H&K borró el nombre de “Guerrero” para entregarle armas al Gobierno estatal, revela investigación

25/02/2016 - 6:40 pm

El documental Exportaciones Mortales, el cineasta alemán Daniel Harrich, expone cómo llegó a México el fusil G36 que fue distribuido a estados en situación crítica por las violaciones a los derechos humanos. En 2006, ante la petición del Gobierno guerrerense, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania manifestó sus dudas, pero el de Economía y el de Defensa estuvieron de acuerdo.

SEGUNDA PARTE

Edificio de H&K. Foto: Humberto Padgett, SinEmbargo
Edificio de H&K. Foto: Humberto Padgett, SinEmbargo

Por Rosalba Ramírez García

Ciudad de México, 25 de febrero (SinEmbargo/El Sur).- En 2006, cuando el Gobierno de Zeferino Torreblanca Galindo solicitó la compra de fusiles G36 a Heckler & Koch, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania manifestó dudas, porque Guerrero ya se consideraba en situación crítica ante las violaciones a los derechos humanos.

A pesar de la prohibición se vendieron las armas. Para eso, la oficina de la empresa en México eliminó el nombre de Guerrero en las declaraciones sobre el uso final de las armas.

En el documental Exportaciones Mortales, el cineasta alemán Daniel Harrich expone con detalle cómo Heckler & Koch pudo finalmente exportar armas prohibidas para estados donde se violan los derechos humanos en México.

“Es una vergüenza lo que está pasando, lo que la industrias armamentista hace aquí. México no necesita armas, no se encuentra en guerra. El gobierno mexicano sólo quiere estas armas para reprimir a la gente, para matar estudiantes y campesinos pobres. En verdad es una vergüenza lo que están haciendo”, dijo en entrevista con el periodista alemán Wolf Dieter Vogel el normalista sobreviviente al ataque del 26 de septiembre, José Adolfo de la Cruz.

En la entrevista que aparece en Exportaciones Mortales, el joven normalista reprochó al Gobierno y a la compañía armamentística de Alemania la exportación de armas a México.

Por su parte, el abogado y portavoz del Centro de Derechos Humanos "Miguel Agustín Pro Juárez" (Prodh), Santiago Aguirre, dijo al periodista que los que participaron en la desaparición de los normalistas “es una gran red, es macrocriminalidad, participaron militares, Gobierno federal y gobiernos estatales y municipales”.

En el documental se informa que todo empezó en 2002, en ese año se realizó la primera demostración que hizo la empresa en México del fusil de asalto G36 y la versión larga, y fue sólo ante mandos militares.

Pero fue en 2005 cuando Heckler & Koch solicitó ante el Ministerio de Economía alemán la exportación del fusil G36 a México, después de requerimientos de armas desde este país.

El Ministerio de Defensa apoyó el acuerdo de armas, pero Asuntos Exteriores se negó bajo el argumento de que en México “todavía hay violaciones frecuentes de derechos humanos por parte de policías”. Las leyes alemanas prohíben la exportación de armas a países o regiones en crisis.

Pero la violencia y la crisis de derechos humanos en México no fueron argumentos relevantes para el Gobierno alemán, y permitió la exportación de los fusiles de asalto G36.

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En su visita al Prodh, los periodistas revisaron algunas de las 10 mil páginas de la investigación.

Wolf Dieter Vogel, “experto en México”, por los diversos trabajos periodísticos que ha realizado en el país, explicó que según el expediente, “en total más de 200 armas se registraron el día siguiente al ataque, las cuales se encontraron en los separos de la Policía. De estas,38 son de Heckler & Koch y hasta 30 son fusiles de asalto. Podemos ver que esta gente está ahora en la cárcel porque esa noche estuvieron activos. 36 fusiles fueron accionados por la noche” por policías municipales de Iguala.

Las actas de investigación del Ministerio Público demuestran que al menos 35 fusiles de tipo G36 se usaron la noche del 26 de septiembre y los números de serie no dejan lugar a dudas.

Ya en Alemania, los periodistas se reunieron con Markus B., ex empleado de Heckler & Koch, que durante más de 20 años trabajó en la empresa y tenía una licencia de producción, en la fábrica de armas del Estado mexicano. Dijo que en ese tiempo no pensó en los alcances que tenían las armas que hacía.

Markus B. fue representante comercial de la compañía H&K en México y preparó desde 2002 el negocio con el fusil G36.

“Sobre México yo había leído desde joven, sobre su cultura antigua. Nunca pensé llegar hasta allá, es muy lejos”.

Pero el negocio de armas lo trajo al país, y fue tan convincente con las demostraciones que realizó ante mandos militares, policiacos y “otras personas” que los mexicanos quedaron “fascinados” con el fusil.

Otro presentador de armas que ahora es un testigo principal del Ministerio Público que realiza una investigación a la compañía por irregularidades como la exportación de mayor número de armas a México que las registradas, bajo anonimato explicó lo que pasó en la empresa.

El ex empleado comentó que en la empresa “nos utilizaba como apoyo para la distribución, particularmente cuando se trataba de distribución técnica. Nos tocaba presentar y hacer las demostraciones de aparatos para clientes potenciales”, como fue el caso de México, donde realizó una presentación en Colima.

