PERFIL ¬ Nicolás Maduro, el heredero de la revolución chavista, cae por golpe de EU

03/01/2026 - 2:22 pm

Durante más de una década, Nicolás Maduro gobernó Venezuela entre crisis económicas, protestas, sanciones internacionales y denuncias de autoritarismo, siempre al borde del colapso político pero sin caer. Su captura tras una operación militar de Estados Unidos no solo pone fin a su mandato, sino que cierra el ciclo del chavismo iniciado por Hugo Chávez y abre una etapa inédita para el país sudamericano.

Ciudad de México, 3 de enero (SinEmbargo).- Después de permanecer en el poder por más de 12 años, finalmente Nicolás Maduro deja la presidencia de Venezuela luego de que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmara su captura y la de su esposa, Cilia Flores, tras un ataque militar de gran escala contra bases militares y sistemas de comunicación en Caracas, durante la madrugada de este sábado.

Con la caída de Maduro termina de manera abrupta la etapa del “chavismo” en Venezuela, un ciclo político que comenzó en 1998 con el triunfo electoral de Hugo Chávez Frías, el militar que años antes había encabezado un fallido golpe de Estado contra el entonces Presidente Carlos Andrés Pérez y que redefinió el rumbo del país durante más de una década.

El hombre que sobrevivió a todo

Nicolás Maduro Moros fue el heredero inesperado de la revolución bolivariana. Elegido por Chávez en su lecho político de muerte, asumió el poder en 2013 con un capital simbólico enorme, pero sin el carisma, la autoridad ni el liderazgo indiscutido de su mentor. Desde entonces, su presidencia fue una sucesión de crisis económicas, políticas y sociales que parecían anunciar su caída inminente, pero de las que siempre logró salir con vida… hasta ahora.

Maduro resistió la peor crisis humanitaria y económica de la historia reciente de Venezuela, el éxodo de millones de ciudadanos, el colapso de la industria petrolera, protestas masivas, sanciones internacionales, desconocimiento diplomático y una oposición que, en distintos momentos, estuvo cerca de desplazarlo del poder. No resistió, sin embargo, una operación militar relámpago ejecutada por Estados Unidos, que culminó con su captura y traslado a ese país para enfrentar cargos por "narcoterrorismo".

La Fiscal general estadounidense, Pam Bondi, confirmó que Maduro y su esposa fueron imputados en el Distrito Sur de Nueva York por conspiración para importar cocaína, posesión de armas de guerra y vínculos con redes criminales transnacionales. “Pronto enfrentarán todo el peso de la justicia estadounidense”, sentenció.

Así terminaron casi 13 años de un mandato marcado por la supervivencia constante. Solo Hugo Chávez y el dictador Juan Vicente Gómez gobernaron Venezuela durante más tiempo.

Un origen entre sombras y controversias

La biografía de Maduro está rodeada de vacíos y disputas. Durante años, sus detractores aseguraron que había nacido en Cúcuta, Colombia, lo que habría invalidado su derecho constitucional a ejercer la presidencia. El propio Maduro ironizó sobre el tema en más de una ocasión. Oficialmente, nació el 23 de noviembre de 1962 en Caracas.

Hijo de un economista vinculado a la izquierda y de una madre nacida en Colombia, creció lejos del relato épico que rodeó la infancia de Chávez. No cursó estudios universitarios y sus primeros años permanecen difusos. Se sabe que en los años ochenta viajó a Cuba, donde recibió formación política, una experiencia que marcaría su visión ideológica y su relación posterior con La Habana.

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Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, ha publicado esta mañana, en su red social, una foto de Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela, después de su secuestro. Foto: TruthSocial, realDonaldTrump

Del sindicato al poder

De regreso a Venezuela, Maduro se integró al Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), el brazo civil del movimiento que Hugo Chávez lideraba. Trabajó como conductor de autobuses en el Metro de Caracas y llegó a dirigir el sindicato de trabajadores del sistema, una experiencia que lo acercó a las bases populares del chavismo.

