10 EVIDENCIAS CIENTÍFICAS PARA TOMAR CERVEZA

02/09/2012 - 12:00 am

Como muchas bebidas fermentadas, está comprobado científicamente que el consumo moderado de cerveza ofrece excelentes beneficios a la salud.

El Centro de Información Cerveza y Salud en España presentó hace dos años las numerosas investigaciones científicas que apuntan a la positiva interacción de tomar cerveza sobre la salud ósea, neuronal o la mejora de la respuesta del sistema immune. Así como también, la actividad antioxidante de los polifenoles contenidos en ella con beneficios sobre las enfermedades cardiovasculares.

Y es que la cerveza, de acuerdo con la institución, es una bebida fermentada, de baja graduación alcohólica (4º-5º), con unas características específicas en su composición que la diferencian del resto de bebidas y le confieren un especial interés nutritivo. Elaborada a partir de ingredientes naturales -agua, cebada malteada y lúpulo-, tiene un bajo contenido calórico (45 kcal/100 ml) y más de 2.000 compuestos y nutrientes como vitaminas del Grupo B (especialmente ácido fólico), fibra, minerales (silicio, potasio, magnesio, calcio y poco sodio) y otros compuestos que podrían interaccionar con la salud.

Por este motivo la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), incluye en la Pirámide de la Alimentación Saludable –principal referencia en materia nutricional en ese país- las bebidas fermentadas (cerveza, vino o sidra) de forma opcional y moderada.

Asimismo, diversos estudios científicos nacionales e internacionales han evidenciado algo que ya desde el antiguo Egipto se intuía: el consumo moderado de cerveza, siempre que éste sea realizado por adultos sanos y dentro de una dieta equilibrada, podría tener distintos beneficios par a la salud.

1. Salud cardiovascular: Diversas investigaciones han demostrado que el consumo moderado de cerveza podría aumentar de forma significativa los niveles de colesterol HDL y participar en la protección del organismo frente a enfermedades cardiovasculares.

Según los expertos, el riesgo de sufrir un infarto es entre un 40% y un 50% más bajo en aquellas personas que beben alcohol de forma moderada que en las que el cuyo consumo es cero.

En este sentido, se han realizado ensayos clínicos que valoran los efectos del consumo moderado de una bebida rica en polifenoles (cerveza o vino) frente a una bebida pobre en esta sustancia, sobre diferentes factores de riesgo vascular. Las conclusiones sugieren que las bebidas ricas en polifenoles podrían tener un mayor efecto antiarteriosclerótico, antiinflamatorio y antitrombótico que aquéllas pobres en polifenoles, por lo que parece que los efectos beneficiosos de determinadas bebidas como las fermentadas de baja graduación se deberían tanto al etanol como a las sustancias no alcohólicas, principalmente polifenoles, que contienen.

Investigaciones científicas internacionales también han evidenciado que el consumo moderado de cerveza durante un periodo concreto podría reducir los niveles de proteína C-reactiva en el plasma un 35% y un 12,4% los niveles de fibrinógeno. La proteína C-reactiva es un indicador de la inflamación que predice procesos cardiovasculares como la aterosclerosis; además, la presencia de fibrinógeno en plasma se asocia a la formación de trombos sanguíneos.

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2. Cerveza y salud ósea: Estudios nacionales sugieren que la ingesta moderada de bebidas con bajo contenido alcohólico podría estar relacionada con un efecto beneficioso sobre la salud ósea. La cerveza contiene silicio -un mineral que promueve la densidad mineral ósea y evita la pérdida de hueso- y fitoestrógenos naturales, que podrían estar asociados a la mejora de los síntomas de la menopausia y la prevención de la osteoporosis.

Además, un estudio reciente de la Universidad de Tufts en Boston (EEUU), analizó la densidad ósea en muestras de 1.182 hombres, 1.289 mujeres postmenopáusicas y 248 mujeres premenopáusicas, en las que se ha investigado la influencia del consumo de diferentes bebidas (cerveza, vino, y destilados) y la cantidad de alcohol ingerido.

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3. Cerveza y salud neuronal: Numerosos estudios apuntan que el consumo moderado de cerveza podría ser tenido en cuenta en los hábitos dietéticos de la población como un posible factor protector contra enfermedades degenerativas, puesto que el silicio contenido en la cerveza, podría llegar a reducir la biodisponibilidad de los metales tóxicos que provocan estas enfermedades.

