Villahermosa, 21 Ago. (Notimex).- Con agilidad, Francisca Mirabal saca las prendas de bolsas que contienen playeras, pantalones, faldas y calcetas, para mostrarlas a los padres que piden una talla en específico, afuera del plantel CBETI’S 32, en esta ciudad.
Desde hace dos años, en los días previos y posteriores al inicio de clases en este plantel, al igual que en el CBETI’S 163, el CETIS 70, la Universidad Tecnológica de Tabasco y en el Tec Milenio, acude con su mercancía para uniformar a los alumnos.
Ella misma, refiere, elabora el diseño de las faldas y pantalones, las cuales lleva a una fábrica ubicada en Puebla, a fin de que le entreguen su pedido y así vender las prendas en la temporada de auge por las compras previas al inicio de un ciclo escolar.
“Por cada escuela, pido 50 piezas de cada talla y de cada prenda”, indicó mientras se cubre del sol con una gorra y en espera de que le lleven una sombrilla para combatir el calor del medio día.
Originaria de la ranchería La Concepción, en Jalpa de Méndez, refirió que en distintos horarios acude a los planteles, al igual que una joven que la ayuda para cubrirlos, donde se coloca en las afueras de las escuelas, pues sólo en una le permiten vender adentro.
“No me dan permiso de entrar, pero voy al ayuntamiento (de Centro) para pedir permiso de vender en la banqueta, pero me dicen que tengo que llevar la autorización del director de la escuela, quien me dice que ellos no tienen nada que ver con los espacios en la calle”, detalló.
Por esa razón, indicó, llega con sus bolsas de mercancía y las coloca en el piso, “pero me va bien, y doy más barato que otros”.
Las playeras ya bordadas, cuestan 125 pesos, las faldas entre 150 y
165 pesos, y los pantalones 170 pesos.
Para Silvia García, madre de dos jóvenes que cursarán el quinto semestre de preparatoria en el CBETI’S 32, señaló que no le alcanza para comprarles dos uniformes a cada uno para todo el año.
“Y eso que ellos trabajan y me ayudan para pagarlos, si no, no se puede, porque hay que pagar inscripción y las cuotas de padres de familia”, aseguró.
A bordo de una motocicleta con su hija, mencionó que regresó a comprar los uniformes con Francisca Mirabal, pues “en el centro las tiendas están llenísimas”.
Su hija, que la acompañó para medirse la playera del uniforme, indicó que ya tenía ganas de regresar a la escuela y que en vacaciones, durante dos semanas, salieron a visitar a familiares en Veracruz, que les sirvió como paseo.
En esta ciudad, es común observar que en los planteles de primaria y secundaria, se instalan vendedores de uniformes en vehículos, con prendas acordes al plantel que visitan.
Por separado, Isabel Priego, madre trabajadora, señaló que visitó varias escuelas para encontrar una acorde a un buen servicio y de precio en colegiatura, pues su hija de dos años ingresará al nivel de maternal.
Junto con su esposo pagaron alrededor de 10 mil pesos entre colegiatura, material didáctico, mensualidad y uniformes –todo vendido por el plantel particular-, lo cual, dijo, marca el inicio del proceso de enseñanza de su hija.
Por otra parte, en nivel superior, sólo en la División Académica de Ciencias de la Salud, en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) los alumnos portan uniforme por el tipo de carreras que allí se imparten.
Los estudiantes de medicina y odontología portan pantalón y filipinas en blanco, incluso los zapatos, al igual que los alumnos de las carreras de Nutrición y Psicología, pero éstos últimos las filipinas son en color naranja y azul, por lo cual los padres deben desembolsar al menos mil pesos por un uniforme completo y calzado.




