
Ciudad de México, 10 de septiembre (SinEmbargo).- Jack White, considerado uno de los mejores nuevos guitarristas de rock en el mundo, se ha tomado muy en serio la próxima visita a México en el marco del Coronal Capital, donde se presentará el 11 de octubre.
Tanto así que se podría hacer un meme de “¿Para qué me invitan?” si no fuera porque es una gran noticia que el joven artista de Detroit haya decidido prolongar su estadía en nuestro país, para ofrecer conciertos el 13 en el Centro Expositor de Puebla; en el Teatro Estudio Cavaret de Guadalajara el 14 de octubre y en el Auditorio Banamex de Monterrey, el 15.
Se trata de disfrutar a un músico en su mejor momento, en un país donde tiene muchos fans, los mismos que tendrán la posibilidad de escuchar en vivo los temas del nuevo álbum, Lazaretto, cuyo formato en vinilo batió récords con 40 mil copias vendidas.
Dueño de una personalidad excéntrica e impulsor de varios proyectos musicales simultáneos, todos de enorme repercusión, Jack White (John Anthony Gillis) nació el 9 de julio de 1975 y desde temprano destacó por su gran habilidad con la guitarra.
Bandas como The White Stripes, The Raconteurs y The Dead Weather conforman un prolífico historial que lo ha puesto en la primera fila del mainstream rockero, al tiempo de darle resto para componer música para películas y fungir como productor de The Von Bondies, Whirlwind Heat, Loretta Lynn y The Greenhornes.
Ha prestado su imagen poderosa apareciendo en filmes como Cold Mountain, Coffee and Cigarettes y Shine a Light, siempre como él mismo, salvo en Walk Hard, donde encarnó a Elvis Presley y en The Rosemary Murder, donde fue un niño monaguillo, fiel a las que eran entonces sus fervorosas creencias religiosas.
White lanzó su primer disco como solista titulado Blunderbuss en 2012 e inmediatamente ganó el reconocimiento de la crítica especializada.
Su segundo álbum Lazaretto, lanzado en 2014, continuó por el camino del éxito y, de acuerdo con el periódico digital Pitchfork, “hace que todos sus otros proyectos suenen un poco débiles en comparación con este álbum. Es el sonido más denso, completo y loco que White ha logrado”.
LA VIDA SIMPLE
Desde hace tiempo, Jack White predica un regreso al sonido orgánico, a las raíces de una tecnología simple y nada estridente, que no apabulle la esencia de la música. Sus discos tienen salida digital y a través de su propio sello los edita también en vinilo, un hábito que ha ido contagiando poco a poco a sus fans.
Extravagante como pocos, este hombre que en su juventud era tapicero y crecía al amparo de la hoy alicaída industria automotriz en una Detroit que resulta un fantasma después de la crisis, es aficionado a las guitarras y a la taxidermia. En su estudio de Nashville cuelga la cabeza cornuda de un alce blanco, fruto de un gesto que considera un “rescate digno” de criaturas atrapadas no por él, que detesta la caza.

Es una bisagra entre los ecos de una industria musical pujante y las nuevas formas para vender la música que ha ido dejando a muchas empresas en el camino. Su lugar lo ocupa con un espíritu totalmente independiente y ninguna voluntad conciliadora.
“Nunca intenté conseguir aprobación. Hice lo que tenía que hacer. A veces obtienes esa aprobación, otras no, y sigues camino”, dijo a la Rolling Stone en una larga entrevista publicada en julio de este año.
Para su proyecto en solitario ha formado dos bandas, una masculina llamada los Buzzards y una femenina, las Peacocks. Toca con una u otra de acuerdo a su estado de ánimo y a veces las combina sobre el escenario, en un modo de trabajo que deja claro quién manda.
En todo caso, es la honestidad apasionada de un hombre que usa el mismo fervor para odiar la esclavitud hacia los teléfonos celulares que para armar proyectos musicales simultáneos o hacer versiones de temas de Beck, lo que le ha dado un sitio de gran interés para las nuevas generaciones de melómanos.
Es amigo personal de Bob Dylan y lo escuchan con admiración tipos como John Paul Jones o Seasick Steve. Su prolongada presencia en nuestro país permitirá ver más de cerca a este verdadero genio de los nuevos tiempos y es de esperar que su antena siempre en alerta capte alguna esencia de la cultura mexicana, proyectada luego en alguno de sus trabajos artísticos.




