
Por María Esther Beltrán Martínez, desde Málaga
Ciudad de México, 25 octubre (SinEmbargo).- El Museo Picasso de Málaga, en el marco de su décimo aniversario sorprende, al visitante con una exposición temporal de la artista sueca Hilma af Klint (1862-1944).
Con más de 200 obras en exposición, el trabajo pictórico data comienzo del siglo XX y su desarrollo a través de símbolos y estructuras que hablan de la conexión que hay entre lo espiritual y lo material, el micro y macrocosmos, la luz y la oscuridad, lo femenino y lo masculino.
Hilma af Klint. Pionera de la abstracción contiene obras que sorprenden no sólo por su color, forma y tamaño, sino por la simbología que guarda. Se trata de cuadros que nunca llegaron a exponerse en vida de la artista.
“Su obra se fundamenta en el convencimiento de que hay una dimensión espiritual de nuestra existencia que en buena medida ha quedado al margen en un mundo cada vez más materialista. Le interesaba visualizar dentro del cuadro conexiones situadas más allá de lo que percibe el ojo. Hilma creía que al pintar se hallaba en muchas ocasiones en contacto con entidades superiores que hablaban con ella y le transmitían mensajes”, dice Müller- Westermann, comisaria de la exposición.
“Su universo visual, cargado de símbolos, y a menudo también de letras o palabras, fue evolucionando desde una abstracción al principio orgánica hasta otra más geométrica, en un proceso en el que una y otra vez afloran de forma aislada elementos figurativos. Sus trabajos asombrosamente radicales, están impregnados de su fuerte cromatismo y se distinguen por la manifiesta consistencia de su composición”, agrega.
Klint fue una artista figurativa de cara a la galería, pero una verdadera cultora del arte abstracto de puertas para adentro. Nunca mostró en público sus cuadros abstractos, y en su testamento dispuso que estas obras no se diesen a conocer hasta pasados 20 años de su muerte.
Estaba convencida de que, antes de ese tiempo, su significado no sería entendido.
“El efecto que hoy producen muchas de estas fascinantes imágenes es que podrían haber sido creadas en nuestra época, en el siglo XXI. Hace un centenar de años, Hima Klint pintó, pues, cuadros para el futuro”.
Se trata de obras de gran formato, en un conjunto que comprende 193 pinturas en diferentes series y grupos creadas en dos fases entre 1906 y1915.
La comisaria señala que la idea que subyace a todas ellas es mostrar el conocimiento de que todo es uno, más allá del mundo visual y polarizado. El templo que se menciona en el título sería la metáfora de la evolución espiritual. En una primera etapa, de 1906 a 1908, la artista asegura crear en estado de médium. Tal como ella misma explica: “Las pinturas fueron pintadas directamente a través de mí, sin ningún dibujo preliminar, y con gran fuerza. No tenía idea de que se suponía que describían; sin embargo trabajé con rapidez y seguridad, sin cambiar una sola pincelada”.
EL ARRIBO A MÁLAGA
Tras pasar por museos tan prestigiosos como el Moderna Museet de Estocolmo y el Hamburger Bahnhof de Berlín, llega al Museo Picasso Málaga. Posteriormente se mostrará en el Louisiana Museum of Modern Art, Humlebaek, en Dinamarca.
Sin duda alguna la obra de Hilma af Klint es el fruto de su sólida formación artística, de la fuerte personalidad creativa de su autora y de su incansable inquietud espiritual.
Y también es reflejo de una época, de un contexto social muy concreto que coincide con el cambio de siglo XIX al XX, momento en el que Occidente se asombra ante avances científicos que evidencian que hay algo más allá de lo tangible, como el descubrimiento de los rayos X y las ondas electromagnéticas.
Se trata asimismo de un momento en el que se hacen accesibles al gran público las traducciones de textos sagrados de otras creencias, lo que da lugar a corrientes de historicismo, relativismo, y en ocasiones de agnosticismo.

Se cuestiona si la religión es un producto de la sociedad en la que surge, y por ello hay quien quiere buscar una verdad por encima de estos condicionantes culturales..
Y de esta inquietud intelectual —compartida y difundida por escritores, pensadores y filósofos— participará de manera muy activa Hilma af Klint, que es médium en sesiones de espiritismo, practica la escritura automática y asegura haber realizado gran parte de sus obras en conexión directa con sus guías en el otro mundo.

Cerca de un siglo después, Hilma af Klint. Pionera de la abstracción descubre al público la figura de esta artista excepcional. La exposición es el resultado de una intensa investigación a través del conjunto de su trabajo, que supera las mil obras, de abrir cajas que llevaban décadas cerradas y de repasar sus 125 cuadernos de notas.
Con motivo de Hilma af Klint. Pionera de la abstracción, se ha editado en cuatro ediciones –español, sueco, inglés y alemán— un libro que contiene ensayos de la comisaria Iris Müller-Westermann; de Pascal Rousseau, profesor de Historia del Arte Contemporáneo en la Université de Paris I Panthéon-Sorbonne; y de David Lomas, profesor de Historia del Arte en la University of Manchester.
También incluye una ilustrativa conversación sobre espiritismo, teosofía y antroposofía entre la comisaria y Helmut Zander, de la Université de Fribourg, y experto en estudios religiosos.