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4. Cerveza y oncología: Uno de los polifenoles más destacados de la cerveza es el xanthohumol, presente en el lúpulo. Diversas investigaciones han confirmado que este antioxidante podría ejercer un papel como agente quimiopreventivo gracias a su alto contenido en catequinas. Estos fitonutrientes, que han confirmado ser activos en la inhibición y prevención de la carcinogénesis a través de ensayos “in vitro” y en animales de experimentación, podrían contribuir a prevenir algunas formas de cáncer, entre las que destacan los carcinomas del tracto intestinal, el cáncer de mama o el de próstata, facilitando la inhibición del desarrollo de células malignas.

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5. Cerveza y sistema inmune: Diversas investigaciones nacionales confirman que la cerveza podría mejorar la respuesta inmune contra patógenos externos, es decir, los agentes responsables de desarrollar enfermedades infecciosas, a través de un aumento de los leucocitos (glóbulos blancos) y linfocitos, así como una tendencia generalizada al incremento de los valores de las subpoblaciones de los linfocitos T.

Los linfocitos T son unas células inmunológicas que ayudan a destruir microorganismos invasores, protegen al cuerpo de bacterias específicas, destruyen virus, responden a tejidos extraños como los transplantes y además actúan como reguladores del sistema inmunológico.

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6. Cerveza y efectos antiinflamatorios: La cerveza se diferencia del resto de bebidas alcohólicas por el empleo del lúpulo como materia prima esencial. Numerosos estudios han concluido que el lúpulo posee propiedades antibacterianas y antiinflamatorias que ayudan a prevenir enfermedades degenerativas.

Concretamente, un reciente estudio ha demostrado el posible poder antioxidante de la cerveza frente al estrés oxidativo inducido por un antibiótico antitumoral (adriamicina). De estos resultados se desprende que la cerveza podría ser capaz de capturar los radicales libres, responsables de la oxidación celular y del envejecimiento.

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7. Cerveza y dietas hiposódicas: La cerveza es una bebida con muy bajo contenido en sodio. Además, la relación de potasio a sodio es de 15.7, lo que le confiere un fuerte poder diurético. Estos valores hacen que la ingesta moderada de cerveza pueda ser incluida en dietas hiposódicas.

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8. Cerveza y salud gástrica: El consumo moderado de algunas bebidas como el vino, la cerveza o la sidra, por el incremento en la secreción de ácidos gástricos y su ayuda para la aceleración del vaciado gástrico, podría disminuir en un 17% el riesgo de infección por Helicobacter Pylori, agente implicado en la úlcera gastroduodenal.

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9. Contiene fibra: Se ha confirmado que la ingesta de fibra ayuda a evitar el estreñimiento y contribuye a la disminución de la hipercolesterolemia. El consumo moderado de cerveza supondría un 17% de la ingesta actual de fibra soluble, siendo una de las bebidas que mayor aporte de fibra presenta en nuestra dieta.

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10. Bajo aporte calórico: La cerveza contiene 45 kcal. por cada 100 ml., es decir, 90 kcal. por caña. La cerveza sin alcohol aporta 17 kcal. por 100 ml.

De hecho, bibliografía científica nacional e internacional confirma que el consumo moderado de cerveza no afecta a la denominada "curva de la felicidad". Lo pone de manifiesto un estudio realizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que tras suministrar cerveza de forma moderada -una en el caso de las mujeres; dos, en el de los hombres- observaron que no se producía ninguna alteración en el peso ni en la masa corporal de los participantes en esta investigación.

En esta misma línea, otros estudios científicos han mostrado la importante influencia de la genética en el peso. Se ha puesto de manifiesto que las personas que presentan dos copias de una variante del gen FTO, situado en el cromosoma 16, son más propensos a padecer obesidad que aquellos que no tienen ninguna mutación, independientemente de su dieta.

Fuente: Centro de Información Cerveza y Salud, entidad fundada en 1998 de carácter científico que promueve la investigación sobre las propiedades nutricionales del consumo moderado de cerveza y su relación con la salud.

Redacción/SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

Lo dice el reportero