Roma, 20 0ct (Notimex).- El ex líder libio Muamar Gadafi, cuya muerte fue confirmada hoy por el gobierno interino del país africano, fue el hombre fuerte que gobernó con mano dura Libia por casi 42 años y fue dueño de la vida de miles de personas en Libia.
Después de considerarse el hombre más poderoso de África, autodenominarse “Rey de reyes” y expresar su deseo de morir como un mártir, Gadafi falleció a consecuencia de las heridas sufridas en sus piernas durante su captura en Sirte, de acuerdo con el primer ministro interino, Mahmud Jibril.
El también conocido “Guía de la Revolución” habría fallecido a consecuencia de sus heridas a su llegada a un hospital de la ciudad de Misrata, sin embargo algunos reportes aseguran que murió por un tiro de gracia.
Combatientes del CNT en el terreno aseguraron que antes de morir, Gadafi rogó a sus captores por su vida. “No disparen, no disparen”, supuestamente fue el grito de súplica del ex líder libio.
Las cadenas de televisión Al Yazira y Al Arbiya difundieron este jueves imágenes de Gadafi supuestamente herido y de su cuerpo semidesnudo siendo arrastrado por varios hombres, aunque los detalles exactos de sus muerte aún no se han dado conocer.
Aunque de manera oficial no tenía ningún cargo público, Gadafi dirigió Libia desde septiembre de 1969 hasta mediados de febrero pasado, en un régimen marcado por la represión que lo llevó a ser dueño de la vida o muerte de los libios.
Gadafi llegó al poder el 1 de septiembre de 1969 tras la caída de Idris I, primer y único rey de Libia, en un golpe revolucionario por el que se le atribuyó el título honorífico de “Guía de la Revolución”.
El líder asumió una implacable dictadura personal y proclamó como forma de gobierno la Jamahiriya (República de las Masas) -híbrido de Islam, socialismo y “democracia directa”-, aunque después abrazó el panarabismo, anticomunismo, panislamismo e intervencionismo belicista.
Alguna vez llamado “perro loco de Oriente Medio” fue un hábil operador político que supo mantenerse en el poder pese a sus repetidas confrontaciones con varios países occidentales, con los que sin embargo logró importantes acercamientos en los últimos años.
Gadafi era considerado como egocéntrico, déspota, voluble y extravagante, pero la intransigencia y atrocidad de su régimen sólo fueron conocidas cuando iniciaron las manifestaciones contra su gobierno, a mediados de febrero pasado.
Entre sus muchas excentricidades se encontraba su peculiar forma de vestir, el hecho de que siempre se hacía acompañar de mujeres guardaespaldas y que durante sus viajes al extranjero dormía siempre en una carpa de beduinos fuertemente custodiada.
Gadafi nació el 7 de junio de 1942 en la zona costera de Sirte, ingresó a la Universidad de Bengazi donde se graduó en Derecho, y se unió al ejército siendo ya un fiel admirador del líder egipcio Gamal Abdel Nasser y de su ideología árabe socialista y nacionalista.
Tras la muerte de Nasser en 1970, buscó sin éxito la unificación de los Estados árabes en una federación, pues al proyecto sólo se sumaron el entonces nuevo rais egipcio Anwar al-Sadat, el general baazista sirio Hafez al-Assad y el general sudanés Jafar an-Numeiry.
En el ámbito interno, en ese mismo año, exigió y obtuvo que se retiraran las bases extranjeras y se nacionalizaran algunas empresas petroleras, permitió el control privado sobre las pequeñas, pero su gobierno mantuvo controladas a las más grandes.
Prohibió el consumo de alcohol a cualquier persona dentro de Libia y decidió aumentar la igualdad de la mujer en la sociedad, desafiando al Islam tradicional. Implementó programas agrícolas y el nivel de vida de la población creció rápidamente.
De hecho, con los beneficios del petróleo, Gadafi convirtió a Libia en la nación africana con el mayor Producto Interno Bruto (PIB), pese a su marcado enfrentamiento con el gobierno de Estados Unidos, que en 1981 emprendió varias medidas para debilitarlo y derrotarlo.
En 1982, Washington adoptó sanciones económicas contra Trípoli, como la prohibición de importación de crudo libio, y restricciones para exportaciones a Libia, mientras que un año después ordenó que sus aliados no negociaran económicamente con Libia.
Gadafi estuvo implicado en los atentados contra los aeropuertos de Viena y Roma en 1985, y la Discoteca La Belle de Berlín en 1986, así como en el perpetrado en Lockerbie contra un avión de Pan Am, tras el cual las Naciones Unidas (ONU) impuso sanciones.
Justamente en 1986, Libia sufrió un ataque estadunidense con misiles, en el que murió Jana, hija de Gadafi, hecho que ocurrió en el marco de fuertes acusaciones por parte del gobierno del entonces presidente estadunidense Ronald Reagan, que lo calificaba como “terrorista”.
El apoyo de Gadafi a movimientos revolucionarios y su política antiisraelí provocaron el aislamiento del país, pero tomando en cuenta el nuevo orden mundial el coronel moderó sus posturas para tratar de mantener relativamente buenas relaciones con Occidente.
En 2003, el gobierno del líder libio asumió la responsabilidad por el atentado en Lockerbie y abandonó su programa de armas prohibidas, lo que allanó el camino para que las Naciones Unidas levantara las sanciones.
Tras el movimiento de Gadafi, el entonces presidente estadunidense George W. Bush puso fin formalmente al embargo económico contra Libia en septiembre de 2004, e incluso para 2006 Washington decidió retirar a Libia de la lista de naciones calificadas como Estados terroristas.
Gadafi había sido objeto de varios intentos de derrocamiento en el pasado, pero fue depuesto por una rebelión popular, iniciada a mediados de febrero pasado, defendiendo una causa de libertad y democracia.




