ENTREVISTA | “Lloré mucho cuando se separó Botellita de Jerez”, confiesa Armando Vega-Gil

15/08/2013 - 1:00 am

Foto: Facebook
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Ciudad de México, 15 agosto (SinEmbargo).- A lo largo de una carrera prolífica, tenaz y sin interrupciones, el mexicano Armando Vega-Gil ha logrado construir un discurso propio, independiente, totalmente alejado de las modas, que se traduce en varios lenguajes.

Desde el musical, con la banda legendaria Botellita de Jerez, de la que es miembro fundador junto con Francisco Barrios El Mastuerzo y Sergio Arauz, quien recientemente ha renunciado a la agrupación –que por tanto ha tenido que dejar de usar el nombre–, hasta el literario, con novelas hilarantes comoDiario íntimo de un guacarróquer (Ediciones B).

También trasunta con rigor y cierta asiduidad los caminos del cine, con cortometrajes como el reciente Diálogos de una pareja triste (2013) y el animado, con dibujos precisamente de Sergio Arau, Como perros y gatos, postulado a un Premio Ariel.

Toca el bajo, escribe guiones de cine para películas como El crimen del Cácaro Gumaro, en la que trabaja su amigo Andrés Bustamante, y que veremos en 2014, él dice, además, que escala montañas y que es mal poeta, un género literario que cultiva de “puro necio”.

Muchas cosas se pueden hablar con Armando. La primera de ellas es su proyecto más cercano, la publicación del libro para niños El perro de Oventic, que Alfaguara ha editado tanto en formato físico como electrónico y que tiene muchos juguetitos tecnológicos ideales para los niños del tercer milenio.

Foto: Especial
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Las hermosas ilustraciones de Rafael Ontiveros colaboran con la poesía de Vega-Gil para que el libro sea un objeto hermoso que al escritor, apenas lo tuvo en sus manos, hizo llorar estridentemente.

Claro que Armando es un hombre que no tiene problemas en llorar y mucho menos confesar luego que ha llorado. Muchas lágrimas derramó cuando Sergio Arau decidió disolver Botellita de Jerez, cuando quedó en el medio entre él y el Mastuerzo, cuando sus tareas diplomáticas se fueron al retrete y no hubo conciliación posible entre las partes encontradas.

Pero no es uno de esos artistas que se dejan vencer fácilmente, así que ahí lo tenemos, formando la HH, la doblemente heroica agrupación con Paco Barrios, a la que se ha integrado El Señor González y con la que espera saciar la sed de los fans que han seguido a los botellos por todo el país.

Como si esto fuera poco, en septiembre sale por Ediciones B su nueva novela, Rockboy y el ataque de las chicas, que promete humor del bueno, un elemento escaso aunque siempre bienvenido en la literatura mexicana.

Foto: Facebook
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¿Cómo ha sido este transitar por tantos lenguajes artísticos?

–Pues, mira, las cosas se presentan y uno las va abrazando con rigor. También es cierto que a menudo se presentan de la mano de gente tan talentosa como El Mastuerzo, Sergio Arau, Santiago Ojeda…cuando hago mis cortometrajes, siempre tengo atrás un magnífico equipo de producción. Cuando escribo, hago talleres con Pancho Hinojosa, David Huerta, en fin. Todas esas personas valiosas son los árboles con los que me cobijo y me pongo a salvo de los rayos del sol.

– ¿En qué terreno te sientes más cómodo?

–      Quizás la respuesta sea al revés. Si no tuviera algunos de esos lenguajes me sentiría incómodo. A veces, una disciplina te jala más que otra. Estás tocando, grabando un disco, y te concentras más en eso. La escritura, así, queda un poco a un lado. Cuando termina la gran faena de la música, regreso a mi casa y me pongo a escribir. Los cortometrajes se miden en tiempos distintos, hay una etapa en que el equipo se dedica a conseguir el dinero, toda esa batalla que implica hacer cine. Me gustaría tener más tranquilidad económica y vivir mejor de lo que hago, pero al final del año, sumas todo lo que haces y te das cuenta de que tuviste chance de vivir moderadamente bien. Aunque eso no es lo que me mueve, sino más bien satisfacer todas las inquietudes que tengo.

