Madrid, 9 Dic (Notimex).- El Pacto por México, firmado por el presidente Enrique Peña Nieto y los principales partidos políticos, es una oportunidad para consolidar el desarrollo y situarse en el lugar que le corresponde en el escenario global, afirmó hoy el diario español El País.
En un artículo periodístico firmado por Luis Prados, El rotativo analizó el alcance del acuerdo suscrito el pasado 2 de diciembre, que "da la primera señal en mucho tiempo de que existe algo más que el diagnóstico común sobre los problemas: una voluntad política de resolverlos".
"El PRI (Partido Revolucionario Institucional) y las principales fuerzas políticas se han comprometido de una vez por todas a arreglar dentro y situar al país en el lugar que le corresponde en el escenario global", abundó.
Reiteró que "el proyecto se ha frustrado en el pasado por el cálculo partidista y los intereses creados, pero la oportunidad de lograrlo parece hoy más cercana que nunca".
Recordó que Peña Nieto no esperó ni un minuto para anunciar su intención de transformar el país y llevar a cabo las reformas estructurales fiscal, energética, laboral y educativa prometidas durante su campaña electoral.
Expuso que el país latinoamericano requiere de reformas, como lo sugiere el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos, para prevenir "un descenso de los beneficios petroleros y el incremento de los gastos en salud y pensiones".
En declaraciones a El País, el investigador Carlos Elizondo Mayer-Serra, fue menos optimista y dijo que se han tenido otros pactos parecidos en México que no se cumplieron, y descartó que el Pacto por México tenga comparaciones con los españoles Pactos de la Moncloa.
"En México nos gusta construir supermayorías que luego hacen difícil aterrizar en la práctica las medidas", opinó.
Para el analista financiero Jorge Suárez Vélez, "las estrellas se están alineando de manera muy positiva para México", aunque no se sepa el alcance de las reformas.
El periódico consideró importante que el gobernante PRI dejó ver su atracción por la brasileña Petrobras como modelo para Pemex y su intención de no permitir una deriva de la empresa pública hacia la venezolana PDVSA.
Refirió que la reforma energética va de la mano de la reforma fiscal, y que si se quiere hacer de Petróleos Mexicanos una entidad capaz de reinvertir en sus prioridades y desarrollo y convertirse en un jugador global, necesita el Estado mexicano aumentar su recaudación.
Recalcó que la presión fiscal en México es una de las más bajas en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), por lo que se cree que "recaudar más significará también reducir el sector informal de la economía".
Además de ello, consideró que el esquema de seguridad social universal ayudaría a reducir la informalidad económica, pero principalmente hacerlo desde la reforma fiscal.
Entre otros retos, mencionó, el combate a la corrupción, la reducción de la deuda de los estados, avanzar en la reforma educativa y en la relación con los sindicatos como el magisterial y el petrolero.
Parte fundamental, sugiere el diario español, es cómo atender la situación de siete millones de jóvenes calificados como "ni ni" (ni estudian ni trabajan), que no pueden caer en las drogas y la violencia.




