
Robert Lewandowski será una de las joyas futbolísticas más codiciadas del verano. Su etapa en Dortmund parece llegar a su fin mientras el polaco ilustre se prepara para disputar hoy la final de la Champions League en Wembley. Nacido en Varsovia, con solo 24 años es titular absoluto con la Selección de Polonia. Un delantero capaz de poner un partido a favor de su equipo con un destello de talento.
El futuro lo viste de blanco jugando en Madrid. Luego de dos años de haber aterrizado en el Borussia Dortmund, Lewandowski ha promediado más de 20 goles por temporada. Sus aptitudes físicas lo hacen un jugador completo capaz de ir bien por arriba y ser magistral con los pies. Sus cuatro goles al Real Madrid en las semifinales de esta Champions, subieron sus bonos y se confirmó como uno de los delanteros más letales del mundo junto a Radamel Falcao.
En los cuartos de final de la Copa del Mundo de Sudáfrica en 2010, el alemán Thomas Müller destrozó a la Argentina de Maradona con toda la mística del eterno “10” en el banquillo. Un joven polivalente encaraba por derecha, centro e izquierda ante la incredulidad de los defensores sudamericanos que caían con los regates. Müller llevó a su selección hasta semifinales donde caerían con el eventual campeón España. Thomas fue nombrado el mejor jugador joven del torneo y la bota de oro, con cinco goles y tres asistencias fue para él. Había nacido una estrella de tan solo 20 años.
Con diez años, Müller llegó al Bayern Munich. La escalada hasta el primer equipo fue con el proceso normal y paciente que los alemanes han patentado. Tras muchas buenas actuaciones en divisiones inferiores, Thomas se topó con Louis Van Gaal, un técnico que ha dejado huella en el futbol no solo por sus aportaciones tácticas sino por la formación de muchos de los mejores futbolistas del planeta, la mayoría de la escuela Ajax. El holandés llevó a Müller a ser parte vital de la primera escuadra en 2008.
El destino de dos jugadores que han animado la Bundesliga en los últimos años tiene una cita hoy en la catedral del futbol mundial. Entre Polonia y Alemania no hay kilómetros de distancia pero si mucho futbol. Mientras los teutones son potencia, los polacos confían que de la mano de Lewandowski podrán tomar un lugar en la élite del deporte más popular del mundo.
La final de la Champions League despierta cada año pasiones nuevas que se mezclan con la melancolía de ver a esa copa orejona a un costado de la cancha esperando por su dueño. Con la algarabía en el aire, las dos promesas/realidades del futbol europeo, tomarán el mando y lucharán para llevar a sus vitrinas tan codiciado trofeo. En la segunda guerra mundial, Polonia fue de paso para los alemanes. Lewandowski no pretende tener tan simple rol de juego. Una batalla entre dos equipos con sus dos figuras por delante, una guerra pacífica en torno al balón.





