Tuxtla Gutiérrez, 29 Mar (Notimex).- Chiapanecos y turistas degustan en esta entidad del turulete, un dulce a base de maíz que se prepara en muchos hogares y se vende tanto en restaurantes como en las calles, principalmente en los alrededores de los mercados públicos.
Aunque generalmente las mujeres que venden el producto no son quienes lo preparan, ya que lo mandan a hacer con las expertas, se puede comprar y disfrutar en lugares como el mercado Gustavo Díaz Ordaz o Juan Sabines Gutiérrez, donde existen dos puestos grandes de venta de dulces regionales.
El turulete es una especie de galleta, que a veces se acompaña con atol agrio o dulce, café, chocolate o refresco natural preparado con frutas exóticas como mango, tamarindo, guayana, guanábana, entre otras.
Doña Julia López Martínez, una de las expendedoras, compra los dulces en Chiapa de Corzo, pero su puesto lleva más de 15 años, donde destaca el turulete, además de los conocidos como caballito, gaznate, nuégado, cacahuate, caramelo, chimbo, jocote y nanchi curtido.
Sin embargo, según su experiencia, considera que el gusto de los compradores no es sólo por un dulce en particular, sino por todo lo regional y tradicional, aunque el turulete lo piden todos y durante el día se acaba el producto en su puesto.
En entrevista, indicó que su local lo abre a la misma hora que los demás, antes de las siete de la mañana, ya que la mayor demanda es temprano y hasta el mediodía, aunque después se mantiene la venta, pero más lenta.
Doña Julia despacha, da precios, muestra los tamaños y los pesos en gramos de las bolsitas, cuyos costos son mínimos, desde los 10 pesos, mientras sus compañeras de puestos cercanos hacen lo suyo, ofertan frutas, verduras, camarón, tacos y empanadas.
Señaló que el turulete no lo prepara ella, aunque aclaró que sí lo sabe hacer, que ya en algún tiempo se dedicó a ello para bajar costos y aumentar las ganancias.
Agregó que se sabe el procedimiento de memoria, “las que apenas comienzan aprenden la elaboración en pesas pequeñas o en básculas grandes, sus medidas son exactas, pero la práctica hace que los ingredientes se calculen y mezclen en su momento”.
Comentó que una vez que se tiene el nixtamal, el maíz cocido, se deja enfriar, luego se le agrega agua, se deja reposar y al día siguiente preferentemente se lleva al molino.
Doña Julia abundó que cuando se obtiene el polvo se le agrega mantequilla, manteca, bicarbonato y sal, una vez hecha la mezcla se revuelve poco a poco, se le agrega una porción de miel o panela para darle sabor.
Apuntó que familiares suyos preparan el turulete, saben hacer con exactitud la maza con todos los ingredientes, se elabora en forma de chorizo, se cortan en rebanadas y luego se prepara en cuadros o en figuras geométricas, principalmente en rombo.
Mencionó que una vez que se obtienen las figuras empanizadas se colocan en comales de lámina, se prepara el fuego ya sea en horno de tierra o de la estufa, donde se colocan los moldes por un lapso de 30 minutos.
Detalló que cuando el producto se retira del fuego, recupera el color amarillo del maíz, al enfriarse se colocan en bolsitas de nailon, generalmente se acomodan 10 piezas por paquete, con un valor de 10 pesos a los consumidores.
Es así que el dulce o postre del turulete no sólo se ofrece en los puestos legalmente establecidos y organizados por el pequeño comercio, sino también en el llamado informal, el vendedor o vendedora se mueven de una calle a otra, en sitios como alrededor del mercado “Rafael Pascacio Gamboa”.
En este contexto, el gerente del hotel y restaurante María Eugenia, Adán Ángel Coutiño, dijo que su empresa oferta a sus clientes dulces y postres regionales, entre los que se encuentra el turulete.
Resaltó que “cuando un turista llega a Chiapas lo primero que pregunta es sobre la comida, lo local, lo regional, no sólo el menú de las cartas, sino los postres, los dulces, y entre ellos, nosotros exhibimos el turulete”.
Consideró que “esto es también tradición, es manifestar que están presentes nuestros productos locales, en los que la materia prima es el maíz, que aún cuando la modernidad nos oferte embutidos, lo nuestro perdura”.
Valoró el esfuerzo del comercio en pequeño, en puestos fijos y semifijos, que oferta un producto a muy bajo precio, que se consume muchas veces en lugar del pan, y cuya importancia radica en el uso del maíz.




