
Ciudad de México, 20 julio (SinEmbargo).- Black Sabbath está de regreso. De gira y con nuevo disco (13). Con Tony Iommi, Ozzy Osbourne y Geezer Butler, pero sin el baterista Bill Ward, una circunstancia que le ha costado mucho aceptar a los fanáticos de la legendaria agrupación, quienes todavía especulan sobre la ausencia del también artista plástico.
El pasado 27 de mayo, fue el propio Iommi quien asumió toda la responsabilidad por la baja de Ward en la gira de BS. Se lo dijo a la Guitar World, en una entrevista donde remarcó que cuando le fuera diagnosticado un linfoma cancerígeno se dio cuenta de que no podía esperar que Bill se decidiera a renovar su compromiso con la banda.
Se supo también por el propio Ward que no hubo acuerdo en lo económico, es decir, que fue por dinero.
“Durante todo el proceso, que comenzó hace más de un año, he tenido que defenderme varias veces. He tenido que defenderme y darme cuenta que mis acciones, indirectamente, y aunque involuntariamente, estaban perjudicando a muchos de ustedes, los fans.

Hice un juramento solemne tras las últimas presentaciones en Europa y en el Ozzfest de que nunca volvería a participar de aquello, que en mi opinión, era un contrato totalmente insatisfactorio. Tengo que hacer algo, y por muy doloroso que sea, lo estoy haciendo”, manifestaba Ward en su página web.
AHORA, A PINTAR
Bill Ward, nacido hace 65 años en Birmingham, Reino Unido, no se ha quedado a llorar la salida de la banda, por el contrario. Se dedicó de lleno a las artes plásticas, una pasión que cultiva desde hace tiempo y que expresará con toda convicción este 1 de agosto en la página BillWardDrumArt.com, donde mostrará su colección Absence of Corners.
Se trata de 18 obras monitoreadas por el grupo de artistas visuales SceneFour y con las que Ward dio rienda suelta a su amor por la rítmica, parándose frente al objeto artístico de la misma forma y con idénticas herramientas a las que usa para tocar la batería.
El proceso de construcción de las imágenes abstractas y sugerentes que integran su colección le llevó un año de intenso trabajo.
“Estoy muy contento con las expresiones capturadas en mi cabeza y en mi corazón. Plasmarlas en el lienzo, fue hermoso”, dijo Ward en su página oficial.
No cabe duda de que la vuelta al candelero de Black Sabbath lo ayudará a difundir su trabajo como artista plástico. Y nadie puede reclamarle nada por ese sentido de la oportunidad demostrado por el veterano baterista.