Participó activamente en la campaña por la liberación de Chávez tras el golpe fallido de 1992 y fue uno de los cuadros civiles que ayudaron a construir el Movimiento Quinta República, con el que Chávez ganó la presidencia en 1998.

En ese entorno conoció a Cilia Flores, abogada vinculada a la defensa de presos políticos y que con el tiempo se convertiría en su esposa y en una figura clave, aunque discreta, dentro del poder chavista.

El elegido de Chávez

El ascenso de Maduro fue constante y silencioso. Fue Diputado, presidente de la Asamblea Nacional y, en 2006, Canciller. Desde la diplomacia promovió la integración regional, fortaleció alianzas con Rusia, China, Irán y Cuba, y mantuvo un discurso confrontativo frente a Estados Unidos.

En 2012, Chávez lo nombró vicepresidente. Meses después, ya gravemente enfermo, lo ungió públicamente como su sucesor. En marzo de 2013, Maduro anunció la muerte del comandante y asumió la presidencia interina. Ganó las elecciones de abril por un margen mínimo frente a Henrique Capriles, en unos comicios marcados por denuncias de fraude.

Desde su llegada, fue visto como un líder débil, sostenido por la sombra de Chávez. La anécdota del “pajarito” en el que supuestamente se le apareció el espíritu del comandante reforzó esa percepción.

Maduro heredó un país con una economía frágil y altamente dependiente del petróleo. La caída de los precios internacionales en 2014 detonó una crisis profunda. Hiperinflación, escasez, pobreza y migración masiva definieron su mandato.

Lejos de aplicar reformas estructurales, Maduro apostó por una creciente militarización del Estado. Entregó sectores clave de la economía a las Fuerzas Armadas y gobernó apoyado en decretos de emergencia, debilitando los contrapesos institucionales.

En 2015, la oposición ganó la Asamblea Nacional. La respuesta fue bloquearla desde el Tribunal Supremo, declarar al Legislativo en desacato y, más tarde, crear una Asamblea Constituyente paralela, denunciada como fraudulenta.

Las protestas de 2017 dejaron más de un centenar de muertos. Organismos internacionales documentaron violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Aun así, Maduro se mantuvo.

El desafío Guaidó y el aislamiento

En 2019 enfrentó su mayor amenaza política: Juan Guaidó se proclamó presidente interino con el respaldo de más de 50 países. Estados Unidos endureció sanciones, congeló activos y asfixió financieramente al régimen. Pero el quiebre militar nunca llegó.

Maduro resistió gracias al apoyo de las Fuerzas Armadas y de aliados internacionales. La oposición se fragmentó y el interinato se diluyó.

Si embargo, cinco años mas tarde, las elecciones de 2024 marcarían el principio del fin. Aunque el Consejo Nacional Electoral declaró ganador a Maduro, la oposición presentó actas que daban el triunfo a Edmundo González Urrutia. Las protestas se multiplicaron y la represión dejó miles de detenidos.

Con el regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025, la presión escaló a un nuevo nivel. Washington desplegó una fuerza militar sin precedentes en el Caribe, acusó a Maduro de liderar el llamado Cartel de los Soles y lanzó una ofensiva directa contra el narcotráfico.

La madrugada de este sábado, esa estrategia culminó con su captura.

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El Presidente venezolano, Nicolás Maduro, ondea la bandera nacional venezolana durante un mitin en Caracas, capital de Venezuela, el 1 de diciembre de 2025. Foto: Pedro Mattey, Xinhua.

El legado de Maduro

Nicolás Maduro pasará a la historia como el dirigente que prolongó el chavismo sin Chávez, que gobernó un país en ruinas con mano dura y que fue subestimado una y otra vez por sus adversarios. Un líder sin carisma, pero implacable; burlón ante las amenazas, pero despiadado en el ejercicio del poder.

El conductor de autobús elegido por Chávez sobrevivió a sanciones, protestas, golpes fallidos y aislamientos internacionales. No sobrevivió a la fuerza militar de Estados Unidos. Con su caída, se cierra uno de los capítulos más largos, polémicos y convulsos de la historia política contemporánea de Venezuela.

Redacción/SinEmbargo

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Lo dice el reportero