
Ciudad de México, 9 de septiembre (SinEmbargo).– El espectro del aumento en la tasa de interés estadounidense envuelve de terror a las ventas de calaveras de azúcar y golosinas comercializadas en el Día de Muertos.
"Algunos de nuestros clientes están esperando a pagarnos porque tienen la esperanza de que el tipo de cambio se estabilizará", cuenta al Financial Times Eduardo Fernández, de Ferbera, una empresa mexicana dedicada a la distribución de ingredientes de especialidad para alimentos. "Eso es muy preocupante, porque no estoy seguro de que vaya a ocurrir".
De acuerdo con Fernández, los retrasos de esos pagos han afectado a alrededor del 5 por ciento de las ventas este año en la ciudad de México ya que la depreciación aguda del peso ha aumentado el costo de los ingredientes de alimentos importados valuados en dólares. Ahora él teme que más clientes dejen de pagar si el alza en el precio del dinero de Estados Unidos empuja el peso mexicano a un valor inferior, como algunos analistas predicen.
"La mayoría de ellos son pequeñas empresas, tal vez el 20 por ciento de nuestro negocio, pero no es algo que tampoco se puede ignorar", agrega el medio.
Jonathan Rubio, un comerciante de puerta a puerta en el Estado de México que vende productos alimenticios importados, ha perdido alrededor del 10 por ciento de los beneficios debido a la volatilidad del peso, dice al Financial.
De acuerdo con la publicación especializada, a pesar de que el aumento de los costos amenaza con disparar los precios al consumidor (actualmente en 0.21 por ciento y una inflación mínima de 2.59 por ciento), México "está posicionado" para soportar la tormenta económica que golpea más a los mercados emergentes.
Sus estrechos vínculos con Estados Unidos, el destino de cuatro quintas partes de las exportaciones de México, permite a muchas empresas compensar la volatilidad del peso con ingresos en dólares. Además, agrega el Financial Times, la recuperación en el mercado laboral de Estados Unidos aumenta los flujos de remesas, las cuales alimentan el gasto del consumidor mexicano.
Por otra parte, dado que los importadores son más vulnerables a la volatilidad de la moneda que los exportadores, muchos están aplicando medidas de reducción de riesgo.
El comerciante Jonathan Rubio, por ejemplo, reducirá a la mitad los plazos de pago a 21 días en promedio, lo que minimiza el efecto de las fluctuaciones del tipo, y también espera recibir más pagos en dólares.
"Hoy estamos optando por dólares para que podamos equilibrar las cuentas", dice.
Ferbera, por su parte, ha reforzado sus debidos procesos de diligencia para los nuevos clientes y se está dirigiendo a multinacionales como Nestlé que están más alejadas de los problemas de la moneda local.
"Algunas pequeñas empresas probablemente cerrarán", considera Fernández. "Pero estamos prestando mucha atención a los balances de los clientes y, en lo posible, limitamos nuestra exposición a empresas con problemas financieros", concluye.




