El gigantesco océano subterráneo de Europa puede tener la clave para la existencia de vida fuera de la Tierra

07/03/2013 - 12:00 am

Foto: Wikipedia

Ciudad de México, 7 de mar (SinEmbargo).- Durante las últimas semanas, Europa –una de las lunas de Jupiter– ha sido señalada por científicos como el lugar del Sistema Solar donde existe mayor probabilidad de que exista vida. La observación que incluso deja de lado a Marte se sustenta ahora gracias a sus helados lagos y la manera en la que hacen contacto con la superficie de este satélite.

Astrónomos del Instituto Tecnológico de California (Caltech) y del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL por sus siglas en inglés) de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) encontraron nuevas pruebas de que el océano subterráneo de Europa, el satélite de Júpiter, no sólo se compone de agua salada, como la de la Tierra, también se escapa a la superficie helada.

Gracias a las nuevas tecnologías los científicos identificaron la presencia de una sal de sulfato de magnesio, un mineral llamado epsomita, que sólo podría originarse en el océano.

Aunque la composición de Europa es parecida a la de los planetas interiores del Sistema Solar, cuenta con una capa de 100 kilómetros de grosor de agua, parte en forma de corteza de hielo en el exterior y parte como océano debajo, y ambos parecen comunicarse.

Esta comunicación entre ambas capas puede estar liberando energía que, a su vez, sería fundamental para la existencia de vida.

Foto: NASA

"El magnesio no debe estar en la superficie de Europa, a menos que llegue desde el océano, lo que quiere decir que el agua del océano sube y los elementos de la superficie, presumiblemente, acaban en el agua del océano", dijo Mike Brown, astrónomo del Caltech.

Según Brown, "ahora tenemos evidencia de que el océano de Europa no está aislado, de que el océano y la superficie se comunican entre sí e intercambian elementos químicos. Eso significa que puede haber energía en el océano, lo que es importante en términos de que exista vida allí. También significa que si quieres saber de qué se compone el océano, sólo hay que rascar".

El trabajo de estos astrónomos es uno de los más completos hasta la fecha sobre la composición del satélite Europa. Este estudio se desarrolló gracias a datos y fotos de la superficie del satélite, obtenidas por las sondas Voyager y Galileo, y será publicado en el Astronomical Journal.

Redacción/SinEmbargo

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