Carnavales, expresión cultural de los habitantes de Tláhuac

18/04/2014 - 4:35 pm

Por Humberto Cruz Moya

México, 18 Abr. (Notimex).- Como si en cada paso, en cada baile y expresión rindieran tributo a la vida, los habitantes de la delegación Tláhuac expresan año con año parte de las tradiciones que forman su acervo cultural en los conocidos carnavales.

Fiesta que involucra a los vecinos de algún barrio o colonia, el carnaval es una de las celebraciones con más arraigo y prestigio en Tláhuac, por lo que su organización es uno de los sucesos de mayor relevancia.

Niños, jóvenes, adultos y ancianos, todos se comprometen para hacer de los diversos carnavales de la jurisdicción una festividad que enorgullece a sus habitantes.

Ello significa un factor de identidad, por lo que las formas de organización son vastas e involucran a los patronatos, asambleas comunitarias, comités y otras modalidades que unen a los tlahuaquenses para expresar su patrimonio cultural.

En entrevista, el jefe de unidad departamental de Equidad de Género de la delegación Tláhuac, Reyes Amador Díaz, refirió en ese sentido que realizar un carnaval es un gasto en el que contribuyen los colonos.

Indicó que en grupos más organizados, los socios participan con aportaciones monetarias, incluso tienen patrocinadores; otras sociedades recurren a la ayuda de la delegación o a la que se brinda a través de los programas del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

Dos de las celebraciones que más destacan en la demarcación ubicada al sureste del Distrito Federal, son las de San Francisco Tlaltenco y Santiago Zapotitlán, que son un atractivo para el turista nacional y extranjero.

“No hay nada como el ambiente festivo que se ve en el carnaval de Tlaltenco, desde las semanas previas y posteriores la gente paraliza sus actividades, el lugar se inunda de carnaval, es una costumbre muy arraigada en este lugar, más que en otros pueblos”, recordó Reyes Amador, quien también trabajó en el departamento de cultura de la demarcación.

Impulsado por la sociedad Benito Juárez, el carnaval de Tlaltenco, tiene su origen en el siglo XIX e inicia el primer domingo de cuaresma de cada año.

Durante su celebración, que se extiende por cinco fines de semana, las calles se adornan con varios artilugios que recuerdan la gran fiesta que ahí acontece. Los participantes, que desfilan por los diferentes barrios, se presentan ataviados con ropas coloridas y disfraces de todo tipo.

De esa forma, en las avenidas puede verse al dibujo animado de moda, al político odiado, a la princesa de un cuento de hadas, al tradicional chinelo o al charro que representa la mexicanidad.

Acompañados por música de banda, las comparsas, organizadas por mesas directivas, son un ingrediente que no puede faltar, pues ponen el ritmo con sus ocurrentes interpretaciones que animan el recorrido hasta su final.

El grupo de músicos, que escoltan a los participantes, ha crecido de forma significativa y destacan en la realización de este carnaval el Club Juvenil San Francisco Tlaltenco, Los Chupamaros, Barrio Fuerte y Zacatenco.

Así como Los Guadalupanos, Las Guadalupanas, La Selene, y grupos infantiles, entre otros, que desde su creación hasta el día de hoy continúan dando forma a esta expresión popular, comentó el funcionario.

La conjunción de la música, carros alegóricos, quema de castillos y personas disfrazadas hacen del carnaval de San Francisco Tlaltenco una de las festividades más representativas de la demarcación, que concluye “con la convivencia anhelada por locales y visitantes”, refiere la publicación “DF Festivo, Carnavales de la Ciudad de México”.

El carnaval de Santiago Zapotitlán inicia el tercer domingo de cuaresma con la intervención de la comparsa de La Polilla, un grupo de ancianos que en su forma de bailar pretende preservar esta tradición.

La celebración se prolonga por siete domingos, en los que los habitantes bailan disfrazados de charros hasta que la fiesta culmina “con los convivios organizados con motivo de la coronación de la reina y princesas”, subraya dicha obra.

Según datos históricos, este carnaval comenzó a efectuarse a finales de la década de 1920 y principios de la década de 1930 en Zapotitlán, Tláhuac.

Al igual que la celebración en Tlaltenco, en el carnaval de Santiago Zapotitlán también participan las comparsas, que incrementan el ambiente de fiesta en la delegación con paisajes lacustres.

Los clubes Unión Zapotitlán, Cavernícolas, Santiago Charros y Halcones, entre otros, son las agrupaciones que con su repertorio musical, alegran las calles de este pueblo originario, que aguarda el momento en que la reina, trepada en un carro alegórico, sea coronada.

El funcionario detalló que los carnavales de San Pedro Tláhuac y Santa Catarina, son otras festividades similares que se realizan en la demarcación, las cuales siguen la misma dinámica que las de Tlaltenco y Santiago Zapotitlán.

Es decir, el baile, los caporales, las reinas y toda la algarabía que envuelve a los dos carnavales más representativos de la jurisdicción, también se refleja en las mencionadas celebraciones.

Algo que distingue al carnaval de San Pedro Tláhuac, es la quema de los famosos Judas, figuras de cartón y otros materiales que ironizan a un personaje de la política, espectáculos o de otro medio que se “haya portado mal”.

Las principales comparsas que participan en Santa Catarina son Los Charros y La Segunda Sección, mientras que en el de San Pedro Tláhuac participan Los Auténticos Amigos del Carnaval y Los Carpitas, entre otros.

En los pueblos de Tetelco, San Juan Ixtayopan y Míxquic, también se realizan carnavales, aunque éstos son de menor magnitud y aunque hay algunas comparsas, que son quienes efectúan dichas festividades, éstas son pocas en comparación a las que hay en los carnavales más grandes.

Una de las características que diferencia a los carnavales que se efectúan en otros estados de la República y los que se realizan en Tláhuac, es la fecha, ya que en la delegación capitalina toman como referencia el primer domingo de cuaresma.

El funcionario destacó que no obstante que la delegación se moderniza con algunas obras, la esencia de pueblo en la demarcación, aún permanece debido a la autonomía de la jurisdicción e identidad de sus pobladores con sus raíces.

Redacción/SinEmbargo

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