ENTREVISTA Alejandro Calva, enfrentado a un espejo dual en "Los arrepentidos" y "Los corderos"

01/11/2013 - 12:00 am

En Los arrepentidos comparte escenario con Margarita Sanz. Foto: Especial
En Los arrepentidos comparte escenario con Margarita Sanz. Foto: Especial

Ciudad de México, 1 noviembre (SinEmbargo).- Alejandro Calva es actor desde los 8 años. Formado en el INBA y en la UNAM, interpretó a Oscar Wilde en Actos Indecentes (mejor actor por la AMCT), participó en Las Obras Completas de Shakespeare (abreviadas) y debutó en el género de comedia musical con Los Productores.

Nacido en ciudad de México en 1968, sus territorios de trabajo se han expandido hacia el cine y la televisión, mundos diversos en los que ha volcado su pasión y su talento, capitales ambos que puede presumir de tener en altas dosis.

La osadía es también su sino y expresión de ello es la simultaneidad de roles que ejerce al frente de dos obras teatrales imperdibles: Los corderos y Los arrepentidos.

En entrevista exclusiva con SinEmbargo, el admirado actor mexicano habla del riesgo, los desafíos y el oficio al que le ha entregado toda su energía, que es mucha, como vemos.

ENTRE UN MACHO ALFA Y UN TRANSGÉNERO CONFUNDIDO

–         ­Bueno, no son muchos los actores que se animen a encarar dos personajes tan distintos en forma simultánea

–         Es maravilloso que me hayan caído de esta manera tan circunstancial. Fue un buen reto. Me encantó la idea de aventármelos.

–         ¿Cómo viven en tu cabeza este macho alfa de Los corderos y el confundido Mikael de Los arrepentidos?

–        Son dos tipos difíciles. Distintos desafíos a nivel de puesta en escena. En el caso de Los Corderos, Daniel Veronese (el dramaturgo) le apuesta al trabajo interpretativo, pero en ensamble, en una especie de maquinaria en la que el peso cae parejo sobre todo el elenco. En Los arrepentidos, estás solito y a pesar de que tu compañera está contigo hay un gran nivel de vértigo. En el escenario aparecen sólo dos actores y en cada tercera llamada pienso: - ¿Y si hoy no sale? ¿Y si hoy no llega el duende y no pasa nada? Son dos tipos muy diferentes de vértigo en cada obra.

–          Este tema de la identidad sexual que trata Los arrepentidos es muy complejo y a la vez muy real, ¿verdad?

–        La obra es una adaptación dramática de un caso de la realidad en Suecia. El autor (Marcus Lindeen) primero hizo una película documental, del cual luego sacó los diálogos que fueron construyendo el hilo dramático da sustancia a la obra.

En Los arrepentidos, que se representa en el Centro Cultural Helénico, Alejandro Calva se pone a las órdenes de Sebastián Sánchez Amunátegui y comparte escenario con Margarita Sanz. La obra, adaptada al español por Margarita Renée Prudencio, cuenta la historia de dos hombres sexagenarios que se encuentran a intercambiar pareceres sobre los motivos que los llevaron a cambiar de sexo. Los dos hablan de la repercusión social y emocional de su decisión, al tiempo que se muestran arrepentidos por ella.

–       ¿Los arrepentidos te hizo cambiar la perspectiva frente al tema de la transexualidad?

–          Lo más chistoso del caso es que se trata de un tema frente al cual uno lo primero que piensa es que no le importa. Luego, cuando ves el significado y el rebote que tienen en tu vida, te das cuenta de que sí te importa. El género sexual es una cosa que vamos haciendo todos los días. De pronto, el replantearte cosas como por qué soy hombre, por qué soy heterosexual, comienzas a pensar cuánto hubo de libertad y cuánto de comodidad en esa elección. Ahora tu identidad sexual está consolidada y no puedes arrepentirte…o sí…Cuando era niño me gustaban las muñecas y travestirme. Crecí, además, en un hogar donde esos juegos me estaban permitidos. Mis papás me dieron el permiso y entonces todo quedó en el juego, no se transformó en algo prohibido con el paso del tiempo.

–          Las prohibiciones generan fenómenos o actitudes que luego terminan no siendo tan certeros…

–         Exacto.

–         Se habla de los actores como estos seres privilegiados que pueden meterse en la piel de varios personajes. Tú no eres ni el macho alfa de Los corderos, ni el Mikael de Los arrepentidos

–        No soy ninguno de los dos, efectivamente, aunque creo estar más cerca de Mikael por el sentido de exploración que reclama este personaje, quien te hace pensar en las diversas posibilidades de tu vida, en quién sería si no fueras tú. A menudo pienso que no hubiera tomado decisiones, me sentiría así, tan vulnerable como él. Toño, en cambio, es todo instinto, no reflexiona y es un inválido del amor.

Los corderos. Foto: Especial
Los corderos. Foto: Especial

Toño es el personaje a cargo de Calva en la obra de Daniel Veronese, Los corderos, protagonizada por un elenco que integran, además de Alejandro, Nailea Norvind, Arturo Barba, Carlos Valencia y Andrea Guerrero. De viernes a domingo en Sala Chopin, la pieza del argentino Daniel Veronese, presenta a cinco actores que interactúan en un espacio claustrofóbico. Unidos todos por pecados indecibles y otros expresados con animalidad, ejercen un nivel de violencia in crescendo que de todos modos no transforma la existencia de los personajes.

–          ¿Sabes de espectadores que han ido a verte a las dos obras?

–          Sí, afortunadamente sí. Y me pone muy feliz que la gente aprecie trabajos tan distintos.

–        Eres muy fiel al teatro

–          Me gusta volver a él. Me encanta, la verdad. El año pasado hice muy poco teatro, en cambio en 2013 me tocó participar en dos películas y luego en teatro durante todo el año. Ahora quiero volver a hacer televisión, sobre todo para entender qué hace el teatro en mi trabajo como actor, funcionando como una especie de recarga, llenar el arsenal que te permite trabajar en otros espacios…

–         ¿Tu terapia privada y exclusiva, podríamos decir?

–        El teatro es desde luego terapéutico y me hace entender muchas cosas. Además, requiere un nivel de disciplina y ensayo que a veces extraño en mi vida cotidiana.

–          Constantemente tu objetivo parece ser el demostrar que el de actor es un oficio muy alejado del glamour

–         Bueno, eso lo tengo muy claro. El de actor es un trabajo que requiere tiempo, son los años de trabajo los que van consolidando tu oficio. También entiendo que la fama y glamour son elementos con los que necesitas coquetear de vez en cuando si lo que pretendes es seguir haciendo teatro o encarar proyectos más independientes y riesgosos. Por otro lado, es la televisión lo que te permite pagar la renta.

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero