Maurice Hilleman, el hombre que nos curó rubeola, sarampión y paperas, y sigue salvando millones de vidas

30/08/2018 - 8:24 am

El microbiólogo estadounidense fue el padre de más de 40 vacunas diferentes, descubrió el mecanismo de la deriva genética que permite al virus de la gripe esquivar las vacunas.

Por José Cervera

Madrid/Ciudad de México, 30 de agosto (ElDiario.es/SinEmbargo).- Hay personas que han salvado millones de vidas y que salvarán aún muchas más a las que casi nadie conoce. Una de ellas es Maurice R. Hilleman, un microbiólogo estadounidense.

Durante su prolífica y variada carrera se especializó en la creación, desarrollo y despliegue de vacunas desde una serie de puestos públicos y privados a lo largo de la cual llegó a ser considerado el "padre" de más de 40 vacunas diferentes.

Entre las enfermedades que han quedado muy reducidas gracias a las vacunas de Hilleman están la rubeola, el sarampión, la hepatitis A y B, las paperas y la varicela; también participó en la creación de las vacunas del neumococo, de diversos meningococos y de bacterias como la Haemophilus influenzae, erróneamente considerada antaño como responsable de la gripe.

Hilleman se doctoró en 1941 y empezó a trabajar inmediatamente creando una vacuna para la encefalitis japonesa, una enfermedad que afectaba a las tropas EU en el teatro del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial.

Allí descubrió el mecanismo de la deriva genética que permite al virus de la gripe esquivar las vacunas, gracias a lo cual pudo crear una que limitó una pandemia con origen en Hong Kong.

Durante décadas se dedicó a la investigación en este campo con tal dedicación que cuando su hija Jeryll Lynn cayó enferma de paperas Hilleman tomó muestras de su garganta, cultivó el virus y lo usó para crear la vacuna de las paperas que aún se usa hoy en día.

El trabajo de este microbiólogo fue también clave para eliminar una fuente de contaminación de las vacunas que se empleaban en un principio para la polio. Él mismo consideraba que la vacuna contra la hepatitis B era su mayor logro: tras su introducción y en pocos años la incidencia de la enfermedad se redujo un 95 por ciento en los EU.

Maurice Hilleman murió en 2005 a los 85 años de edad habiendo recibido numerosas condecoraciones, reconocimientos y premios por su trabajo y habiendo salvado a miles de millones de personas de la enfermedad.

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Redacción/SinEmbargo

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