VR Tenga, el masturbador robótico hace que la posibilidad de tener sexo con autómatas esté a la vuelta de la esquina

27/11/2013 - 1:00 am

Foto: YouTube
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Ciudad de México, 27 de noviembre (SinEmbargo).- Dentro de las tres leyes de la robótica pronunciadas por Isaac Asimov la segunda dice: "Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos". Los mandatos, por supuesto, pueden variar de acuerdo a la persona, por lo que las órdenes pueden ser variadas. Pero, ¿que ocurre si lo voluntad del humano es sexo?

Según dio a conocer el sitio Kotaku, durante el último fin de semana, un simulador de sexo virtual se estrenó en Japón, el "VR Tenga", un aparato que es producto de un esfuerzo conjunto entre la empresa de juguetes para adultos Tenga y el pionero en realidad virtual, Oculus VR, la compañía detrás del casco de realidad inmersiva virtual llamado el Oculus Rift.

De acuerdo con el sitio BuzzFeed, "el dispositivo conecta un Novint Falcon –un controlador háptico basado en el agarre– al Tenga, un masturbador industrial japonés. Utilizado como es debido, el usuario inserta su pene en el Tenga, el cual se gestiona mediante el Falcon. Todo al tiempo en que el usuario observa en su Oculus algún tipo de estimulación visual sincronizada con el movimiento del híbrido Falcon/Tenga".

De esta manera, el VR Tenga fue presentado al público en una sesión multitudinaria de juegos para Oculus Rift llevada a cabo en Tokio y los videos referentes a este debut se han convertido poco a poco en virales en la red, al grado en que ya muchos especulan con la llegada del verdadero sexo robótico.

Por su parte, la empresa informó que los gráficos del juego aún son precarios, sin embargo, prometen ser mucho más realistas para la próxima versión, con imágenes como “de carne y hueso”.

Sin embargo, a pesar de que la posible práctica y uso de esta variedad de "entretenimiento sexual" muy seguramente se lleve a cabo en un ámbito privado, el tema tampoco esta exento de polémica.

En abril de este año, una encuesta realizada por The Huffington Post mostró que, en Estados Unidos al menos, las personas tienen problemas para imaginar un futuro lleno de robots que satisfagan sus necesidades personales, al menos en lo referente a tareas como limpieza de los hogares, conducir coches, e incluso en los conflictos bélicos.

Foto: Kotaku
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Sin embargo, a pesar de la renuencia que muchos mostraron por incluir a estos autómatas en la vida diaria, el 18 por ciento de los encuestados indicó que ellos creían que los sexbots estarán disponibles al menos para 2030. Aún más, el nueve por ciento de estos dijo que accederían a tener sexo con un robot si esto fuera posible.

No obstante, antes de adelantarse al futuro, hay que considerar que el sexo con robots plantea algunas cuestiones éticas que pueden resultar complicadas para muchos, entre las que se incluyen problemas como la infidelidad. En este aspecto, la encuesta encontró que 42 por ciento de los estadounidenses indicó que un coqueteo constituiría un engaño. Así mismo, el 31 por ciento dijo que no lo haría, mientras que el 26 por ciento dijo que no estaban seguros.

Se observó también que los encuestados menores de 30 años (34 por ciento) de los encuestados tendieron a decir que tener sexo con un autómata no tendría por qué ser considerado como infidelidad, mientras que el total de personas que aceptarían este tipo de encuentro representó el 36 por ciento. Por otra parte, los más renuentes a esta situación hipotética fueron principalmente personas mayores de 65 años, lo que pone en evidencia la familiaridad con la que las personas jóvenes miran la interacción diaria con los robots, misma que se ve marcada fuertemente por una diferencia generacional en relación con aquellas personas que no son nativos digitales.

La encuesta se llevó a cabo en la Unión americana, del 20 al 21 febrero entre mil adultos. Se utilizó una muestra seleccionada de panel en línea de la consultora YouGov para que coincidiera con los datos demográficos y otras características de la población adulta de Estados Unidos. Por su parte, los factores considerados incluyeron edad, raza, género, educación, empleo, ingreso, estado civil, número de hijos, registro de votantes, la hora y el lugar de acceso a internet, el interés en la política, la religión e incluso la asistencia a la iglesia.

Ramiro Rivera

Lo dice el reportero