El nyaope, la más reciente droga del repertorio de sustancias de bajo costo que azota a Sudáfrica

02/11/2013 - 12:00 am

Foto: Keishamaza Rukikaire/IRIN
Foto: Keishamaza Rukikaire/IRIN

Ciudad de México, 2 de noviembre (SinEmbargo).– Mientras América del Norte se escandaliza y enciende sus focos de alarma ante la llegada de la devastadora droga llamada Krokodil, en Sudáfrica un nuevo narcótico acapara la atención de todo las autoridades locales debido a su alto efecto adictivo que ha contribuido al aumento de la delincuencia y la violencia doméstica.

La mezcla no podría ser peor: marihuana, heroína de baja calidad y otros aditivos como veneno para ratas y antirretrovirales, que se utilizan para tratar el VIH. Todo este conjunto da origen al nyaope, el cual también es conocido como "whoonga".

La nyaope es barata y altamente adictiva, sin embargo, no es del todo nueva. Apareció hace seis o siete años y se ha popularizado entre los grupos de bajos ingresos en las comunidades que rodean las ciudades de Johannesburgo y Pretoria, las zonas afectadas por el desempleo y la pobreza.

El precio y el formato son dos de los principales factores que contribuyen a la popularidad de esta droga de novedad y es que la whoonga se fuma y cuesta sólo 30 rands (38 pesos aproximadamente) la dosis.

"Los detalles del nyaope son locales, pero la historia se ha convertido en universal. Las drogas hechas de repugnantes cocteles de bajo costo son un problema creciente en muchas partes del mundo", publicó The Global Post.

Mientras tanto, las autoridades locales no podían hacer oídos sordos al problema y el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma ya advirtió que su nación se está convirtiendo en "esclava de tales drogas como la nyaope", lo que ha contribuido al aumento de la delincuencia y la violencia doméstica en el país africano.

Por su parte, Cathy Vos, coordinadora del Consejo Nacional Sudafricano sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (SANCA), dijo que el uso de nyaope ya es un problema enorme, y sólo empeora.

Foto: EFE
Foto: EFE

Las creciente cifra de atención a adictos es clara, y mientras que una clínica de rehabilitación dirigida por la dependencia, ubicada en Vereeniging, cerca de Johannesburgo, reportó 63 personas sometidas a tratamiento para la adicción de esta droga en abril, sufrió un aumento alarmante en junio con 134 personas y con 223 en agosto.

Sin embargo, el número de adictos sobrepasa los esfuerzos de esta organización sin fines de lucro auspiciada por el gobierno sudafricano, cuyos limitados recursos se han convertido en su principal problema para tratar a todos aquellos que han quedado ganchados por la whoonga.

Así, ahora son comunes las listas de espera para los programas de tratamiento, mientras que la escasez de medicamentos para ayudar con los síntomas de abstinencia es una constante.

"Muchos de nuestros pacientes son seropositivos, por lo que tener a una persona VIH positiva que no ha sido diagnosticada o tratada y ahora está utilizando nyaope provoca que su salud se deteriore muy rápido", dijo Vos.

"Debido a su mal estado de salud, en la etapa de extracción, ellos realmente sufren", agrega.

Mientras tanto, centros de rehabilitación sin licencia se multiplican alrededor de Johannesburgo para satisfacer la demanda de las familias desesperadas en busca de ayuda.

Pero en lugar de una ayuda para los drogadictos estás clínicas apócrifas se han convertido en otro problema e incluso han sido descritas como una amenaza por el ministro provincial de Desarrollo Social, ya que en algunas clínicas investigadas por el ministerio, los pacientes son confinados en habitaciones pequeñas y sin acceso a la atención profesional, e incluso fueron utilizados para trabajos forzados.

Ramiro Rivera

Lo dice el reportero