Las parte gráfica de las publicaciones impresas ha sido de gran importancia desde los inicios de las imprentas. Con el paso del tiempo fue evolucionando de una labor casi artesanal e improvisada hasta convertirse en un oficio especializado.
A principios del siglo XX, las labores de ilustración y diseño editorial recaían en las manos de pintores y artistas gráficos que, influídos por las corrientes de vanguardia de las primeras décadas, plasmaban y daban rienda suelta a sus ideas sin comprometer demasiado sus propuestas artísticas. En pocas palabras, se valían de este medio para experimentar sin correr el riesgo de que la crítica los juzgara de manera negativa.
Tanto en Europa como América y el Lejano Ortiente, las ilustraciones de la época reflejan las tendencias dominantes del arte. En el caso de Japón, se percibe la influencia que ejercieron movimientos como el dadaismo o el futurismo; estilos bastante alejados de la tradición pictórica nipona.
Entre 1910 y 1940 las portadas de muchas publicaciones japonesas mostraban composiciones coloridas en las que los temas tradicionales del país asiáticos se integraban a las formas geométricas propias del cubismo, así como a los trazos gruesos carentes (aparentemente) de toda proporción, atribuídos al expresionismo alemán.
A continuación una muestra de 15 cubiertas de revistas editadas durante esos treinta años en los que los conflictos armados y sus terribles consecuencias no eran siquiera una sospecha para el mundo y los horrores de la guerra eran (aún) algo lejano.


























