
Ciudad de México, 7 de agosto (SinEmbargo).– Petrobras, la empresa petrolera más importante de Brasil, se ha visto envuelta en escándalos de corrupción que han contribuido al estancamiento de su economía. En medio de esos señalamientos, resalta la exposición en el Museo Oscar Niemeyer compuesta por las obras confiscadas a personas involucradas en el ilícito, documenta el Wall Street Journal.
Por tres dólares, los visitante pueden disfrutar y apreciar 48 obras de arte de primera clase de varios de los artistas modernos de mayor renombre del país.
Las autoridades confiscaron las obras en exhibición y muchas otras de cinco personas acusadas de formar parte de la enorme red de corrupción en Petrobras y las entregaron al museo para que las cuidara, afirma el diario.
La policía sospecha que las obras fueron compradas con fondos robados a la petrolera. Como parte de la amplia investigación conocida como “Operación Lava Autos”, la policía federal arrestó a decenas de sospechosos durante el último año y confiscó grandes cantidades de pruebas, incluyendo casi 250 obras de arte.
El jefe de policía de Curitiba, Igor Romário de Paula, contó al diario que no tenían un lugar adecuado, climatizado y con otras protecciones, para guardar tantas obras. Por lo tanto, se contactaron con los encargados del museo, quienes aceptaron ayudar y luego aprobaron la propuesta de las autoridades de llevar a cabo una exhibición.
De acuerdo con los funcionarios del museo, los involucrados en los sobornos, al menos, tienen buen gusto artístico. Entre las obras incautadas hay una litografía del surrealista español Joan Miró y piezas de importantes artistas brasileños como Vik Muniz, Tarsila do Amaral y José Bechara.
Sin embargo, para el visitante Oswaldo Dalla Brida, de Curitiba, a los dueños de estas obras no les importaba el arte, para ellos, dijo al WSJ, se trataba del dinero.
Otro, Maurício Diógenes de Castro, de 49 años y concejal de la ciudad de Telêmaco Borba, calificó la exposición como un “símbolo de cambio” para un país donde muchos delincuentes actúan con impunidad.
“Brasil está cambiando su conducta”, afirmó al diario.
Los presuntos estafadores de Petrobras transfirieron parte de sus ganancias a bancos en paraísos fiscales, mientras que otros compraron joyas, autos de lujo y arte. La petrolera brasileña ha dicho que se considera una víctima de la presunta corrupción y que está cooperando con los investigadores.
Entre las cinco personas que poseían las obras de arte, documenta el texto, están Renato Duque, ex director ingeniería y servicios de Petrobras, quien está en la cárcel bajo cargos que incluyen lavado de dinero, pero él ha negado las acusaciones.
La mayor cantidad de obras, unas 130, fueron confiscadas en el apartamento de Duque en Rio de Janeiro. Las autoridades dicen que Duque guardaba joyas y otros objetos valiosos en una cámara secreta al lado de su habitación.
Otro es Nelma Kodama, quien está cumpliendo una sentencia de 18 años tras ser condenada de lavado de dinero por ayudar a los clientes a transferir al exterior fondos presuntamente robados de Petrobras. La policía indicó que ella dijo que había aceptado algunas obras de arte como pago.




