Juguetes de emergencia en la Segunda Guerra Mundial son exhibidos en museo

25/06/2015 - 12:24 pm

Núremberg, 25 jun (dpa) - Desde un silbato de un casquillo de bala a un oso de peluche con un vestido elaborado con la tela del pantalón de un soldado estadounidense: el Museo de Juguetes en Núremberg muestra en una exposición la capacidad inventiva de los últimos años de la Segunda Guerra Mundial y la posguerra.

"En 1943 se prohibió por ley fabricar juguetes", explicó hoy la directora del museo, Karin Falkenberg, durante su presentación. La fabricación de armamento era la prioridad en esa época. Sin embargo, la creatividad de las madres y los padres que querían que sus hijos pudieran jugar con algo no conocía límites.

La muestra está compuesta de juguetes prestados o regalados de cerca de 170 personas que vivieron el final de la guerra siendo tan solo unos niños. Esto llevó al museo de Núremberg, en el sur de Alemania, a calificar la exposición como "una exposición de los ciudadanos".

Bajo el título "Juguetes de emergencia. La fantasía de la posguerra", la muestra podrá verse desde mañana hasta el 1 de febrero. En ella el visitante podrá contemplar junto a estos particulares juguetes, elaborados entre 1943 y finales de los 50, textos donde los testigos hablan de esa época y explican cómo crearon sus juguetes.

Lioba Pilgram era una de esas niñas que junto a su madre no dudó en usar lo poco que tenía para fabricar un juguete. Con ayuda de unas cerillas construyó en 1944 una casita de muñecas a la que no le faltaba de nada.

"Cortar y pegar las cerillas fue un trabajo muy laborioso, pero tenía manos pequeñas, mucho tiempo y paciencia", escribe la testigo que se bajaba al refugio antiaéreo subterráneo con los muebles de su casita de muñecas para protegerlos de las bombas.

En la exposición también destaca un barco de remos de dos metros de largo fabricado con el antiguo depósito de un avión. "Ese tipo de barcos eras entonces algo muy habitual", afirma Falkenberg.

Una serie de fotos muestra a los niños en los insólitos vehículos por los ríos de Alemania. "Eran muy inestables, se giraban como una salchicha", describe la directora.

Redacción/SinEmbargo

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