Madrid, 21 Ago (Notimex).- El primer ministro etíope Meles Zenawi falleció al filo de la media noche de este lunes, y en su lugar fue designado el viceprimer ministro y canciller, Hailemariam Desalegn, informó la prensa del país africano.
El deceso, a las 23:45 horas de este lunes (20:45 GMT) ocurrió en un hospital europeo luego de dos meses de ausencia pública de Zenawi, informaron las autoridades sin dar mayores detalles, aunque su padecimiento databa de al menos cuatro meses.
Roma y Bruselas fueron las ciudades europeas más citadas por la prensa de Etiopía y de Africa como posibles sedes de los hospitales donde habría estado internado Zenawi.
Zenawi, de 57 años de edad al momento de su muerte, asumió el poder en 1991, y su continua ausencia de actividades públicas había generado todo tipo de rumores sobre su salud.
El sitio electrónico de la revista de análisis ThinkAfricaPress (TAP) señaló desde la primera semana de agosto que en el círculo cercano al jefe de gobierno etíope había ansiedad por conocer a su sucesor ante su enfermedad, la cual era conocida, aunque no en detalle, a pesar de la prohibición para referirse a ella.
Entre los sucesores se mencionaba a Desalegn, además de Azeb Mesfin, esposa del fallecido jefe de gobierno, y la pregunta era si ellos o cualquier otro tendría la voluntad de compartir el poder con la creciente oposición y los varios movimientos de tipo étnico que existen en Etiopía.
Zenawi era el líder indiscutible del Frente de Liberación del Pueblo Tigrayan, el cual terminó en 1991 con la gestión de 17 años del coronel Mengistu Haile-Mariam, tras lo cual promovió la coalición Frente Democrático Revolucionario del Pueblo que gobierna desde entonces.
A la fecha entre la oposición etíope destaca un movimiento islámico de salafistas y wahabistas, que el gobierno de Zenawi atribuía a infiltraciones desde Arabia Saudita, Sudán y Somalia, aunque en los hechos el 30 a 50 por ciento de la población etíope tiene origen islámico.
De acuerdo a los datos de TAP, Etiopía es el principal receptor de ayuda al desarrollo proveniente de Estados Unidos en la región subsahariana, y el segundo a nivel mundial.
El fallecido primer ministro se había alineado al lado de Washington y su lucha contra el terrorismo, ofreciendo tropas para unirse al contingente de la Unión Africana en Somalia.




