor, ¿este libro es para ellos?

–De hecho es más para ellos. Si bien el inicio es más romántico , también quiero mostrar que al último no hay un final feliz.

–¿El amor romántico es tóxico? ¿La representación de esto en los medios ha dañado nuestra forma de relacionarnos?

–El estereotipo que tenemos del amor romántico creo que sí es dañino. Lo construido a través de programas y novelas; todo lo utópico que se ha hecho a partir del amor.

–Tu libro plasma dinámicas de pareja… ¿El amor individual también es un tipo de relación?

–¿Cómo se define qué somos nosotros, la identidad? A través de la perspectiva de terceros. Hay una teoría que dice que somos “multipersonales”; la teoría de la personalidad: dependiendo del contexto me comporto de forma distinta. La identidad es contextual y relacional. ¿Hay una relación conmigo mismo? Son muchas relaciones, somos, de alguna forma, muchas personas.

–Tienes una formación como antropólogo, ¿tus viñetas se relacionan con esta disciplina?

–La antropología te sirve para muchas cosas, es multidisciplinaria. Yo siempre quise ser escritor, de hecho antes de entrar a la carrera quería meterme a Letras, pero me di cuenta de que mucha gente que se inscribía terminaba por desistir. Yo creo que se meten tanto al mundo teórico, el cual es tan complejo, que ya no escriben. Luego me di cuenta de que hay muchos escritores que estudiaron antropología o escribieron acerca de esa área. Entonces sí, fue mi base para poder escribir.

–Primero compartiste tus poemas en internet, luego los ilustraste y ahora forman parte de este libro. ¿Cómo fue este proceso?

–Hace tres años inicié una página en Facebook, donde escribía poemas o lo que se me viniera a la mente. Comencé a recibir algunos likes, la gente me agregaba porque le gustaba lo que escribía. Luego pensé ponerle dibujitos a los post que tenían más éxito. Así se me ocurrió la idea de hacer una página en internet que se llamara “Los románticos pendejos”: hice como 20 dibujos, le pregunté a mis amigos cuáles les gustan más; subí cinco viñetas y como al mes ya tenía 10 mil seguidores. Ha crecido mucho la página, ahorita tengo unos 440 mil seguidores en redes sociales.

–Has escrito cuentos, poemas y haces viñetas. ¿Qué formato te gusta más o con cuál te sientes más cómodo?

–Los poemas los puedes llevar a todos lados, son dinámicos: ahorita puedo leer un verso, guardar el libro y luego leer otro verso. Los puedes adaptar en cualquier lado. Con los cuentos es más un proceso de sentarse a pensar, constancia, seguir leyendo; tener una idea y prepararte para llevarla a cabo. La viñeta es un lenguaje completamente distinto.

Entonces, el poema es metafórico, es un sentimiento que baja a través de la palabra; el cuento es mucho más objetivo y debes narrar una historia y la viñeta finalmente reduce todo el lenguaje a la mínima expresión.