Novelas para no olvidar el 2 de Octubre

01/10/2011 - 12:00 am

1. Palinuro de México
Autor: Fernando del paso

Palinuro es un estudiante de medicina, que incidentalmente se ve envuelto en la Matanza de Tlatelolco. El joven estudiante, procede de una familia que a través de los años se ha visto en vuelta en diferentes conflictos sociales. Su tío Esteban huyó de Hungría durante la Primer Guerra Mundial y se exilió en México. Su abuelo Francisco, fue parte de la secta de los masones y uno de los colaboradores cercanos del general Pancho Villa en los tiempos de la Revolución.

En medio de la historia familiar y de los escenario de la represión estudiantil, Palinuro satisface sus fantasías sexuales con Estefanía, su prima hermana, en una habitación ubicada en el corazón del Centro Histórico, en la plaza de Santo Domingo.

Palinuro de México se publicó casi 9 años después de la masacre. Es la segunda novela del escritor mexicano Fernando del Paso y con ella, logró adjudicarse el Premio Rómulo Gallegos.

2. Amuleto

Autor: Roberto Bolaño

El que es considerado como uno de los mejores escritores no sólo de Chile si no de toda Hispanoamérica, describe en esta novela describe la vida cultural de México en los años 60´s.

Auxilio Lacouture, una uruguaya flaca que llega a la Ciudad de México y comienza a inmiscuirse en el círculo de artistas y poetas. La protagonista se encuentra en uno de los baños de la Facultad de Filosofía y Letras. Es 2 de octubre de 1968, el ir y venir de la gente no responde al tránsito normal de un día común. Hay gritos, los policías toman los patios y aulas de la Universidad, los estudiantes son golpeados hasta morir.

Lacouture se resguarda en los sanitarios, allí permanece recluida varios días y durante ese tiempo se sumergirá en un túnel del tiempo en el que recordará los años vividos en México.

En su monólogo, esta joven rememora su amorío con el Che Guevara, a los poetas españoles León Felipe y Pedro Garfias a quienes les sirvió como empleada doméstica voluntaria, a la pintora catalana Remedios Varo y su legión de gatos, incluso, también aparece Arturo Belano, uno de los personajes centrales de Los detectives salvajes. Todo mientras afuera cientos de estudiantes son acribillados en la máxima casa de estudios.

3. El gran solitario de Palacio

René Avilés

A través de varias historias entrelazadas, el escritor mexicano no sólo narra la matanza en la Plaza de las Tres Culturas también hace un recuento de todos los abusos de poder cometidos por el PRI durante sus 72 años en el poder, desde Lázaro Cárdenas hasta las elecciones de 2000 cuando el partido político pierde la Presidencia de la República.

El título de “El gran solitario de palacio” es un referencia a Gustavo Díaz Ordaz, el hombre autoritario e intolerante que ordenó la matanza de los estudiantes.

Con una mezcla de realidad, ficción y humor, Avilés toma los testimonios de los hechos sangrientos del 68 los convierte en relatos ficticios que en conjunto crean una obra que crítica las dictaduras latinoamericanas.

La obra también funcionó como una especie de catarsis para el autor; Avilés participó en las marchas estudiantiles pues en ese tiempo preparaba su tesis de licenciatura.

La novela fue publicada por primera vez en 1970 en Buenos Aires Argentina. Avilés asegura que en varias ocasiones le mandó el borrador a varias editoriales mexicanas, pero ninguna de ellas se atrevió a publicar el texto.

4. Disparos en la obscuridad
Fabricio Mejía de la Madrid

Fabricio no presenció la matanza de Tlatelolco, nació en 1968, pero el autor de la masacre le pareció un personaje digno de investigar. A este escritor mexicano le pareció interesante la basta documentación que hay sobre el 2 de octubre, pero el vacío en cuanto al personaje de Díaz Ordaz era aún más inquietante.

A 43 años de la matanza, Mejía se cuestionó ¿Por qué no indagar en la historia del Presidente más odiado de México? A partir de ese momento comenzó una investigación exhaustiva que culminó con el retrato novelado de quien, en palabras del propio autor, “actuó creyendo que la matanza era la única cara necesaria del poder y que murió exiliado de un país, al que nunca logró comprender”.

5.La Plaza
Luis Spota

Spota retoma los pocos textos periodísticos que documentaron el Movimiento Estudiantil así como los testimonios de algunos estudiantes para construir los diálogos entre sus personajes, incluso, fue demandado por un grupo de periodistas por retomar sus textos “sin autorización”. Tres años después, Spota tuvo que reeditar la obra.

La obra se publicó tres años después de los acontecimientos por lo que se convirtió en una de las referencias sobre el Movimiento Estudiantil ante la falta de análisis periodísticos.

En la novela, Spota toma como principal argumento el asesinato de uno de los estudiantes pero lo interesante de la obra es que narra los sucesos desde otra arista poco conocida: la visión de los funcionarios del gobierno.

El también periodista en una clara referencia a El hombre que fue jueves, de G.K. Chesterton, les pone el nombre de cada día de la semana a los integrantes de uno de los grupos que participó en el movimiento. El grupo clandestino que decide sublevarse está liderado por un joven llamado “Domingo”.

Redacción/SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

Lo dice el reportero