Y de pronto te dedicas a la literatura infantil

–Ha sido una verdadera sorpresa en mi vida. Pancho Hinojosa siempre me decía que volteara a los ojos hacia los libros para chavitos, pues es un público muy vivo, renovado, que se mueve de forma muy distinta que los adultos. Nunca me lo propuse realmente, hasta que empecé a publicar cuentos en la revista de los camiones ETN, donde necesitaba cultivar un lenguaje más familiar. De ahí nació un libro que me rechazaron en muchas editoriales, hasta que llegué a ESM y les gustó. Ya llevo siete libros para niños.

En Santillana están muy entusiasmados con El perro de Oventic, según lo dejó expresado la editora Aranzazu Núñez, quien habla maravillas de tu trabajo

–      Hay mucho entusiasmo en la editorial, la verdad. Su apuesta ha superado todos mis cálculos. De repente han hecho al libro interactivo, también se edita en formato electrónico. El libro es hermoso y cuando me lo enseñaron, no paré de llorar. No me considero un buen poeta, la verdad, pero escribo poesía porque tengo que hacerlo. Este libro es de poesía y es hermoso…increíble.

Es mejor llorar por eso que porque se disuelve Botellita de Jerez

–Aunque por eso he llorado muchísimo, la verdad. La salida de Sergio (Arau) ha sido algo muy fuerte para mí y espero que algún día las cosas se recompongan. Por lo pronto, el Mastuerzo y yo seguiremos tocando con el Señor González, con Santiago Ojeda. Pero sí, es una pérdida irreparable. Al final de todo el alboroto mediático que se armó, lo que me quedó es como una gran cruda. Como si hubiera tenido algún mal viaje con una sustancia en mal estado.

¿Y qué le pasa al Señor González que está cada día mejor? Un grato milagro, por cierto

–Sí. Sobrevivió a dos amenazas graves de muerte y de pronto lo tenemos en los ensayos de la HH discutiendo, enojándose, haciendo chistes. Es un regalazo. Además, contar con él, con la experiencia que tiene como productor, haciendo nuevas canciones, porque no llega a entenderse con un repertorio ya sabido, resultó un buen encuentro para nosotros.

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“SOY BASTANTE FRESA”

Quien piense que haberse puesto en los zapatos de un botello necesariamente ha implicado entenderse de tú a tú con muchas y variadas sustancias tóxicas, se equivoca de cabo a rabo, por lo menos en el caso de Armando Vega-Gil.

–Soy bastante fresa, la verdad. Me pasa algo muy chistoso, porque en el Diario de un guacarróquer, el personaje principal es un borracho que se mete una gran cantidad de drogas y vive en un cuchitril espantoso. Y pasa que mucha gente que viene a visitarme, se sorprende mucho por encontrar mi casa minimalista, súper linda y sobre todo muy limpia. (risas)

¿De qué familia vienes?

–De una que se atomizó rápidamente. Mi casa era un desorden, quizás por eso soy tan ordenado ahora. Mi padre murió en el 2006 y cargo con eso. Cuando yo recibía un premio en San Luis Potosí, él estaba siendo operado en el hospital. Fue una persona que me marcó muchísimo. Era fotógrafo de cine y luego tomó malas decisiones en la vida y su carrera terminó…

¿Y mamá?

–Una mujer muy trabajadora, que trabajaba y luego venía a la casa a cuidar a sus tres chamacos. Durante un buen tiempo mi padre no estuvo con nosotros. Era una mujer muy desorientada, que siempre se perdía, nos llevaba al parque y se distraía. Ahora tiene 83 años y está muy orgullosa de todo lo que hago, se emociona cuando me ve en la televisión. Casi no la llevo a los conciertos porque tocamos muy fuertes, pero le gusta sobre todo la parte escénica de mi trabajo.

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero