
Ciudad de México, 20 de junio (SinEmbargo).- Fueron 100 años los cumplidos este miércoles 18 de junio desde el nacimiento del poeta mexicano Efraín Huerta (Silao, Guanajuato, 18 de junio, 1914- Ciudad de México, 3 de febrero, 1982) y su país no olvidó el acontecimiento.
Aun cuando en el homenaje llevado a cabo en Bellas Artes se colocó una especie de escultura donde sobresalía una cabeza pegada a un cuerpo como de cocodrilo, obra que fue muy criticada por el "mal gusto" en las redes sociales, otros acontecimientos más felices compensaron el fiasco estético.
Según el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), el máximo organismo de la cultura en nuestro país, Efraín Huerta fue "un mexicano ejemplar" y de ello dio testimonio la exposición Efraín Huerta. Un poeta del alba. Cien años, organizada por el Fondo de Cultura Económica, que también lanzó una lujosa edición de su poesía completa.
Los festejos arrancaron el pasado 2 de mayo, en el marco de la Feria Nacional del Libro de León y, a partir del 5 de junio, la mencionada muestra presentó en el Centro Cultural Bella Época fotografías y objetos personales del escritor, con una curaduría realizada por sus hijas Eugenia y Andrea Huerta.

Primeras ediciones de sus libros, una colección de fotografías y objetos personales, como una parte de su colección de cocodrilos, conformaron esta retrospectiva del trabajo poético y sus placeres del poeta también conocido como El Gran Cocodrilo.
La Biblioteca Nacional, con un discurso del poeta Vicente Quirarte, y el Colegio San Ildefonso, con la presencia de los hijos de Huerta, albergaron también otros importantes homenajes.
UN POETA A CONTRACORRIENTE
Huerta es uno de los poetas más reconocidos de México y su obra tiene el vértigo propio de aquello que transcurre con su propio estilo, contra lo establecido.
Inició sus estudios de Derecho en la ciudad de México, pero los abandonó para dedicarse al periodismo y a la literatura.
Su primer poemario, Absoluto amor, destacó por su lirismo amoroso, pero tras su vinculación con la revista Taller – que agrupó entre otros a Octavio Paz, Rafael Solana y Neftalí Beltrán evolucionó hacia una poesía que refleja tanto la subjetividad personal como las circunstancias políticas y sociales en las que se creó.
A partir de 1950 inició el movimiento neovanguardista llamado "El Cocodrilismo" y su obra continúa viva, festiva y contagiosamente subversiva, influyendo en diversas generaciones para inducir una idea menos solemne, más desenfadada y gozosa –aunque no menos rigurosa– de la poesía, según el escritor, ensayista y poeta Armando González Torres.
El autor de Los hombres del alba (1944) fue uno de los intelectuales que destacó por su compromiso con el ser humano y por su militancia política y poética y es hoy uno de los poetas más leídos por las nuevas generaciones de lectores mexicanos.
EL RECUERDO DE SU HIJA RAQUEL
“Efraín Huerta es uno de los poetas más importantes del siglo XX en América Latina. Es un poeta de ruptura; inmerso en su transcurrir histórico no duda en utilizar las técnicas neo-vanguardistas en forma magistral, creando espacios que no habían sido descubiertos en la expresión poética”, dijo su hija Raquel, fruto del segundo matrimonio del artista con Thelma Nava.
En su primer matrimonio, con Mireya Bravo, concibió a sus hijos Andrea, Eugenia y David, quienes también se han encargado de difundir e investigar su obra. David siguió sus pasos y además de periodista es un reconocido poeta autor de libros como La música de lo que pasa y Los objetos están más cerca de lo que aparentan, entre muchos otros.
Efraín Huerta es conocido como el poeta de la rebeldía, cuya obra recupera cada vez más la fuerza expresiva al paso del tiempo. Es también el poeta del amor, de la soledad, la vida y la muerte. También en su obra se puede apreciar su lucha contra la discriminación racial, la música de los negros, la política y la Ciudad de México.

De la obra poética de Efraín Huerta se pueden mencionar Poemas de guerra y esperanza; Los hombres del alba; La raíz amarga; Los eróticos y otros poemas; Las dos orillas, 50 poemínimos y Papeles privados, entre otros.
Además destacan sus antologías y obra de literatura para niños como Piel de cocodrilo, Poesía e Infancia y Alma mía de cocodrilo. Efraín Huerta para niños.
Efraín Huerta legó a sus lectores una biblioteca de unos 6 mil títulos, que se encuentra abierta al público en la Casa del Poeta Ramón López Velarde, en la colonia Roma, y su archivo epistolar y de libretas de apuntes que fue donado a la UNAM.
Entre las celebraciones que se realizan por el Centenario de su nacimiento destaca el Gran Cocodrilo Fest, organizado por la Dirección General de Publicaciones del Conaculta, el Instituto Nacional de Bellas Artes, la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, el Fondo de Cultura Económica.
Su poesía fue reunida en un tomo de más de 600 páginas editado por Martí Soler y publicado por el Fondo de Cultura Económica en 1988 y es ese trabajo el que se acaba de reeditar en dos volúmenes lujosos, con motivo del centenario de su nacimiento.
También se llevó a cabo el ciclo fílmico "Luneta de cuatro pesos", que incluyó algunas de las películas que Huerta reseñó en su época de crítico cinematográfico, seleccionadas a partir de los textos reunidos en Close Up, dos volúmenes publicados por Ediciones La Rana y la Universidad de Guanajuato, cuyo título alude al nombre de una columna que el poeta escribía para El Fígaro.
LOS HOMBRES DEL ALBA
Los hombres del alba, publicada en 1944, es considerada la obra cumbre de Efraín Huerta.
“Es, además, su primer libro como tal, que reconoce como propio y al mismo tiempo donde ya están señaladas la mayoría de sus preocupaciones, el amor, pero también el desamor, la admiración por la Ciudad de México, pero también el odio, no tanto a la ciudad, sino a las injusticias, al conservadurismo de la metrópoli”, dijo el titular de la Dirección General de Publicaciones del CONACULTA, Ricardo Cayuela.
El funcionario fue uno de los encargados de presentar la edición facsimilar de Los hombres del alba, en una ceremonia donde destacó la presencia de su hijo David, quien consideró que se trata de una edición magnífica que reproduce la imagen del libro, donde se respetan las dedicatorias, epígrafes y formas de presentar los versos.

La edición facsimilar cuenta con el autorretrato de Efraín Huerta, de trazo firme y decidido y un epílogo a cargo del investigador literario Emiliano Delgadillo, quien precisó que en este libro todos los poemas configuran una unidad, con reiteraciones, imágenes, ritmos y versos que invitan a ser leídos de principio a fin.
LOS ROSTROS DE EFRAÍN HUERTA
Los rostros de Efraín Huerta se llamó la ceremonia oficial por el centenario de su nacimiento, llevada a cabo el domingo pasado en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.
El piano de Yolanda Martínez, la voz de la soprano Lourdes Ambriz y el recuerdo de los escritores Rafael Aviña, Francisco Hernández, Jorge F. Hernández y Mónica Mansour honraron a un “hombre sabio y culto, lleno de amor y humor, que prodigaba ampliamente sus conocimientos y sus sentimientos de la misma manera que se interesaba en las ocupaciones y preocupaciones de los otros”.
“Cómo no adorar a un hombre que convertía en poemínimo el instante eléctrico que podría equivaler al chiste si no tuviera inteligencia, si no tuviera piedad, si no se conmoviera ante el dolor ajeno, pero también si no despertara de los sueños a los aletargados, como yo en la preparatoria”, dijo Jorge F. Hernández.
Así, el Cocodrilo cumplió sus primeros 100 años. Que serán muchos más, sin duda.




