
Atenas, 20 jul (EFE/dpa).- Con la reapertura de los bancos tras más de veinte días con las persianas bajadas, Grecia vuelve hoy a una cierta normalidad de la que nunca salió del todo a pesar del corralito y la inestabilidad política.
A primeras horas de la mañana, en Atenas no parecía que estuviera ocurriendo nada extraordinario, ya que a pesar de continuar bajo un control de capitales para evitar una masiva fuga de fondos, las colas en los cajeros automáticos eran prácticamente inexistentes y no había tampoco aglomeraciones de gente dentro de las sucursales bancarias que acababan de abrir.
En los bares y cafeterías de los alrededores, en cambio, así como en los comercios, se seguía viendo el acostumbrado trajín, con nacionales y turistas tomando su café y hablando en un ambiente distendido.
Justamente todo ello el mismo día en que tiendas y servicios ponían en marcha mecanismos para cobrar a partir de hoy la nueva tasa del IVA, que asesta, entre otros, un duro golpe a la restauración -que pasa del 13 por ciento al 23 por ciento- en plena temporada turística.
Con el aumento del IVA del 13 al 23 por ciento para productos y servicios se encarece la vida, pero fue una de las exigencias de los acreedores internacionales para negociar un tercer rescate al país. A cambio, la Comisión Europea (CE) confirmó hoy que ha desembolsado los 7 mil 160 millones de euros que forman la financiación de urgencia concedida a Grecia para que afronte sus compromisos inminentes.
Este pago sirvió para cubrir los 4 mil 200 millones de euros que tenía que abonar hoy Atenas al Banco Central Europeo y la devolución de dos millones de euros al Fondo Monetario Internacional que debería haber pagado el pasado 30 de junio.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) informó que Grecia saldó hoy su deuda de 2 mil millones de euros y por lo tanto ya no está "en mora" con el organismo, tras haber incurrido en junio en el primer impago de un país avanzado en la historia de la institución.
Con todo, Grecia parece hoy un poco más lejos de la amenaza constante de la salida del euro, fruto del acuerdo alcanzado el lunes pasado con los socios europeos y el cumplimiento a rajatabla por parte del Ejecutivo heleno de las condiciones impuestas por los acreedores.
Entre ellas, la aprobación el miércoles en el Parlamento de un amplio paquete de reformas, que ha resquebrajado el partido de Gobierno, el izquierdista Syriza, y respecto al que el propio Primer Ministro, Alexis Tsipras, ha expresado sus reticencias.
"No me parecen bien las medidas, en ningún caso, pero a la vez creo que es importante que vuelvan a abrir los bancos y se recupere la normalidad", dice a Efe Ilia, una abogada de 30 años, que considera que el pacto, aunque malo, era el precio a pagar para salvar la situación.
"Es importante porque necesitamos que el dinero fluya. Tengo un trabajo, y tengo que cobrar y pagar mis facturas. Con los bancos cerrados, mi vida entera cambia", concluye Ilia.
Los griegos pueden realizar operaciones en ventanilla como el pago de cuotas y créditos de todo tipo, por ejemplo deudas al Estado, a empresas públicas, a los fondos de pensiones estatales o a seguros privados.
Asimismo, tendrán acceso a sus depósitos a plazos y a las cajas fuertes, y podrán cobrar sus cheques, incluso aunque hayan vencido durante el periodo de clausura de las entidades.
Sin embargo, son muchas las restricciones que persisten, como es el caso de las transacciones al extranjero, aunque se permitirá a los padres que tengan hijos estudiando fuera mandarles hasta 5 mil euros por trimestre y a aquellos que deban abonar gastos de hospitalización disponer de hasta 2 mil euros.
En cuanto a la retirada en efectivo, seguirá siendo de 60 euros diarios, pero con la novedad de que se permitirá hacerlo acumulativamente, es decir sacar hasta 420 euros a final de semana.
"¿Qué más da todo esto? Está bien que los bancos abran, pero sigues sin tener dinero, la gente sigue sin tener trabajo, y el efectivo, muchos ya lo han guardado debajo del colchón", manifiesta entre enfadado y burlón Andreas, un quiosquero de 60 años, que se encuentra cerca de una sucursal bancaria.
Andreas se pone las manos en la cintura, mira la gente entrar y salir del banco y niega con la cabeza.
"La situación sigue siendo mala", sentencia.
Precisamente, la presidenta de la Unión de Bancos griegos, Luka Katseli, llamó a la población a devolver el dinero a los bancos para hacer más fuerte el sistema.
"Hay que vencer el miedo. Si apoyamos al sistema bancario, los problemas serán menores y los venceremos", afirmó Katseli en declaraciones a la cadena privada Skai.
"DURANTE DOS SEMANAS NO VENDIMOS NADA"
Varias decenas de personas se concentran ante la oficina central del banco NBG en el centro de Atenas. La mayor parte son pensionistas, entre los que se reparten números para acceder a la sucursal a partir de las 8:00 de la mañana.
Los bancos griegos llevaban tres semanas cerrados, con el país al borde de la quiebra después de que el gobierno de Syriza rompiese las negociaciones con los acreedores. Durante todos esos días, en los cajeros automáticos sólo se pudieron sacar 60 euros diarios y se paralizaron las transacciones bancarias. Pero incluso tras la apertura de los bancos de hoy seguirán vigentes muchos controles de capital.
"Durante dos semanas no vendimos nada", cuenta el empresario Manolis Vouvakis, que hoy se acercó al banco NBG. "Estuve controlando nuestras cuentas y ahora quiero saldar las deudas con nuestros proveedores", explica. Su empresa importa mecheros y bolígrafos de países como China o Alemania para venderlos en tiendas de recuerdos de lugares turísticos. Para realizar transferencias al extranjero, Vouvakis necesita un permiso especial del gobierno, pero aun así se muestra optimista: "Pronto todo volverá a ser normal".
Los griegos dejan atrás semanas dramáticas. A la interrupción de las negociaciones le siguió un referéndum convocado por sorpresa por el Primer Ministro, Alexis Tsipras. Más del 60 por ciento de los griegos votaron "no" a nuevas medidas de ahorro y recortes. Una semana después y ante la amenaza de una salida del euro, el gobierno de Atenas dio un nuevo giro y aceptó condiciones aun más duras de la Unión Europea (UE).
El Parlamento griego aprobó las primeras reformas el pasado jueves y hoy entró en vigor la primera medida: la subida del IVA para la mayor parte de alimentos. Para los productos manufacturados el impuesto pasó del 13 al 23 por ciento, y también subió para los restaurantes.
Natassa y Nikoletta, que regentan una tienda de delicatessen, están desorientadas, pues no está claro qué productos se consideran "elaborados" y cuales no. "No sabemos cuánto tenemos que aplicar en concepto de IVA a cada producto", dice Natassa, que busca con su socia informaciones al respecto.
En una panadería cercana, Angelos Anagnostou introduce los nuevos precios en el programa de su caja registradora. "La mayor parte de los artículos se encarecen en un 10 por ciento", apunta. También le preocupa el cartel negro del mostrador en el que aparecen con una fina escritura los precios de los productos. Lo había encargado en una imprenta especial y ahora tendrá que pedir uno nuevo. Y por supuesto, teme que la subida de precios pueda conllevar una caída de beneficios. "Pero en estos días, todo nos da miedo", dice con algo de ironía.




