La reunión busca reactivar la relación entre ambos países, luego de meses de tensión y amenazas de una intervención.
Ciudad de México, 15 de enero (SinEmbargo).- El Presidente de Colombia, Gustavo Petro, confirmó este miércoles que se reunirá con su homólogo estadounidense, Donald Trump, el próximo 3 de febrero, un encuentro que calificó como “determinante” en medio de las tensiones que atraviesan las relaciones bilaterales.
El mandatario anunció la fecha durante un Consejo de Ministros, donde reconoció que el intercambio entre ambos países se ha intensificado tanto a nivel gubernamental como entre los propios presidentes.
Petro señaló que aún es prematuro adelantar conclusiones sobre el encuentro, aunque insistió en su carácter decisivo para el vínculo entre Bogotá y Washington, marcado en los últimos meses por advertencias de Estados Unidos (EU) sobre una posible intervención militar en Colombia.
"Mi intención es que el colombiano y la colombiana en general de cualquier lugar del país no sufra y esté tranquilo", ha agregado, después de que el republicano anunciara la semana pasada que recibirá a Petro en la Casa Blanca tras mantener una primera conversación telefónica.

Por su parte, el magnate neoyorkino aseguró que su encuentro con Petro "será muy beneficioso" para los dos países, si bien incidió en que "es necesario impedir la entrada de cocaína y otras drogas a Estados Unidos".
La conversación sobre "Venezuela y el tema del narcotráco" y el anuncio de esta reunión en Washington llegan después de que Petro advirtiera de que es capaz de retomar las armas que dejó tras su pasado guerrillero en respuesta a lo que ha tildado como "amenazas ilegítimas".
Sus declaraciones responden a la disposición de Trump de repetir la operación militar en Venezuela -que se saldó con un centenar de muertos y la captura de su Presidente, Nicolás Maduro- en Colombia, asegurando que "está muy enferma, gobernada por un hombre al que le gusta producir cocaína y vendérsela a Estados Unidos".
Cabe mencionar que en marzo de 2025, la relación entre Colombia y Estados Unidos atravesó uno de sus momentos más delicados de los últimos años, tras una etapa de fuertes fricciones diplomáticas. Bajo este contexto, altos funcionarios estadounidenses, incluida la Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, viajaron a Bogotá con el objetivo de contener la escalada de tensiones entre ambos gobiernos.
Durante la visita, los funcionarios firmaron un memorando de entendimiento para el intercambio de datos biométricos en materia de seguridad fronteriza y migración, un gesto orientado a recomponer la cooperación bilateral. A raíz de ello, el acuerdo buscó encauzar el diálogo tras los desacuerdos generados por los vuelos de deportación y las políticas migratorias, que habían colocado a ambos países al borde de una disputa comercial.
Sin embargo, las tensiones volvieron a intensificarse a lo largo de 2025, cuando el Presidente estadounidense, Donald Trump, impuso sanciones económicas y restricciones migratorias contra altos funcionarios colombianos. De esta forma, Washington llegó incluso a revocar visados en respuesta a decisiones del Presidente Gustavo Petro consideradas hostiles o insuficientes en la lucha contra el narcotráfico.
Estos episodios configuraron una de las crisis diplomáticas más severas entre Bogotá y Washington en décadas, con amenazas de aranceles y un deterioro del diálogo en temas sensibles como la soberanía y la histórica cooperación en seguridad.
No obstante, en semanas recientes ambos mandatarios han dado señales de desescalada tras una conversación telefónica en la que acordaron moderar el tono del enfrentamiento. Como parte de ese acercamiento, Petro y Trump pactaron impulsar “acciones conjuntas” contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN), lo que sugiere una posible reactivación de la cooperación bilateral tras meses de tensión.
-Con información de Europa Press.




