
Ciudad de México, 31 may (SinEmbargo).- La diferencia que existe entre una niña tipo bien y una Lady Profeco es sustancial. Sobre todo para el asistente de Cindy la Regia, Ricardo Cucamonga, quien en entrevista con SinEmbargo se muestra convencido de que a su jefa “jamás le hubieran negado la entrada a un restaurante”.
“Una niña tipo bien”, dice el dibujante y humorista, “siempre sabe dónde y con quién ir, nunca está fuera de tono”.
Ricardo Cucamonga, nacido en Monterrey, dedica la mayor parte de su tiempo a satisfacer los caprichos de la princess Cindy la Regia como su personal assistant, P.R. y ghost writer. Así que sabe de lo que está hablando.

Para ello ostenta su calidad de fenómeno en redes sociales, con más de 435,000 seguidores en Facebook y Twitter y quien luego de marcar récords de ventas con su libro Cómo casarse tipo bien (Grijalbo), presenta ahora “La superguía de la niña más fresa de México”, Cómo ser una niña tipo bien.

En dicho volumen, también editado por Grijalbo, la rubia enseña el proceso más efectivo de “freisificación”, con el único objetivo de que sus lectoras sean “tipo bien, goeey”. “Obveo” que la muchacha no odia los nacos, “sólo le causan alergia” y está regida por la santa voluntad de cambiar el país “niña por niña”.
Para eso se vale del artista gráfico que estudió en el TEC de Monterrey y que, contra lo que pudiera pensarse, de ninguna manera está secretamente enamorado de Cindy, sino que por el contrario trabaja como su fiel asistente, aunque ella lo trate “como el Diablo viste de Prada”.
“Pero en fin, es un empleo muy decente y tiene muy buenas prestaciones y por eso hace rato que llevo haciéndolo”, dice Ricardo, para quien no poderse reír de sí mismo “es una cualidad del subdesarrollo”, por lo que desde niño cultiva la risa “para poder entender un mundo caótico e incluso plantearte preguntas difíciles de hacer de otro modo que no sea a través del humor”, afirma.

– Es increíble cómo el humor de Cindy La Regia se ha vuelto sociológico y casi de denuncia, sobre todo con estos personajes nefastos como LadyProfeco y LadySenadora, que están saliendo a la luz pública…
– Me gusta mucho mi personaje, lo digo como autor, en el sentido de las posibilidades calidoscópicas que brinda. En apariencia podría plantear una crítica acérrima a las niñas bien, pero no es sólo eso. También encuentro mucho maniqueísmo en los personajes menos favorecidos de la serie. Y para mí lo que trato de hacer con mi humor negro es plantear cómo existen estas formas de pensamiento que a menudo consideramos como las únicas maneras de entender el mundo. Con el caso de VivaAerobús, me pareció terrible que se hablara solamente de la persona que recibía el mal servicio y no de lo simiesco de las personas que proporcionaron golpes en la discusión. Crucificamos a las Lady y los Gentleman, pero nada decimos de esa gente que si bien no tiene las mismas ventajas que las otras también actúan de una manera terrible. Nunca me ha gustado esa idea maniquea de nosotros los ricos ustedes los pobres, porque también forma parte del subdesarrollo nacional.
– ¿Te pasa con tu personaje que, en vistas de la realidad, sientes a veces que te quedaste corto?
– Lo que sucede es que muchas de las cosas que pasan en la realidad no entran dentro de la lógica de mi personaje. La verdad es que Cindy La Regia me lleva más de lo que la llevo. Es una como una especie de posesión diabólica y la criatura que dibujas se vuelve un ser real dentro de ti.
– ¿Has sufrido alguna vez la censura?
– Sí, pero muy leve. Algunos cambios que hacen algunas personas con las que he trabajado. Pero como autor tengo la bendición de haber empezado en los ´90 en Internet, cuando la única persona que me censuraba era yo. Primero creé una estructura de trabajo y un personaje humorístico sin pensar en un público posible, mucho menos en la publicación de un libro o de una tira semanal en un periódico. Lo hacía como hobbie. Cuando Cindy comenzó a cobrar notoriedad, me tomé el trabajo más en serio. Esos primeros años sirvieron de una plataforma a la que luego se acercaron los medios convencionales.
– Sé que eres muy admirador de Quino y hay que decir que él se cansó rápidamente de Mafalda…¿No te ahoga Cindy?
– Mira, salvando las distancias con semejante maestro, en mi caso recién voy empezando con el personaje. Son apenas cuatro o cinco años el tiempo que la vengo trabajando. La verdad es que la Güera todavía está muy joven. Lo pesado a veces es hacerla hablar, porque realmente se comporta como una princesa conmigo y para sacarle los textos para este libro, por ejemplo, tuve que pasar por verdaderas peleas de lucha libre.
– ¿Y qué dirías de este libro en relación con el anterior?
– Bueno, Cindy tiene dos vetas. Una es la de casarse bien, que salió en el primer libro. La otra es esta rubia preocupada excesivamente por el qué dirán, por cumplir con las normas sociales de la clase a la que pertenece, por las marcas. Es un libro muy divertido, que afortunadamente hace reír mucho.

– ¿Cómo capturaste el lenguaje folclórico de Cindy?
– Empecé a hacerlo en homenaje a una compañera de trabajo, una pinceladita de ella, en realidad, porque no era una chica fresa, pero estaba en un entorno donde el tema era el casarse tipo bien y esas cosas. Me ayuda mucho que puedo oír a una persona y reproducir inmediatamente su tono y manera de hablar. Después comencé a tomar frases que están en la memoria colectiva como esa lapidaria que dice que hay que mejorar la raza. Las empecé a hilvanar y a ponerlas en boca del personaje. De esa manera, esas frases que operan negativamente en el cerebro de la gente, al reírnos de ellas, se desactivan.
– Es verdad que por momentos Cindy parece casi humana…
– Lo que no quería para nada era hacer un personaje arrogante sino uno lleno de contradicciones. Sus trazos no son o al menos no pretenden ser infantiles o simples.
– No tienes ningún problema en hacerla prima hermana de Susanita, ¿verdad?
– Fíjate que en realidad, Cindy es la sobrina de Susanita y en calidad de tal fue a visitarla a Buenos Aires. Ella ya es una señora de 60 años, que vive allá, en Argentina.
– ¿Cómo está la profesión en México? ¿Quiénes son tus moneros favoritos?
– Lo que me gusta ver es que hay mucha producción nueva, un montón de gente talentosa y joven haciendo cosas muy interesantes. Mis favoritos son Jis y Trino, parte del motivo por el que me dediqué a este oficio. Me gusta mucho lo que hace BEF.

– ¿Cómo crees que hubiera reaccionado Cindy si hubiera ido al Massimo Bistró y no hubiera conseguido mesa?
– Hubiera dicho, menos ladies y más niñas bien. Parte de este juego es que ella es la niña más fresa de México no sólo por la cantidad de dinero que tiene, sino también por retomar lo que era ser niña fresa en los ’60. Esas niñas bien muy dedicadas a las formas que jamás hubieran actuado como estos personajes nefastos que ahora conocemos. Básicamente a ella nunca le hubieran negado un lugar, jamás habría estado en una posición semejante. Si no es porque la conocen es porque siempre anda con las personas adecuadas.