En el documental se exhiben fotografías del arribo de los primeros fusiles de asalto G36 a México.

Dependiendo de la versión, un G-36 pesa entre 2.82 y 3.63 kilos sin cargador. Foto: Humberto Padgett, SinEmbargo
Dependiendo de la versión, un G-36 pesa entre 2.82 y 3.63 kilos sin cargador. Foto: Humberto Padgett, SinEmbargo

En la primera presentación (en 2002) estuvieron “militares, junto con el general Campos”, estimó que estuvieron presentes 50 militares de diferentes unidades de las fuerzas especiales, otros de las tropas de élite y otros que no pude identificar”, explicó Markus B.

El alemán era responsable del “cuidado de los clientes mexicanos”, el jefe de distribución que representaba a la empresa, “los militares podían probar las armas se tomaban un buen tiempo para ello, fue la primera presentación de todas y desde nuestro punto de vista un éxito”, sin embargo no hubo compra.

Pero en 2005 la guerra contra las drogas se recrudeció en el país y “México está marcado por violencia, corrupción y violaciones a los derechos humanos, también por parte de la policía”, se explica en el documental.

Fue entonces cuando repentinamente las unidades de policías manifiestan interés por el G36, y los alemanes realizaron una nueva presentación ante autoridades en la Ciudad de México, organizada principalmente por la dirección general de la Policía. A la presentación se invitó a unidades policiacas de todo el país, fue la primera presentación de armas a nivel nacional. El interés fue grande.

Esa presentación fue la base para el negocio en México de H&K, “no pudimos identificar de dónde llegaron todos pero llegaron unas 80 personas más o menos. Parece ser que durante las presentaciones se externaron dudas sobre ciertas regiones yo escuché eso por primera vez”, dijo Markus B.

La empresa tuvo que haber estado informada de las dudas (sobre las condiciones sociales y de violaciones a los derechos humanos) por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores.

El 15 de octubre de 2005, el responsable de exportación de H&K escribe al jefe de distribución: “sólo se autorizan exportaciones con el visto bueno del Ministerio de Asuntos Exteriores”, porque era instrucción de la Cancillería General.

Pero el Ministerio de Asuntos Exteriores objetó la exportación a Chiapas, Chihuahua y Jalisco por razones conocidas, referentes a violaciones a los derechos humanos.

El ex presentador de armas anónimo dijo que recibió la información de lo que ocurría en México de diferentes personas y contextos. Pero el Ministerio de Economía presentó la solicitud de H&K ante el Ministerio de Asuntos Exteriores, y argumentó que “el pedido puede contribuir a conservar puestos de trabajo de alta calidad y la capacidad técnica de defensa en Alemania”. Sin embargo Asuntos Exteriores expresa tener dudas por la situación en México.

Las dudas eran porque tenía información de lo que acontecía en México y se refirió a las “violaciones individuales a los derechos humanos por parte de las fuerzas del orden, detenciones arbitrarias, abusos y torturas para lograr confesiones a nivel local y en estado en específicos”.

A pesar de eso, el Ministerio de Economía no aceptó el rechazo y comunicó a Heckler & Koch que si el nombre de los estados en crisis, Jalisco, Chihuahua y Chiapas, desaparecieran de la declaración final se contaría con una autorización para exportar armas.

Después, al final de 2005, llegó un nuevo documento que autoriza la exportación de armas, y también fue enviado al director general de la industria militar de México.

El jefe de departamento responsable en el Ministerio de Economía alemán reconoció que éste y otros departamentos estaban consientes de que se trataba solamente de una repartición de armas –el destino final de los fusiles– en México y que se salía de las posibilidades de control de su ministerio y del gobierno federal alemán, sin embargo fue autorizado.

Y finalmente los G36 se distribuyeron en delegaciones policiacas de los gobiernos de Chiapas, Jalisco y Chihuahua.

Desde 2006, la empresa con sede en Oberndorf, pudo empezar la exportación  de armas a México. Y entonces empezaron a buscarla más clientes.

Mrkus B. comentó que a partir de la primera exportación, los empezaron a buscar “unidades policiacas por decirles así y querían demostraciones de armas pero las querían en su localidad, donde estaban ellos, me parece que los primeros que se dirigieron a nosotros fueron los de Chilpancingo, Guerrero”.

Zeferino Torreblanca era Gobernador en ese tiempo. Su gabinete contactó a la empresa alemana para comprar fusiles de asalto G36. Para entonces, Guerrero ya era considerado por los ministerios alemanes como un estado en situación crítica.

Pero la oficina de la empresa en México modificó los nombres de los “estados problemáticos” que eran Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Chihuahua, por otros en las declaraciones sobre el uso final de las armas.

En el sexenio del Presidente Felipe Calderón Hinojosa los fusiles de asalto G36 llegaron a México, en varios momentos desde 2006 hasta 2009, tiempo en el que entraron 9 mil 652 fusiles de asalto G36.

Según documentos oficiales consultados para la elaboración del documental, del total de fusiles de asalto G36 que llegaron a México, mil 924 fueron para diferentes corporaciones policiacas de Guerrero.

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Redacción/SinEmbargo

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