Compañía Nacional de Danza presentan coreografía de "La Cenicienta" en Bellas Artes

16/08/2013 - 6:18 pm

México, 16 Ago. (Notimex).- La hada madrina, las hermanastras, un príncipe y una zapatilla, todos elementos de uno de los cuentos clásicos universales, componen la coreografía "La Cenicienta", de la cual la Compañía Nacional de Danza (CND) ofreció hoy función para medios en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

Como lo ha hecho en los últimos años, la agrupación dancística del Instituto Nacional de Bellas Artes que dirige de Laura Morelos, ofrecerá una breve temporada de esta pieza en la Sala Principal del palacio de mármol los días 17, 18, 24 y 25 del presente mes.

Una gran producción que incluye escenografía y vestuario de época, música de Sergei Prokófiev, pero sobre todo el talento y virtuosismo de los bailarines de la CND, acompañados por alumnos de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea, que derrocharon energía y fuerza en el escenario.

La escenografía incluyó grandes cuadros de paisajes, la estancia de una casa o un gran salón, que fueron intercambiados de acuerdo al acto de la historia, y donde los bailarines, pero sobre todo la "Cenicienta", hicieron gala de su talento.

También brillaron por su desempeño los actores que llevan el papel de las hermanastras y la madrastra de "Cenicienta", e incluso por momentos hicieron reir a los presentes con escenas chuscas, no obstante hacer la vida difícil al personaje central.

Con todo el colorido que rodea esta coreografía, los bailarines interpretaron en cada acto el ballet a su máximo esplendor, a través de movimientos solos y en colectivo. La iluminación a cargo de Rafael Mendoza enriqueció la obra creada por Ben Stevenson.

Otro de los momentos que cautivó al público fue cuando "Cenicienta", gracias a la magia de su hada, consigue el vestuario adecuado para ir al gran baile y conocer al príncipe, pero aún más cuando en el escenario aparece el carruaje con todo y sus caballos, caracterizados por bailarines disfrazados, que la llevaría a su destino.

Una escena cautivadora es cuando la madrastra y sus hijas bordan chales que llevarán al baile que ofrece esa noche el príncipe en el palacio, al mismo tiempo que no dejan de molestar al padre de "Cenicienta", presente en el lugar.

Pero ella entra al lugar y las detiene, y como respuesta recibe de sus hermanastras la orden de limpiar la cocina, al mismo tiempo que su padre es expulsado del sitio.

Mientras ella limpia, del sitio donde lo esconde toma el retrato de su difunta madre y lo contempla largamente. Su padre llega y ve con tristeza el notable parecido de ella con su primera esposa. Su hija lo trata amorosamente, pero en ese momento entran las hermanastras, que los separan y le arrancan el retrato.

Posteriormente, en el palacio un bufón recibe a los invitados; el príncipe saluda y galante baila con todas las damiselas, entre ellas las torpes hermanastras. La fiesta se interrumpe con la llegada en un carruaje de "Cenicienta", de quien el joven se enamora.

Mientras el príncipe y "Cenicienta" bailan, el reloj hace sonar las 12 campanadas; el vestido de nuevo se convierte en harapos, "Cenicienta" huye pero pierde una de sus zapatillas de cristal, que el príncipe levanta y conserva como único testimonio de su amor.

 

 

Redacción/SinEmbargo

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